LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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 PARTEAGUAS Dora María Téllez se autodefine como una mujer optimista y declara que “si algún sentimiento quisiera yo revivir para todo el pueblo nicaragüense es ese sentimiento de esperanza, de que las cosas pueden cambiar para mejorar”. Treinta y un años después ella ve la revolución como un parteaguas. «Nunca se va a poder volver atrás, aunque Daniel Ortega camine de rodillas desde el Zócalo hasta donde está la Virgen de Guadalupe, en México, o vaya de rodillas desde Santo Domingo de Abajo a Las Sierritas, no puede volverlo atrás . La Revolución es un parteaguas, el país cambió de manera determinante y definitiva» sostiene.

“Ortega fue reclutado por el somocismo”

Aunque en la campaña electoral pasada, Dora María Téllez tuvo y mantiene tienda aparte del Frente Sandinista (FSLN) y fue la primera en protestar con una huelga de hambre —que duró 13 días, en junio de 2008— por la carestía de la vida, el hambre y las políticas del Gobierno de Daniel Ortega, ella —ex compañera de armas en la corta experiencia guerrillera del ahora caudillo del partido rojinegro— asegura que una mayoría de los nicaragüenses tejió sus esperanzas de una vida mejor en este segundo mandato de Ortega, pero advierte con claridad que éste resultó “ser un fiasco”. Téllez reclama que aunque Ortega pinte su gobierno como socialista, cristiano y solidario, éste en realidad de lo que menos tiene es de izquierda y revolución.

FOTOS DE LA PRENSA/ OSCAR NAVARRETE

Aunque en la campaña electoral pasada, Dora María Téllez tuvo y mantiene tienda aparte del Frente Sandinista (FSLN) y fue la primera en protestar con una huelga de hambre —que duró 13 días, en junio de 2008— por la carestía de la vida, el hambre y las políticas del Gobierno de Daniel Ortega, ella —ex compañera de armas en la corta experiencia guerrillera del ahora caudillo del partido rojinegro— asegura que una mayoría de los nicaragüenses tejió sus esperanzas de una vida mejor en este segundo mandato de Ortega, pero advierte con claridad que éste resultó “ser un fiasco”.

Téllez reclama que aunque Ortega pinte su gobierno como socialista, cristiano y solidario, éste en realidad de lo que menos tiene es de izquierda y revolución.

Ella argumenta que los pobres siguen igual de empobrecidos como antes de que Ortega regresara al poder para un segundo mandato en el 2007, pues él ha gobernado para el gran capital y para la concentración corrupta del mismo. Compara a Ortega con un mago de circo y sostiene que éste sólo busca alimentar el culto a su personalidad y su reelección por la que ha conducido al colapso institucional del país. Actitudes en las que mira traicionados los ideales y la lucha de la revolución que triunfó 31 años atrás.

Según Téllez, Ortega “asimiló el modelo de poder del somocismo”, al punto que el mismo Frente Sandinista —igual que el Partido Liberal Nacionalista con Somoza— ha sido consumido por el culto a la figura de Ortega y la omnipresencia de la familia presidencial. “La institucionalidad del Frente Sandinista fue liquidada por Daniel Ortega”, dice la ex guerrillera que iguala el fenómeno a la actitud de un parásito que lo devora todo. De manera que Ortega ha preferido quedarse sólo con sus “incondicionales cortesanos”.

¿Qué cree que queda de la revolución que triunfó en 1979?

Hay que recordar que una parte del modelo institucional nicaragüense es generado por la revolución: el Ejército, la Policía, la propia Asamblea Nacional, la Constitución. Es decir, la esencia del cuerpo institucional nicaragüense estuvo establecido por la revolución sandinista. (…) Pero también creo que el 19 de julio dejó pendiente muchos desafíos.

El derrocamiento de la dictadura somocista se produce porque dos grandes problemas acosaban a los nicaragüenses. Primero, una dictadura de cuarenta y pico de años, que había significado represión política, coerción, falta de libertades, falta de democracia y, en segundo lugar, una elevada condición de pobreza del pueblo y hay que reconocer que treinta y un años después éstos siguen siendo grandes retos para el país. Es decir, no hemos completado todavía el desafío que significó el 19 de julio. Todavía hay en el país ambiciones dictatoriales, proyectos caudillistas, una gran condición de pobreza (…)

¿Cómo ve que esas ambiciones se vean en algunos de los protagonistas de aquella revolución, como Ortega?

Yo francamente creo que Ortega fue reclutado por el somocismo. Él asimiló el modelo de poder del somocismo y lo pone en práctica. Él no pudo desprenderse de ese modelo de poder, como otros políticos nicaragüenses tampoco. Ustedes ven en (Arnoldo) Alemán y Daniel Ortega dos típicos políticos que se les pudo encontrar perfectamente en el aparato del poder del somocismo, con un ejercicio de poder similar: de comprar voluntades, de reprimir para alinear voluntades, de pactos y transacciones por privilegios o prebendas, de clientelismo político. Es el modelo de poder del somocismo, que es igual en Alemán y en Ortega, ahí no tienen diferencias de ninguna naturaleza. Yo creo que justamente el triunfo de la revolución nicaragüense se hizo por esas razones, para derrotar ese modelo de poder, pero ése en un asunto pendiente.

Usted estaba en León, cuando triunfó la revolución. ¿Qué sintió en ese momento? ¿Y qué siente ahora?

Fue difícil. Uno tenía una mezcla de emociones: alegría, sorpresa… tristeza, porque también hubo muchos amigos, hermanos, compañeros y compañeras muertos, jóvenes. El costo de la revolución fue altísimo. Pero fue un momento crucial de esperanza para el pueblo nicaragüense. A treinta y un años siento un pueblo con poca esperanza y eso de alguna manera es triste. Lo ideal sería que el pueblo tuviera esperanza, aunque tengamos dificultades, pero que tengamos una gran esperanza.

Mucha gente ahorita se siente desesperanzada, gente de cualquier corriente política: derecha, independientes, de centro, de izquierda, se sienten con pocas esperanzas. Este Gobierno que había iniciado con un bono de buena voluntad por parte de una gran mayoría del pueblo resultó ser un fiasco. Lo es en materia económica: no ha hecho nada sustancial en reducción de pobreza, no ha hecho nada sustancial en materia de creación de empleos y, además, ha lesionado profundamente la democracia y el sistema institucional nicaragüense.

¿Cómo ve el panorama?

Al día de hoy todas las instituciones están colapsadas, porque el presidente Ortega se quiere reelegir eternamente. Su ambición de poder eterno tiene colapsado al Poder Judicial, que no solamente está colapsado institucionalmente, también éticamente. Ninguno de esos magistrados que está ahí es creíble como juez, porque todos son brazos políticos de Ortega o de Alemán. ¿Quién puede creer en un juez que acata orientaciones de un caudillo? Esa Corte Suprema (de Justicia) está colapsada institucional y éticamente. La Contraloría igual. La Procuraduría de Derechos Humanos también. Ortega ha empujado la institucionalidad del país al abismo por su afán de reelección y ahora está haciendo hasta lo imposible por comprar votos para tener una mayoría de reforma constitucional en la Asamblea que le permita estar en el poder (…)

De sus años de guerrillera. Muchos que permanecieron la mayor parte de la lucha en el exilio luego se echaron encima el traje verde olivo, cuando triunfó la revolución. Se vistieron de guerrilleros sin serlo. ¿Qué sintió usted cuando eso pasó?

Es comprensible que en un tiempo como ése vestirse de guerrillero se convierta como en una moda. Todavía ves a algunos muchachos que se visten con camisas verde olivo, gorras militares. Eso deviene como en una moda y en ese momento para mucha gente eso fue vestirse como si fuera guerrillero, aunque no lo hubiera sido.

Muchos cuestionan la participación guerrillera de Ortega, ¿él fue alguno de los que adoptó esa “moda”?

Daniel estuvo en el Frente Norte Carlos Fonseca unos meses, para la ofensiva de octubre de 1977 y después estuvo fuera del país, básicamente en Costa Rica. Pero bueno, él era uno de los dirigentes del Frente Sandinista, estaba comprometido en la lucha revolucionaria en esa época y en su calidad de tal estaba comprometido con la lucha guerrillera. Entonces en su calidad de tal podía vestirse de uniforme. No lo vi en él como moda. Como moda lo pude haber visto en otras personas, que no estaban comprometidas con la lucha revolucionaria y adoptaron eso así.

¿Recuerda algún nombre?

No recuerdo particularmente. Era bastante gente y después se generalizó más.

A pesar de la corta participación guerrillera de Ortega, uno hoy mira los murales que ha instalado el Gobierno y el presidente aparece prácticamente en todos los frentes y luchas de la insurrección.

Es el proceso de reclutamiento del somocismo. Daniel Ortega ha desarrollado inseguridad. Le da inseguridad no haber estado en un frente de guerra durante más de tres meses. Él debiera ser claro con eso, pero en cambio se está creando una mitología para erigirlo a él en caudillo eterno del Frente y esa mitología necesita que él aparezca en los frentes de guerra. Han borrado a los líderes de los frentes de guerra y han puesto la cara de Ortega, pero eso es una ficción. Es una mentira, una estafa. Para decirte en dos platos es una estafa. Daniel Ortega está estafando a miles de sandinistas que genuinamente creen que él todavía tiene algo de izquierda y de revolucionario y los está estafando, les está diciendo lo que no hizo. Él no estuvo en esos frentes de guerra y tiene que decir en donde estuvo.

Dora María Téllez, a sus 23 años, durante la Toma del Palacio Nacional, en agosto de 1978, cuando destacó en su lucha guerrillera como la Comandante Dos.

¿Dónde estuvo?

Estuvo preso un tiempo porque estaba en la lucha contra Somoza. También en el Frente Norte por unos tres meses.

¿Cuál fue el papel concreto que tuvo en esos tres meses?

Él era del grupo dirigente del Frente Norte, junto con (Germán) “El Danto” Pomares, Víctor Tirado, Joaquín Cuadra, y después estuvo en Costa Rica. Él debería asumir eso con naturalidad, pero como se siente débil, porque él ha estafado a una gran masa sandinista y sigue estafándola y, como te digo, ha sido reclutado por el somocismo, por el modelo de poder del somocismo, por las costumbres, por la corrupción del somocismo. Entonces necesita subrayar que él “es revolucionario y fue guerrillero”. Pero bueno, ése es un problema de que él se siente débil. Ahorita anda recogiendo firmas de antiguos cuadros del Frente para que digan que quieren a Daniel Ortega de candidato a la Presidencia (en el 2011) y qué quiere decir eso: qué se siente débil, que él sabe que no tiene votos ni respaldo suficiente, que está solo, que los líderes del Frente Sandinista durante la lucha revolucionaria no están con él, que todos están —o en su inmensa mayoría— en contra de lo que está haciendo y que él está estafando al pueblo nicaragüense montando una exposición en donde aparece en todas las fotos donde nunca estuvo. Una solemne estafa.

¿Qué siente usted cuando en las conmemoraciones que organiza el Gobierno se obvian los nombres de quienes lucharon, pero ahora no están con el Frente Sandinista, como se le omite a usted con la toma del Palacio de 1978?

(Encoge hombros) Él lo que hace es una manipulación de los hechos. Así como se presenta él en todos los frentes de guerra, como si fuera Dios: está en todas partes a la vez. Sólo Dios está en todas partes a la vez y él se quiere presentar como Dios. Entonces él también borra a los que no quiere y pone a los que quiere. Ése es un acto de malabarismo político. Ortega es como un mago de circo, que hacen aparecer conejos, sapos, plumas, trapos de su sombrero. Entonces él es como un mago de circo, hace aparecer o desaparecer héroes según le conviene o no le conviene.

¿Qué siente usted con esa actitud?

A mí personalmente me da risa ver que es un mago de circo y me da molestia que hay miles y miles de compañeros y compañeras que cayeron en la lucha revolucionaria cuya memoria está siendo pisoteada, porque Ortega quiere borrar la historia para quedarse sólo él, de manera que, dentro de cinco o diez años, la lucha revolucionaria —según él— la habrá hecho sólo él y su familia. Ahí lo vas a ver. Al paso que vamos van a decir que la lucha revolucionaria fue encabezada por él y Rosario Murillo y que fueron los únicos que estuvieron al mando de todos los frentes de guerra, porque es una deformación que tiene por objetivo el culto a la personalidad de Ortega, por su ambición de poder. Simplemente te digo: chorrea sangre de miles y miles de compañeros que murieron por una Nicaragua que tuviera una democracia, no afanes dictatoriales; que tuviera libertad, no un caudillo que ya no reparte bolis de guaro —como repartía Somoza— pero ahora reparten otras cosas. Reparten prebendas, pero no tiene un programa de desarrollo para el pueblo nicaragüense, por el cual los pobres puedan dejar de ser pobres.

Eso critica Sergio Ramírez. Él hecho de que este Gobierno se llame de revolución y se apellide de izquierda sólo por los juguetes que pueda regalar en una plaza, por sus eslogan.

Sí. Es que éste no es un gobierno de izquierda. Es un gobierno populista de derecha. Su principal aliado ha sido el gran capital. Sus políticas han favorecido al gran capital nicaragüense, la concentración de capital en pocas manos, la creación de una capa de corrupción del país. Ése es un gobierno de derecha. Los pobres siguen siendo pobres, como en la Nicaragua del 2006 .

¿Cuándo comenzó en el Frente Sandinista este culto a Ortega?

Eso fue a finales de los ochenta y comenzar los noventa. Más propiamente diría que comenzó abiertamente desde 1994. De ahí fue cada vez más fuerte, más fuerte, hasta que se convirtió en un culto y un orteguismo. Es decir, un aparato de poder que liquidó al Frente Sandinista. El Frente Sandinista ya no existe. Existió.

¿Cuál era el nivel de ese culto, cuando se expulsó a Herty Lewites?

Ya era completo, de manera que sólo se señaló y lo sacaron, porque Herty osó decir que quería ser candidato a la Presidencia, una cosa terrible dentro del modelo del orteguismo, donde sólo la familia Ortega-Murillo tiene un espacio de poder consagrado. Igual que era en la familia Somoza.

¿Cree que ese culto se ha fortalecido o se ha debilitado dentro del FSLN a partir del regreso al poder en el 2006?


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El orteguismo se ha fortalecido a expensas del Frente Sandinista. Es un parásito del Frente, que se ha tragado al Frente y lo ha liquidado. Le quitó el programa, le quitó su naturaleza de partido político, lo liquidó institucionalmente, eliminó completamente su dirección. ¿Quién es la dirección del FSLN? Nadie sabe. Uno tiene una idea de que, por ejemplo, se reúne el CEN (Comité Ejecutivo Nacional) del PLC (Partido Liberal Constitucionalista), o la directiva del MRS (Movimiento Renovador Sandinista, que ella co-fundó y al que pertenece) o la directiva del Partido Conservador. Pero el Frente Sandinista no tiene directiva. La institucionalidad del FSLN fue liquidada por Ortega. Lo que hizo fue licuar toda la estructura del Frente y dejar sólo el orteguismo: su familia e incondicionales.

¿Sintió que fue así desde un inicio, con la instalación de la primera Junta de Gobierno en 1979?

No. Ha sido un proceso. Su fase más importante arranca después de 1992, 1993. Su fase más fuerte.

¿Y cuando se integró la Junta de Gobierno recuerda si estaba contemplada la dirección de Ortega?

Pues sí que integrara la Junta. Más tarde se decidió la coordinación. Pero recordá que durante la revolución había más equilibrio de poder en la dirección y en los cuadros, en los liderazgos sandinistas, que habían sido jefes de tropas, comandantes guerrilleros en la revolución a los que Daniel Ortega no les puede golpear la mesa. El Ortega de hoy parpadea y pone de rodillas a sus incondicionales, pero un comandante guerrillero no se le iba a poner de rodillas a él. Ni un miembro de la Asamblea Sandinista. Pero todos esos cuadros él los eliminó. Los sacó del Frente. Los fue sacando, se fueron apartando y los va a seguir sacando. ¿Cuál es el pecado de Víctor Hugo Tinoco? No ser incondicional de Daniel Ortega. ¿El pecado de Herty? El mismo. ¿El de nosotros? Ése: no ser incondicionales. Somos incondicionales del sandinismo, pero no de Ortega. ¿Qué es lo que le quedó? Le quedaron los incondicionales, los cortesanos y en la base alguna gente que todavía cree que él es un líder que lucha por los pobres. Hay gente que genuinamente cree eso. Por eso es que Ortega cree que es un estafador, porque estafa a los más pobres, los engaña, se presenta como defensor de los pobres y ha sido defensor de los ricos. Se presenta como defensor de la izquierda y lo que ha defendido es la impunidad de la corrupción de la derecha, como Alemán, por ejemplo, porque él lo sacó de la cárcel.

Y ahora absuelven a Alemán de las acusaciones en Panamá, justo cuando el PLC ratifica su precandidatura presidencial que se reclama que sólo favorecerá a Daniel Ortega.

¡Quién sabe cuántos cañonazos sonaron ahí!

¿Con qué compara esa esencia del orteguismo que me ha descrito?

Igual que el somocismo, una estructura de poder en cuyo centro está una familia, que quiere tener permanencia en el poder y que para tener permanencia en el poder político va construyendo poder económico, quiere construir poder militar propio, o poder policial en este caso. Se hace de un partido político y compra todo lo que es comprable. Y además, desata una maraña de corrupción y un estilo de clientelismo y prebendas políticas. Eso es igual a lo que hacía el somocismo. Ése es el modelo de poder del orteguismo. Antes en la cúpula estaba la familia de Somoza, ahora está la familia Ortega-Murillo. La corrupción del somocismo era gigantesca la corrupción de la familia Ortega-Murillo es gigantesca. Son decenas de millones de dólares que tienen que ver con los fondos venezolanos de los que nadie rinde cuenta. Somoza usaba testaferros igual Ortega usa testaferros. Somoza colocaba a toda su familia en todos los cargos públicos. Igual la familia Ortega-Murillo está colocada de manera directa e indirecta en la función pública en Nicaragua: desde la esposa hasta el último de la familia está colocado en las posiciones de poder, sobre la base de lealtades familiares e incondicionalidades. Igual que el somocismo. Igualito.

Y con todo esto, ¿cómo cree que queda el Frente Sandinista? ¿Tendrá futuro como partido?

Creo que si el Frente Sandinista quiere desarrollarse como partido tiene que desembarazarse del orteguismo. Igual el PLC con Alemán.

¿Y cree que eso pueda pasar?

Sí. Temprano. No da para muy tarde.

¿Y habría posibilidades de reconciliación entre ustedes y el FSLN?

Sí, sí. Nosotros aspiramos a la unidad del sandinismo. Del sandinismo. No del orteguismo. Sin orteguismo. Hemos ido construyendo la unidad del sandinismo desde el MRS que no tiene nada que ver con el orteguismo, que está abierto.

¿Pasaría esa unidad bajo la bandera del FSLN?

Ésa es una hipótesis difícil de construir, porque la primera pregunta es ¿sobrevivirá el Frente Sandinista al orteguismo? Yo creo que no. Lo está matando. Tal vez podrían quedar sandinistas que puedan reconstruir el FSLN sin Ortega, pero cada vez se le pone más difícil. ¿Qué partido sobrevive si los liderazgos que se van destacando son decapitados? Ninguno.

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