Rubén Darío no debe ni puede morir

Darío insistió en defender su ilusión tal y como Don Quijote defendió su locura con una lanza que no podía herir. Ni las traiciones que repetidamente el mundo político le había producido, ni los ataques ni las humillaciones lograron que abandonara su imaginación poética

Encauzar la vida

Mientras en nuestras familias no se eduque y se corrija, como dice la carta a los Hebreos, nuestras familias se desmoronan

Nuestra vida es ascender

No podemos vivir en lamentaciones, ni añorando el pasado que ya ni siquiera podemos cambiar: O luchamos por crecer o nos hundimos.

La vida entre luces y sombras

En la vida no todo es éxito; existen también fracasos, queramos o no, la vida es un domingo permanente de ramos, cuya meta debe estar siempre puesta en la resurrección