¡Violeta, es tu turno, sálvanos!

Hoy en día la democracia de Nicaragua está pasando por una niñez difícil y turbulenta, hasta el punto de que los gobernantes de turno han instaurado y convertido a la corrupción en un oasis sin desierto que la pueda extinguir. Estamos estancados sólo por encima de Haití y Honduras, con los índices de pobreza marginal […]

Hoy en día la democracia de Nicaragua está pasando por una niñez difícil y turbulenta, hasta el punto de que los gobernantes de turno han instaurado y convertido a la corrupción en un oasis sin desierto que la pueda extinguir.

Estamos estancados sólo por encima de Haití y Honduras, con los índices de pobreza marginal en América y no nos hemos podido convertir siquiera en el granero de nosotros mismos. Mientras tanto la convulsionada vida política de nuestro país se envuelve bajo la sombra y el legado nefasto de dos espantajos personajes: Alemán y Ortega, donde no se les puede calificar como el bueno y el malo, ya que ambos, junto con su estirpe sumisa han convertido la vida de los nicaragüenses en una verdadera neotragedia.

En el preámbulo de una nueva contienda electoral el grito general ciudadano es: verdadera apertura política con espíritu democrático a todos los niveles de nuestra sociedad, que pueda abrir las puertas del poder real a una nueva alternativa política que le permita a Nicaragua, perentoriamente, continuar el nuevo siglo bajo un ideal proyecto republicano, guiado, inspirado y establecido por una naciente vía con giro hacia la derecha criolla, al margen de todo interés personal enfermizo, cuyo principal objetivo sea sacarnos del laberinto actual, cultivando una percepción globalizada para el desarrollo humano sustentable, convocada y conducido esencialmente por nuevos valores con ideas fértiles.

Para lo cual, existe una excelente oportunidad de restaurar la vanguardista época conservadora, limitando al liberoarnoldismo a replantear sus síntomas caudillistas, relegando esta vez y definitivamente a la noche oscura en el irrelevante y olvidado sótano (R I P). Pero, esta obra, sólo la puede lograr una sublime mujer, madre de nuestra democracia, progenitora de la paz, la libertad, la estabilidad económica y social, baluarte de humildad y perseverancia, muralla y fortaleza incorrupta, verdugo de títeres y tiranos, hacha, calabaza y miel de los millones de nicaragüenses dentro y fuera que esperan con ansias el despegue del desarrollo económico y social para todos, por esto y por mucho más doña Violeta, Nicaragua te necesita, ante la entreguista oportunidad pactada no nos dejes caer en el totalitarismo ni en caudillismo.

Juan Ramón Zavala Ponce
Ingeniero Agrícola
Enitel 8 Cs. al Norte

  

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