Crucero del saber

Universidad flotante busca reencontrar a los estudiantes extranjeros con Estados Unidos, sin necesidad de solicitar visa MIAMI, FLORIDA Como viejo lobo de mar del mundo empresarial, Ron Zighelboim siempre pensó que a veces hay que desafiar a la lógica para resolver los problemas. El más reciente proyecto de este emprendedor estadounidense es digno fruto de […]

Libros abordo: 100,000 candidatos a subir. ()

  • Universidad flotante busca reencontrar a los estudiantes extranjeros con Estados Unidos, sin necesidad de solicitar visa

MIAMI, FLORIDA

Como viejo lobo de mar del mundo empresarial, Ron Zighelboim siempre pensó que a veces hay que desafiar a la lógica para resolver los problemas. El más reciente proyecto de este emprendedor estadounidense es digno fruto de esta filosofía: The Scholar Ship, un crucero de lujo que se ha convertido en la primera universidad flotante del mundo, juntando exitosamente dos conceptos opuestos como el agua y el aceite: los estudios y el placer.

La meta final de The Scholar Ship —un juego de palabras que significa barco académico y beca de estudios a la vez— es ayudar a reflotar la aletargada matrícula universitaria internacional en los campus de Estados Unidos, que no ha levantado cabeza en los últimos tres años.

De acuerdo con el Instituto Internacional de Educación (IIE, por sus siglas en inglés) el número de estudiantes extranjeros en universidades norteamericanas llegó el año pasado a 564,766, un 4 por ciento menos de la cifra pico de 2002. Los estudiantes latinoamericanos representan el 15 por ciento de esta demanda, que genera ingresos de US$13,500 millones anuales, de acuerdo al Departamento de Estado.

A juzgar por sus primeros resultados, el proyecto parece estar yendo viento en popa. De acuerdo a Zighelboim, unos 100,000 candidatos se han postulado para estudiar abordo de The Scholar Ship, que cobra US$20,000 por semestre. En esta primera promoción hay unos 200 estudiantes, pese a que la nave tiene capacidad para albergar a 600, según el empresario de Miami y también director de Florida State University.

El costo de los estudios podría parecer un escollo para los postulantes, incluso si se le resta los US$10,000 de una beca regular, que se reparte entre un 20 por ciento de ellos.

Pero el proyecto tiene sus atractivos. No sólo se reciben clases abordo en materias que incluyen negocios y comunicaciones internacionales, sino que además los estudiantes hacen en cada puerto mini internados o prácticas profesionales en empresas de su especialidad. Y, lo que es tanto o más importante, ya no tienen que pasar por el viacrucis de solicitar una visa para Estados Unidos, porque el itinerario, que parte en Grecia y termina en Hong Kong, no incluye, adrede, ningún puerto de ese país.

El mexicano Arturo Pelayo es parte de la primera promoción de alumnos de The Scholar Ship, que ahora se encuentra rumbo al sudeste asiático, como parte de un itinerario que incluye cuatro continentes (Panamá y Ecuador son las paradas en esta parte del mundo). En medio de la nada, acompañado de delfines ocasionales, al joven egresado del Tec de Monterrey “no le queda sino estudiar”. Pero no sólo admira el paisaje, sino también “el valor que este tipo de proyecto le dará a la globalización de su carrera”, dice telefónicamente desde su cabina con vista al vasto Pacífico Sur. “Ahora hay que pensar globalmente, el futuro no sólo está al norte de México”, afirma.

El proyecto está respaldado por pesos pesados en el mundo académico, como la Universidad de Berkeley en California y el Tec de Monterrey, quienes asisten con el currículum de estudios y los profesores. “Las universidades ya no pueden darse el lujo de esperar que los estudiantes vayan hasta ellas, sino que estas tienen que salir en su búsqueda”, dice Peggy Blumenthal, vicepresidenta del IIE con sede en Washington.

Según la experta, en el mediano plazo se verán más proyectos como The Scholar Ship, mientras que iniciativas como viajes de reclutamiento a la región e invitaciones y grados conjuntos, serán el pan de cada día. “Y es que las carreras del futuro van a ser globales”, dice.

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