La tolerancia y la intolerancia

Seamos intolerantes con la tolerancia. El mundo iría mucho mejor si, en lugar de tolerar las opiniones de los otros, buscásemos espacios de encuentro entre todas las posiciones para encontrar un camino común.

Necesitamos ser tolerantes

La realidad y el mundo nuestro, en el que nos ha tocado vivir, es verdaderamente un campo en el que, sin duda alguna, hay sembrado mucho trigo y mucha cizaña

Cartas al Director

Fomentar la lectura es deber de todo letrado; es reivindicar la cultura y formar seres autodidactas, con capacidad analítica que permita crear debate crítico pero constructivo

El mito de la tolerancia

“Tolerancia 2: Respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque repugnen a las nuestras”.

No a la violencia…

La tolerancia hacia los abusadores de cualquier edad debe de cambiar y así evitar la continuación de un patrón que dé como resultado más agresión, incluso muerte por diferencias de género, color, nacionalidad y otros.

La cultura política de la tolerancia

No cabe duda que la tolerancia constituye un elemento esencial de la cultura política y que su ausencia, que implica la presencia de la intolerancia, es un factor determinante en la confrontación y la violencia.

Llama a la paz y la tolerancia

El reverendo Augusto César Marenco llamó a todos los nicaragüenses a promocionar los valores de la paz, la tolerancia y el respeto.

La tolerancia es vital

En forma reciente y categórica hemos tenido desde la gremialidad empresarial que pronunciarnos en contra de nuevas acciones de instituciones del Estado como lo son ahora, la Policía Nacional y la Corte Suprema de Justicia, que han restringido la labor periodística, y con ello, el derecho que tenemos los ciudadanos a informarnos sobre hechos públicos a través de medios independientes.

A coger al enano y otras ideas irracionales

Cuando yo era muy joven, hace medio siglo, los cómicos y el público se reían de los cojos, jorobados, negros, chinos, bizcos, homosexuales, tartamudos y fañosos. También de los curas y las monjas. Creo que sobreviven los chistes étnicos, especialmente los de “gallegos” (que son los mismos de los “polacos” o de los “pastusos” colombianos), pero cada día con menos adeptos. Hoy ese humor es de mal gusto.