La arrogancia del poder

Los Ortega-Murillo está, una vez más, siguiendo los mismos pasos y hasta superando en algunos casos al dictador Somoza y como consecuencia lógica de esa criminal acción solo deben esperar tener los mismos resultados

Historia de Plasmaféresis en Magazine

El negocio sangriento de Plasmaféresis es el reportaje central de la revista Magazine de diciembre, que ya está circulando y también está disponible en su página web. Consultando a doctores de la época y trabajadores de la empresa, la revista recopila información y testimonios del negocio inmoral que compraba a 35 córdobas el medio litro […]

De la prosperidad a la guerra

Como escribí recientemente, cuando a un pueblo se le cierra el canal electoral para cambiar gobiernos, las alternativas son las balas o la calle. La primera alternativa es trágica e indeseable.

La revolución que no fue

En Nicaragua todos, sin importar color político ni la clase social, recordamos cada año el 19 de julio como el día en que el país sacó del poder al dictador Anastasio Somoza Debayle. De eso ya han pasado treinta y tres años y cinco gobiernos y uno esperaría que en ese largo tiempo las cosas en el país hubieran cambiado, porque a mí me enseñaron en la escuela que la palabra revolución significa transformación y cambio profundo.

“Somoza Debayle era un sargentón”

Es un hombre que inspira respeto, todo un “ gentleman”, con aire de pergamino y de libro abierto. Habla al estilo Sherezade y mil y una noches, tejiendo y destejiendo mitos y verdades, anacronismos y tratados, anécdotas y enciclopedias. Debe ser una de las mentes más brillantes de Nicaragua. Sin embargo, don Bayardo Cuadra no se ha esforzado en perfilarse como gran intelectual en los medios de comunicación, prefiere permanecer tras los telones, respondiendo a consultas acerca de cine, música, deportes e historia, cuatro campos de los que pocos conocen tanto como él.

En contra de la reelección el pueblo marchó

“Todavía no se sabe cuántos nicaragüenses murieron el 22 de enero de 1967 masacrados por la Guardia Nacional. Se calcula que fueron unos 200, enterrados en fosas comunes. En la madrugada del día siguiente se vieron pasar camiones llenos de cadáveres y varias bombas lavaban la sangre en la Avenida Roosevelt, frente adonde está ahora la Asamblea Nacional”.