Desaparece la tinta en las manos

Cuando estaba pequeño me embriagaba oler el aroma de la tinta recién impresa en el papel periódico. Mi madre me arrancaba de las rejas del taller de un diario local en Cali, Colombia, sorprendida al verme seducido por algo tan simple: oler, mirar y escuchar el viejo linotipo imprimiendo el diario local. No me molestaba ensuciarme las manos después de exprimir hasta la última gota de las noticias.

Cuando estaba pequeño me embriagaba oler el aroma de la tinta recién impresa en el papel periódico. Mi madre me arrancaba de las rejas del taller de un diario local en Cali, Colombia, sorprendida al verme seducido por algo tan simple: oler, mirar y escuchar el viejo linotipo imprimiendo el diario local. No me molestaba ensuciarme las manos después de exprimir hasta la última gota de las noticias.

Desde ese tiempo comenzó mi pasión por el periodismo y cada día crece, a pesar del peligro, los altibajos y los golpes que da este oficio a quienes lo ejercemos. He transitado de la prensa escrita y la radio a la televisión y aunque me encanta escribir, desde mis épocas de principiante pensé que los medios audiovisuales serían el futuro. Justamente todo ha cambiado. La sociedad y los periodistas enfrentamos una triste realidad: la disminución de sintonía de la televisión y la radio, pero lo peor, la muerte lenta de los libros y medios impresos. El año pasado, 151 periódicos estadounidenses fueron cerrados. En 2009 la cifra llegó a 300 diarios.

Por varios años, los viejos periodistas, empresarios de medios y libreros se negaron a creer que su negocio podría desaparecer. Tendrán que ir aceptando que, por lo menos, estamos viviendo una transformación sin precedentes en la historia de la humanidad. Una revolución que constituye un cambio social y cultural radical, que nos llevará a otro nivel de comunicación inexplorado, cuyas consecuencias todavía están por verse.

Hoy día, lo que se llama en inglés “Social Media”, que quiere decir la creación de contenido para compartirlo en la Internet, en especial en las redes sociales como Twitter o Facebook, está evolucionando la forma de estar informados y de comunicarse. Por ejemplo, ya estamos atravesando cambios de conceptos sobre intimidad y privacidad, campañas políticas, democracia y sobre el poder de la información. El concepto de Cuarto Poder desapareció con las redes sociales, porque ahora todos los ciudadanos, con acceso a un teléfono celular o la Internet, tienen ese derecho, con la libertad de decir lo que se les venga en gana. Es hasta peligroso, porque en varias ocasiones los propios periodistas han tomado como ciertas las noticias difundidas en Twitter y después tienen que rectificar.

De acuerdo con recientes estadísticas, la Internet crece anualmente 400 por ciento, siendo uno de los cambios tecnológicos que se ha adaptado a la sociedad de manera más rápida. Los optimistas argumentaban que eso de la Internet o las “tabletas” portátiles era temporal. Que solo los jóvenes tendrían interés en ese mercado y no fue cierto. La venta de tabletas entre 2010 y 2015 superará las 195 millones de unidades. Los libros digitales están reemplazando a los de papel. Amazon, por ejemplo, ofrece 1 millón de títulos en su portal.

Sin lugar a dudas, la nueva era de la Social Media, requiere que se implementen leyes y controles para que la información y la publicidad no se desboquen. Por mi parte, disfruto con nostalgia los últimos momentos en que mis manos quedan recubiertas de la mancha y olorosa tinta, antes de que desaparezca para siempre.

*El autor es periodista colombiano.