Denis en el Salón Latino

Me encontré un amigo panameño hace tres semanas y me dijo que en Panamá no quieren a Mariano Rivera porque se negó a integrar el equipo canalero para el primer Clásico Mundial de Beisbol.

Me encontré un amigo panameño hace tres semanas y me dijo que en Panamá no quieren a Mariano Rivera porque se negó a integrar el equipo canalero para el primer Clásico Mundial de Beisbol.

“Eso no se lo perdonamos”, me dijo con firmeza. La verdad, no sé si Mariano está preocupado por eso, pero de inmediato pensé en todas las emociones que Mariano ha hecho vivir a los panameños, quienes hablan con orgullo de Roberto Durán, Rubén Blades, Rod Carew y el propio Rivera.

Mariano es el mejor relevista que ha tenido el beisbol y más allá de si quiso ir o no al Clásico Mundial, de si atendió o dejó plantados a los periodistas en el aeropuerto de Tucumen, me parece una actitud mezquina pretender quitarle méritos y despreciar a alguien que es ejemplo como jugador y como persona.

Algo parecido ha ocurrido en Nicaragua con Denis Martínez, donde a pesar de su estupenda carrera en las Grandes Ligas y de su ejemplo, al escapar de su alcholismo y convertirse en una nueva persona, aún se le ve con recelo y hasta con desprecio, en lugar de estar orgullosos porque nos situó en la geografía beisbolística mundial.

No, no pretendo decir, que el hecho de que Denis haya trascendido, le da pasaporte para actuar como quiera. No he dicho eso. Pero por qué en lugar de concentrarse en sus fallas, no apreciamos el volcán de virtudes que tiene y sobre todo, en el ejemplo que ha dado para las nuevas generaciones, tanto dentro como fuera del campo.

Martínez es más que un lanzador de 245 victorias en las Ligas Mayores; es mucho más que un Juego Perfecto y varios lideratos en efectividad, entradas lanzadas y partidos completos. Es un ejemplo de determinación, de tenacidad y honradez, porque escapó de las limitaciones sin afectar a los demás.

No digo que le pongamos candelas y le recemos, pero si hay algo que merece Denis es nuestra consideración y respeto. Es por kilómetros, el mejor pelotero que ha producido Nicaragua y sin embargo, hay a quienes les cuesta reconocer su grandeza, algo que seguro a Denis no le inquieta, como a Mariano.

Menos mal, que quienes dirigen el Salón de la Fama del Beisbol Latino tienen una visión menos peregrina que nosotros y lo van a reconocer porque se lo merece, mañana sábado, en una ceremonia especial en Dominicana.

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