Cartas al Director

Los cobardes ataques a los templos católicos de las últimas semanas distan mucho del ambiente de paz y reconciliación que el régimen profesa.

Del señor Luis Fley

En el FDN no pretendemos excluir a nadie, con nuestra sangre hemos defendido una Nicaragua incluyente y a pesar de nuestro sacrificio y de que continuamos siendo asesinados y reprimidos

Del Ejército de Nicaragua

Nuestra institución ha explicado claramente lo ocurrido en tal incidente por lo que lamentamos que no se haya solicitado a la oficina de la Dirección de Relaciones Públicas y Exteriores la versión oficial de lo ocurrido para contrastar la información publicada

Cartas al Director

Nunca es tarde para dialogar, pero en las presentes circunstancias el objetivo primordial de los estudiantes universitarios y la sociedad civil es la dimisión del presidente Ortega y su salida del poder.

Cartas al Director

Presidente Ortega, el pueblo no somos Venezuela, nuestro ejército de combatientes está conformado por héroes como Álvaro Conrado, comandante Caperucita, el pueblo de Monimbó, estudiantes de todas las universidades y miles de nicaragüenses que lo haremos salir del poder

Cartas al Director

Se desconoce con exactitud la cifra de estudiantes universitarios y pobladores asesinados por verdaderos profesionales, los impactos de bala lo dicen, cabeza, cara, pecho, abdomen, lo mismo que los secuestrados por estas fuerzas del mal.

Cartas al director

A mi parecer, el llamado público al diálogo de la pareja presidencial era claramente una estrategia política para desviar la atención internacional

Cartas al Director

Debe de estar decepcionado Sandino de estos neosandinistas que hoy reprimen a los ciudadanos de su tierra natal Niquinohomo

Cartas al Director

Hasta que se haga justicia y se condene a estos asesinos y a los que reprimieron y oprimieron a este pueblo durante las pasadas protestas, habrá paz en Nicaragua.

Cartas al Director

Los jóvenes nicaragüenses nos han dado una lección de coraje y valor que ha sido grabada en nuestros corazones con su propia sangre