Los “tories” de nuevo al poder

El líder conservador David Cameron se convirtió ayer en el primer ministro más joven de Gran Bretaña en casi 200 años, después de que la renuncia de Gordon Brown puso fin a 13 años de gobiernos a cargo del Partido Laborista.

David Cameron y su esposa, Samantha Sheffield, a su llegada a Downing Street, residencia oficial de los primeros ministros británicos. LA PRENSA/AP/LEFTERIS PITARAKIS

LONDRES/ AP/ EFE

El líder conservador David Cameron se convirtió ayer en el primer ministro más joven de Gran Bretaña en casi 200 años, después de que la renuncia de Gordon Brown puso fin a 13 años de gobiernos a cargo del Partido Laborista.

Cameron dijo que busca formar una coalición de gobierno con los liberales-demócratas, que quedaron terceros en las elecciones.

El Partido Conservador de Cameron ganó la mayoría de los escaños, pero sin obtener una mayoría la semana pasada, en las elecciones nacionales.

El líder de 43 años dijo que será “una tarea difícil” la de gobernar como una coalición, pero añadió que Gran Bretaña tenía problemas severos que atender.

Cameron visitó el Palacio de Buckhingham, donde la reina Isabel II le pidió que formara un gobierno, menos de una hora después de que Brown presentó su renuncia a la monarca.

El pacto entre Cameron y el líder liberal-demócrata Nick Clegg representaría el primer gobierno de coalición en el país desde la Segunda Guerra Mundial.

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  • El líder liberal demócrata Nick Clegg saludó “un nuevo tipo de gobierno” en Gran Bretaña, después de que su partido aprobara ayer el acuerdo para gobernar con los conservadores de David Cameron, en la primera coalición desde la Segunda Guerra Mundial.
“Espero que éste sea el principio de la nueva política en la que siempre he creído”, agregó el hombre que tenía la llave de un gobierno después de que los británicos eligieran el pasado jueves un parlamento sin mayoría absoluta.

Los parlamentarios y el ejecutivo federal del Partido Liberal Demócrata aprobaron “de manera abrumadora” el acuerdo con los conservadores, que les dará cinco cargos en el gobierno de coalición, incluido el de viceprimer ministro para Clegg.

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A su llegada a la Calle de Downing, en Londres, tomado de la mano con su esposa Samantha, Cameron confió en que están “por llegar días mejores” para Gran Bretaña.

Cientos de curiosos, algunos de los cuales abuchearon a Cameron, se concentraron ante las rejas de la residencia del primer ministro para ver su llegada. Cameron llegó a su nueva casa menos de 90 minutos después de que Brown pronunció un emotivo discurso de despedida.

“Tenemos algunos problemas profundos y demandantes, un gran déficit, profundos problemas sociales y un sistema político que necesita reformarse”, dijo Cameron.

“Por esas razones busco formar una coalición apropiada y plena entre los conservadores y los liberales-demócratas”, añadió el ahora primer ministro británico.

SEGUNDO MÁS PODEROSO

Nick Clegg, líder del Partido Liberal Demócrata, ha pasado de ser el gran desconocido de la política británica a convertirse en el segundo hombre más poderoso del Reino Unido tras su nombramiento como viceprimer ministro del Gobierno de coalición dirigido por el conservador David Cameron.

Horas después de la designación de Cameron como nuevo primer ministro, el 10 de Dow ning Street confirmó que Clegg será viceprimer ministro y que otros cuatro miembros de su partido, pese a tener sólo 57 de los 650 escaños de la Cámara de los Comunes, se sentarán en la mesa del futuro Gobierno de coalición.

Hace unos dos meses, Clegg sólo era conocido por uno de cada tres votantes británicos, pero en ese periodo logró romper el tradicional binomio de poder entre laboristas y conservadores, gracias sobre todo a una brillante intervención en el primer debate televisivo que mantuvieron los tres candidatos a primer ministro el 15 de abril.

Ese debate le puso en el punto de mira de la escena política en la que hasta entonces pasaba prácticamente inadvertido en la Cámara de los Comunes y le convirtió en el gran protagonista de la campaña electoral, pese a que las urnas pincharon en última instancia lo que los medios definieron como “el fenómeno Clegg”.

A él se refirió la prensa con calificativos rimbombantes como el “Obama británico” o el “Nuevo Churchill”, y lo cierto es que su arrolladora irrupción en el panorama político marcó un antes y un después en la formación que lidera desde el año 2007.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, telefoneó ayer a Cameron, para felicitarlo personalmente por su triunfo e invitarlo a visitar Washington el próximo verano.

Obama anticipó que se reunirá con Cameron en las próximas reuniones del G8 y del G20 en Canadá, e invitó al primer ministro y a su esposa, Samantha Sheffield, a visitar la capital estadounidense el próximo verano, informó la Casa Blanca.

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