Fe y esperanza en María

Ciertamente, la fe siempre ha sido un acompañante indispensable y determinante de la lucha por la justicia y por la libertad. Así fue antes y así tiene que ser ahora

Purísimas de mi tierra

María, la madre de Dios, no requiere altares ostentosos con millares de luces y figuras angelicales de todas las formas y colores. María, la llena de Gracia, era una joven humildísima que vivió siempre en la pobreza.

María, la mujer del «sí» a Dios

Este es el corazón de María, un corazón siempre abierto a Dios. Esta es la voluntad de María, un querer siempre y por siempre lo que Dios quiera de ella