Salarios de los diputados, ¿dignos o indignos?

Carmen R. Tenorio Gutiérrez Si salario indigno se le llama al salario actual de los parlamentarios de la Asamblea Nacional, ¿cómo se le llamará al salario de los maestros y de los médicos que forjan mujeres y hombres y que salvan vidas, con profesiones dignas de verdad? Si esos son salarios indignos no encuentro palabra […]

Carmen R. Tenorio Gutiérrez

Si salario indigno se le llama al salario actual de los parlamentarios de la Asamblea Nacional, ¿cómo se le llamará al salario de los maestros y de los médicos que forjan mujeres y hombres y que salvan vidas, con profesiones dignas de verdad? Si esos son salarios indignos no encuentro palabra para calificar el salario de estos verdaderos mártires vivientes de la patria, nuestros médicos y maestros.

Me parece que lo indigno es hablar, siquiera pensar, en un aumento cuando aún no se ha solucionado el grave problema que significa la estrechez monetaria que viven estos verdaderos patriotas, con una labor tan importante bajan la cabeza, con la única satisfacción del deber cumplido, aunque en su casa, sus hijos no puedan llevar una vida “digna”.

Indigno es pensar sólo en uno mismo y olvidarnos de nuestra verdadera misión: servir. Un diputado es un servidor de la patria, es alguien que trabaja por ella y no a costa de ella, es alguien que debería tener un único interés: el bienestar del pueblo.

No acepto la idea de un aumento salarial a los señores diputados, aunque por ahí haya más de uno que se lo merezca, y no acepto como mi representante a un diputado que piense que hace mucho por la patria, cuando su deber es ése, el cual ni siquiera debería ser remunerado, pues debería ser un honor y no un trabajo cabildear por los intereses del pueblo.  

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