Galería | La despedida a los masacrados de abril

Las protestas de abril dejaron más de 45 fallecidos. La mayoría eran jóvenes estudiantes. Todos murieron con balazos en el pecho, cuello o cabeza. El Gobierno ha tratado de minimizar sus muertes. Así fueron sus funerales.

Friends and relatives of Nelson Tellez, killed during protests against the Social Security reform, carry his coffin during his funeral in Ciudad Sandino municipality, Managua on May 3, 2018. 43 people were killed during days of protests sparked by reforms in the deficit-stricken social security system, but the unrest quickly swelled on the back of widespread resentment of President Daniel Ortega’s perceived authoritarianism. / AFP PHOTO / INTI OCON

A Jesner Rivas lo enterraron con la tiradora con la que iba a impedir que saquearan el supermercado de su barrio. Tenía 16 años y antes de que lo asesinaran a balazos había participado en las protestas de abril contra las reformas al Seguro Social. Él fue la víctima número 38 de los asesinatos en los enfrentamientos de abril.

Según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), hasta ahora la cifra de muertos asciende a 46, pero según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), los fallecidos podrían superar los 60. Sin embargo, para el gobierno de Daniel Ortega y de Rosario Murillo la lista es menor. Los medios oficialistas y aliados orteguistas han usado imágenes de personas que se difundieron por error al momento de identificar a los fallecidos para aminorar la cantidad de muertos.

Revista Domingo preparó una galería sobre la despedida que realizaron amigos y familiares a algunos de los caídos de abril.

 

Nelson Téllez, de 35 años, murió de un balazo en el pecho. Lo balearon el 21 de abril del 2018, cuando regresaba de entregar el taxi con el que había trabajado ese día. Su “error” fue pasar por el sector en el que los pobladores de Ciudad Sandino protestaban contra las reformas al Seguro Social y que antimotines y turbas orteguistas reprimían. Téllez murió el 2 de mayo del 2018, 11 días después de estar internado en el Hospital Lenín Fonseca. Su mamá, Martha Huete Pavón, dijo que la Policía fue la que lo mató. Él tenía cuatro hijos y el día de su entierro lo despidieron con mariachis. LA PRENSA / AFP

Nelson Téllez, de 35 años, murió de un balazo en el pecho. Lo balearon el 21 de abril del 2018, cuando regresaba de entregar el taxi con el que había trabajado ese día. Su “error” fue pasar por el sector en el que los pobladores de Ciudad Sandino protestaban contra las reformas al Seguro Social y que antimotines y turbas orteguistas reprimían. Téllez murió el 2 de mayo del 2018, 11 días después de estar internado en el Hospital Lenín Fonseca. Su mamá, Martha Huete Pavón, dijo que la Policía fue la que lo mató. Él tenía cuatro hijos y el día de su entierro lo despidieron con mariachis. LA PRENSA / AFP

 

A la misa de cuerpo presente de Álvaro Conrado, de 15 años, llegaron todos sus amigos y compañeros de clases del Instituto Loyola. Él era estudiante de cuarto año de secundaria y, según sus padres, quería ser abogado. Su muerte fue inesperada porque de un día para otro decidió llevarle agua a los universitarios que recogían víveres en la catedral de Managua, pero no pudo con su cometido porque una bala lo alcanzó en el cuello, en el sector de Metrocentro. Sus padres denuncian que no lo quisieron atender en el Hospital Cruz Azul. LA PRENSA/ MANUEL ESQUIVEL

 

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Cuando Jesner Rivas, de 16 años, oyó que un grupo de delincuentes quería saquear el supermercado Palí que está ubicado en el barrio La Fuente, tomó su tiradora y se fue a protegerlo junto con sus vecinos. Sin embargo, cuando llegó, oficiales de Policía comenzaron a disparar y una bala le perforó en la parte izquierda del cuello. Horas después murió en el Hospital Manolo Morales. En el ataúd en que enterraron a Jesner metieron la tiradora que no pudo usar. LA PRENSA/ CORTESÍA

 

A Marcos Antonio Samorío lo encontró su familia en la morgue del Instituto de Medicina Legal. Él había desaparecido desde el 21 de abril y fue hasta dos días después que lo encontraron muerto a causa de tres disparos. Samorío tenía un hijo de 7 años y trabajaba en una empresa agrícola. “Dios quiera que toda esa sangre que se ha derramado se abone en algo (…), como decía el difunto Pedro Joaquín Chamorro, ‘que un día Nicaragua sea República’”, dijo Francisca Esperanza Tórrez, la abuela que lo crió. LA PRENSA/Jader Flores

 

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La mamá de Michael Humberto Cruz, de 29 años, tuvo que viajar de Estados Unidos a Nicaragua de emergencia después que le avisaron que su hijo era uno de los muertos de los enfrentamientos de la Upoli. El 20 de abril del 2018 que se unió a las protestas le dieron un balazo en el corazón. Michael tenía un bebé de ocho meses y estudiaba un posgrado en la universidad en la que murió. LA PRENSA/ MANUEL ESQUIVEL

 

Álvaro Gómez perdió uno de sus pies en 1987 cuando participó en el Servicio Militar Patriótico. Luchó por defender al Frente Sandinista y en abril de este año fueron miembros de este partido quienes mataron a su hijo Álvaro Gómez Montalván, dice. Su hijo tenía 23 años, era estudiante de cuarto año de la carrera de Banca y Finanzas en el Rucfa y el 20 de abril le dieron un balazo en el pecho. Había dicho que no iría a trabajar porque estaba enfermo, pero en realidad había mentido para unirse a una protesta que iban a hacer en Monimbó, Masaya. LA PRENSA/ CORTESÍA RODRIGO GUTIÉRREZ

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El sueño de Kevin Dávila era ser veterinario. Tenía 23 años y el día que le dispararon en la cabeza estaba en la Upoli protestando contra las reformas de abril contra el Seguro Social. Desde ese 21 de abril que recibió el balazo cayó en coma y ya nunca despertó. Según dijo su tío al semanario Confidencial, la herida mortal la causó “un arma que solo los policías tienen”. Kevin luchó por vivir hasta el 6 de mayo. LA PRENSA / AFP

 

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