Los hijos de Zeus

Zeus, el principal de los dioses olímpicos en la mitología griega, tuvo muchas mujeres y, como consecuencia, innumerables hijos.

Zeus, el principal de los dioses olímpicos en la mitología griega, tuvo muchas mujeres y, como consecuencia, innumerables hijos.

Habiendo sido creado por los hombres a su imagen y semejanza, Zeus tenía todas las características de un ser humano, poseía sus virtudes y sus defectos. De manera que si los hombres acostumbraban tener varias mujeres, su dios prototípico y principal tenía que ser también enamoradizo y aficionado a las hembras.

Con Hera, su esposa y por lo tanto su mujer oficial y principal, Zeus tuvo sólo tres hijos, dos de ellos varones, quienes fueron Hefesto, dios del fuego y la herrería, y Ares, dios de la guerra. La hija hembra de Zeus y Hera fue Hebe, la diosa de la juventud que era llamada Iuventus por los romanos.

Zeus procreó hijos también con otras diosas: con Metis, diosa de la inteligencia, tuvo a Atenea; Temis, diosa de la justicia, le dio seis hijas que fueron: las tres Horas (Eumonía, Dicé e Irene, quienes eran diosas de las estaciones, de la temperatura ambiente y de la floración y el crecimiento), y las tres Parcas (Clotos, Láquesis y Átropos), las diosas del destino. Con Deméter (diosa de la agricultura y los cereales, llamada Ceres por los romanos), Zeus tuvo a Perséfone. Y con Leto (diosa de la noche y, alternativamente con su hermana Asteria, diosa de la luz del día), Zeus tuvo a Artemisa y Apolo.

Pero no sólo con diosas tenía amores Zeus, sino también con mujeres mortales. Por lo tanto igualmente tuvo hijos humanos. El más importante de estos fue seguramente Dioniso (llamado Baco por los romanos), quien era el dios de la vid y del vino. Dionisio nació de la relación amorosa de Zeus con Sémele, una bella mujer que un día le pidió a su amante divino que se le mostrase tal como era, pues quería ver su rostro. Accedió Zeus a la petición de Sémele porque había prometido darle todo lo que pidiese y un dios no podía incumplir una promesa. Pero ninguna personal mortal podía ver la maravillosa y deslumbrante faz de Zeus y seguir viviendo, de manera que Sémele pagó con la vida su gran atrevimiento. No obstante, su hijo Dioniso, cuando creció y se convirtió en una divinidad, sacó a su madre del mundo de los muertos y la llevó al Olimpo, donde Zeus le dio el nombre de Thiona.

Otro hijo muy famoso que Zeus procreó con una mujer mortal, fue Heracles, o Hércules, fruto de una relación sexual con Alcmena, princesa de Micenas. Heracles realizó innumerables hazañas, a una de las cuales —la de su prodigioso vigor sexual— cantó el poeta nicaragüense Salomón de la Selva en su libro Ilustre Familia (Novela de Dioses y Héroes) .

Con Leda, princesa de Esparta, Zeus tuvo a los gemelos Helena y Polux. Estos nacieron de un huevo de cisne, pues para seducir a Leda Zeus debió tomar la forma de esa hermosa ave acuática.

Es posible que hubiese más hijos de Zeus, engendrados en diosas y en mujeres mortales, pues son muchas las leyendas acerca de sus andanzas amorosas. Sin embargo los antes mencionados son los únicos que he encontrado.

Es interesante advertir que Helena de Esparta — quien después sería Helena de Troya—, es la única hija mujer que tuvo Zeus entre los vástagos que engendró en hembras mortales. ¿Por qué? Hasta donde conozco, esta es una pregunta sin respuesta.

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