Responsabilidad y riesgo de AC y UNAB

Puede decirse, con total certeza, que elecciones sin la ACJD, y su proceso de unidad con UNAB, carecerían de toda legitimidad nacional e internacional, y no serían solución

Empate en la crisis

Ortega ha recuperado control territorial. Pero, al mismo tiempo, ha reforzado e incluso incrementando todos los patrones de exclusión política que condujeron al estallido de las protestas en abril de 2018

Otra vez, ¿cambiar la historia?

Recuérdese que la Unión Nacional Opositora (UNO), que había llevado a la Presidencia a Violeta Barrios de Chamorro, antes de su posesión el 25 de abril de 1990 se declaró oficialmente de oposición

¿Habrá o no consecuencias?

No se abordó la negativa de Ortega a recibir la Comisión Especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), por el menosprecio que tiene a cualquier solución pacífica a la crisis

¿División entre Cosep y UNAB?

Frente a la agresividad ampliada del Gobierno, la reacción ha sido enfatizar la vía pacífica para la solución de la crisis, como se vio en Ginebra

¿Queremos o no solución pacífica?

La propuesta de reformas electorales presentadas por la AC, que son el mínimo para tener unas elecciones que solucionen la crisis, deben ser enérgicamente respaldadas —punto más, punto menos— por todos los sectores genuinamente comprometidos con una solución pacífica a la misma

¿De dónde venimos?

Recuérdese que desde su toma de posesión, en enero de 2007, Ortega estableció los Consejos del Poder Ciudadano (CPC)

¿Cuál es la apuesta del gobierno?

Pero la cancelación de negociaciones —lo que transmite una inequívoca señal de desconfianza— y el control en base a la represión, solamente van a profundizar la crisis política y sus consecuencias económicas y sociales.