Urge reinventar la oposición

En las últimas semanas, he visto pelear con uñas y dientes a varios dirigentes de organizaciones por espacios políticos que dicen merecer.

democrática, Nicaragua, Alianza Cívica

La controversia planteada entre un grupo de jóvenes y la Coalición Nacional me confirma que, ante tantos traspiés, nuestra oposición necesita reinventarse. Pero esa reinvención requiere de cambio de actitud y de mentalidad.

En mi último artículo, afirmé no tener respuesta para la actitud displicente del gobierno ante la pandemia del coronavirus. Hoy, al igual que muchos otros, creo que la falta de información y la estimulación del contagio tenían un macabro propósito, que consistía en estimular la propagación del virus, lo que le está permitiendo la excusa perfecta para aplazar unas elecciones que saben que tienen perdidas.

La reinvención a la que me refiero, no descalifica a priori a aquellos que hoy peinan canas, ni califica a alguien por poseer una cédula que lo identifica como menor de treinta años. Recientemente vi al joven Lesther Alemán afirmar en un canal de televisión que pelearían por sus espacios políticos. Creo que esta frase expresada por alguien que en algún momento representó el arrojo de la juventud, identifica la necesidad de la reinvención de la oposición a la que me refiero.

Comencemos por identificar la diferencia entre líder y dirigente. El líder tiene la capacidad de tomar iniciativas, de convocar, promover, incentivar y motivar. Quien ostenta un liderazgo, siempre tendrá la última palabra. En cambio, el dirigente, guía organizaciones e instituciones, mas no a las masas, es decir, no influye y se representa únicamente a sí mismo. El líder no se excusa ni busca pretextos, en cambio al dirigente le sobran justificaciones para esconder su falta de liderazgo.

En las últimas semanas, he visto pelear con uñas y dientes a varios dirigentes de organizaciones por espacios políticos que dicen merecer. Todos sin excepción invocan la necesidad de la unidad para ganar. Lo que no he visto y tampoco vislumbro es al líder que nos muestre el camino y practicando con el ejemplo nos impulse a seguirlo.
Quiero dejar meridianamente claro, que reinventar la oposición, es dejar atrás las prácticas zancudas que todos los partidos existentes han practicado en algún momento, con la excusa de una sobrevivencia política a mi juicio mediocre y oportunista. Para recuperar nuestra democracia tenemos que innovar, abandonar las viejas artimañas políticas en las que se ha competido por cualquier cosa, menos por derrotar al partido de gobierno. En esta ocasión es evidente que el matrimonio gobernante no tiene la mínima intención de jugarse la Presidencia en las urnas, lo que quiere decir que harán lo imposible por evitarlas, y de darse, por robárselas. Ante estas dos posibilidades, la repuesta es una oposición unida, firme orientada por un liderazgo que se gane su espacio sin menoscabar el valor de otros. Hasta hoy no se aprecia ese liderazgo, pero pueden apostar que surgirá y juntos recuperaremos la república.

El autor es comentarista político.

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