Ortega trajo deterioro del salario y menos inversión

En los tres años que lleva Daniel Ortega dirigiendo el país se ha disminuido el poder adquisitivo de los nicaragüenses, pues el salario real pasó de 1,671.3 córdobas en 2006, último año del gobierno anterior, a 1,501.2 córdobas el año pasado 2009, lo cual indica una caída del 10.1 por ciento.

José Luis Medal. LA PRENSA/ ARCHIVO

En los tres años que lleva Daniel Ortega dirigiendo el país se ha disminuido el poder adquisitivo de los nicaragüenses, pues el salario real pasó de 1,671.3 córdobas en 2006, último año del gobierno anterior, a 1,501.2 córdobas el año pasado 2009, lo cual indica una caída del 10.1 por ciento.

Datos oficiales, publicados en el sitio web del Banco Central de Nicaragua, indican que aunque en 2009 el salario real se recuperó respecto a 2008, la capacidad de compra de los nicaragüenses es aún más baja que en 2006.

A criterio del economista José Luis Medal, la economía nacional ha desmejorado por la caída del salario real y porque en este gobierno no se han creado suficientes empleos.

“No existen políticas ni para crear nuevos empleos ni para mejorar la calidad de los mismos. No se crean suficientes nuevos empleos, debido en parte a que la inversión nacional y extranjera ante el inadecuado clima político no se expande en los montos necesarios”, expresó el economista en declaraciones a LA PRENSA vía correo electrónico.

Se estima que en 2009 la inversión extranjera directa osciló entre 400 y 450 millones de dólares, cuando en 2008 fueron US$$626 millones.

Destacó que la inversión extranjera ha caído en parte por la crisis mundial y en parte por el riesgo país, que ha incrementado con Ortega, debido a “la retórica supuestamente socializante del actual Gobierno”.

Agregó que dado el aumento en la población nacional y el estancamiento en el gasto público (principalmente por el desfinanciamiento del Presupuesto a causa de la caída en la cooperación externa), el presupuesto per cápita en salud y educación también ha disminuido, afectando la calidad de vida.

LAS INCOHERENCIAS DEL ALUMNO DEL FMI

Medal, al valorar las políticas económicas desarrolladas por el Gobierno de Ortega, destaca que su estrategia global es incoherente, pues por un lado se recalca el “supuesto objetivo de cambio de modelo, el denominado socialismo del siglo XXI”, pero por otro lado se adoptan las mismas políticas “fondomonetaristas neoliberales de los gobiernos anteriores”.

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Al consultarle los aciertos y desaciertos del gobierno de Daniel Ortega al ministro de Hacienda y Crédito Público, Alberto Guevara, y al presidente del Banco Central de Nicaragua, Antenor Rosales, ambos “pintaron color de rosa” el panorama.

Guevara dijo que “los hechos han demostrado los éxitos” de la gestión de Ortega. A manera de ejemplo mencionó que “nunca” ningún gobierno había logrado cumplir sus compromisos con los organismos financieros internacionales.

“El otro gran hecho es que nuestra economía no cayó tanto (en 2009)”, en comparación con otros países. Se estima que la caída del Producto Interno Bruto del país fue de -1 por ciento, cuando la media regional ronda el -2 por ciento.

Además mencionó los programas Hambre Cero y Usura Cero, que han sido señalados por fomentar el clientelismo político.

En cuanto a las debilidades, dijo que eran “estructurales”. “Somos una economía pequeña, abierta, altamente dependiente del sector externo”, mencionó.

Por su parte, Rosales dijo que con este Gobierno “por primera vez en la historia nacional tenemos 1,500 millones de dólares en reservas internacionales. Además mencionó entre los logros la baja tasa de inflación en 2009 (menos del 1 por ciento).

En cuanto a las debilidades del Gobierno dijo que “no hemos sabido explotar la capacidad productiva nacional en toda su dimensión”. Además dijo que se debe mejorar la competitividad de Nicaragua, la infraestructura y los precios de la energía, entre otros.

El ex ministro de Hacienda Mario Arana destacó que este Gobierno se “favoreció de una inercia que venía del gobierno anterior… el gobierno anterior dejó las mejores condiciones macroeconómicas que cualquier gobierno ha encontrado en el país”, dijo.

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  • A causa de la crisis económica mundial y la crisis política surgida después de los fraudulentos comicios municipales de noviembre de 2008, el 2009 significó para el país un año negativo en inversión extranjera, remesas, exportaciones y recaudaciones fiscales.
El ex ministro de Hacienda, Mario Arana, dijo que el año pasado se requería “una política contracíclica más agresiva, con mayor disponibilidad de recursos externos para inversión pública”, lo cual hubiese podido amortiguar más la crisis. “Ahí fue una oportunidad perdida”, dijo.

El economista José Luis Medal criticó que para enfrentar la crisis el Gobierno haya recortado el gasto público y haya aumentado los impuestos.

“Pudo haberse adoptado una política macro anticíclica. Ello sin embargo requería dos condiciones: Primero, restablecer el apoyo del Grupo Presupuestario. Segundo: Incorporar el componente de donación de la ayuda venezolana dentro del Presupuesto de la República”, dijo.

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“El que el actual Gobierno sea fondomonetarista neoliberal no es en sí negativo, es incluso positivo. El problema está en la contradicción entre la retórica, supuestamente socialista, y la práctica neoliberal fondomonetarista del Gobierno. La retórica afecta la inversión y el pragmatismo fondomonetarista permite mantener la economía a flote, pero sin vislumbrase ningún despegue económico que permita un desarrollo sostenible”, enfatizó el economista.

OJO AL CLIMA DE INVERSIÓN

En este sentido, el ex ministro de Hacienda y director de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Mario Arana, destacó que hay preocupación por los aspectos de institucionalidad y de gobernabilidad entre el sector empresarial, por lo cual se requiere que el Gobierno y la clase política en general tomen “decisiones atinadas en ese ámbito”, ya que esto puede favorecer el crecimiento económico del país en un futuro cercano.

Alberto Guevara.

“Si uno ve las encuestas de índice de confianza de los inversionistas —y nosotros en Funides encuestamos a las empresas más importantes del país trimestralmente—, éstas consideran que no hay un clima de inversión favorable en el país y ese indicador se ha deteriorado en la medida que entramos en la crisis internacional, pero las preocupaciones principales que hoy tienen, si en otro momento fueron el precio de la energía o la inflación, ahora es el problema del entorno político”, manifestó.

“El principal problema que tienen hoy es el entorno político y factores que tienen que ver con gobernabilidad”, agregó.

Arana explicó que en 2007, primer año de Ortega en el poder, se observó optimismo a nivel de los inversionistas. En 2008 este optimismo se fue moderando y en 2009 hubo un gran retroceso.

“El principal indicador es corrupción, ya que a nivel empresarial hay mucha preocupación de ese tipo… En la medida que hay transparencia y hay reglas del juego estables, en esa medida la inversión también se siente más cómoda”, añadió.

LOS ERRORES DE ORTEGA

Según el análisis de Medal, el peor error económico del gobierno de Daniel Ortega ha sido el menospreciar la ayuda internacional proveniente de la Unión Europea y Estados Unidos.

“Para seguir en el poder, el Gobierno cree necesitar un discurso socializante ante las masas y considera fundamental y suficiente la ayuda venezolana. De ahí deriva su peor error estratégico: el menospreciar la ayuda económica de los países democráticos y conservar después del derrumbe del muro socialista y del bloque socialista el mito del denominado ‘socialismo del siglo XXI’. Por ello, lo que cabe esperar para el 2010 y el 2011 es más de lo mismo, adicionando la complicación del mayor riesgo político, por el clima preelectoral”, advirtió.

Para Arana, algunos de los desaciertos de la administración de Ortega son la alta tasa de inflación que tuvo el país en 2007 (17.71 por ciento) y 2008 (15.17 por ciento); los altos ajustes salariales, que en buena parte contribuyeron al cierre de empresas, principalmente de zona franca, y la falta de resolución en relación con la cooperación internacional.

“Las negociaciones salariales se salieron de los esquemas razonables y un grupo importante decidió irse de Nicaragua e irse a Vietnam y eso tuvo un costo en empleos, y ése fue un mensaje muy negativo a un sector que tenía potencialidades de crecimiento”, enfatizó Arana.

¿ÉXITOS?

Arana destacó entre los aspectos positivos de las políticas económicas de Daniel Ortega que se ha mantenido el compromiso Ccon la estabilidad macroeconómica, refiriéndose específicamente al programa con el Fondo Monetario Internacional.

“Ése es un gran y positivo mensaje que requiere la inversión privada nacional, regional y extranjera”, mencionó.

En este sentido, Medal considera que “lo que aparece como su mejor éxito económico (conservar una relativa estabilidad macroeconómica) tiene un origen político y son el resultado de las contradicciones entre su supuesta visión ideológica y su práctica de políticas económicas”.

Mario Arana.
LA PRENSA/ARCHIVO

“Antes de las elecciones señalé que si el señor Ortega no se convertía al neoliberalismo, destruiría el país. La mejor decisión del Gobierno actual ha sido su conversión al neoliberalismo y al fondomonetarismo, lo que le ha permitido mantener la relativa estabilidad macroeconómica. Se ha evitado caer en una recesión profunda gracias a las políticas neoliberales de libertad de precios, libertad de comercio y libertad de mercados”, argumentó.

“El problema radica en que no se trata de una conversión sincera, lo que da lugar a la confusa mezcla de una retórica supuestamente socializante y de una praxis fondomonetarista neoliberal. Como resultado del elemento fondomonetarista de la política del Gobierno, la economía no se hundirá como en los ochenta ni habrá hiperinflación o hiperdevaluaciones, por el elevadísimo costo político que ello implicaría”, puntualizó.

URGE MEJORAR INSTITUCIONALIDAD

Ambos expertos coinciden en que si lo que se busca es tasas de crecimiento superiores al 3-4 por ciento (promedio en los últimos años), se debe mejorar la institucionalidad del país para atraer así mayor inversión.

Arana explica que dicho crecimiento se puede lograr con inversión pública, “si contamos con los recursos externos, ya sea donaciones o préstamos concesionales”, pero para ello urge mejorar el clima de inversión y, por ende, el clima político.

“Para un desarrollo integral sostenible de largo plazo, que incluya tasas de crecimiento no menores del cinco por ciento anual, es necesario construir la institucionalidad del país. El actual Gobierno ha terminado de destruir la poca institucionalidad existente, lo que afecta el desarrollo de largo plazo. Más que el problema de la crisis económica financiera internacional, nuestro principal problema tiene un origen interno”, apuntó Medal.

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