Realizan funerales de víctimas de embajada iraní

Impávidos por un devastador ataque suicida con explosivos que sacudió la embajada iraní en Beirut un día antes, cientos de partidarios de Jezbolá levantaron el miércoles un brazo mostrando el puño y juraron lealtad eterna al grupo extremista chií libanés mientras sepultaban a las víctimas del ataque.

Líbano/AP

Impávidos por un devastador ataque suicida con explosivos que sacudió la embajada iraní en Beirut un día antes, cientos de partidarios de Jezbolá levantaron el miércoles un brazo mostrando el puño y juraron lealtad eterna al grupo extremista chií libanés mientras sepultaban a las víctimas del ataque.

Naim Kassem, sublíder de Jezbolá, dijo que el grupo no será disuadido de apoyar al presidente sirio Bashar Assad en la guerra civil de su país, y describió los recurrentes ataques a fortificaciones chiíes en Líbano como «dolores inevitables en el camino a la victoria».

El ataque, perpetrado por dos hombres suicidas cargados con explosivos que hicieron estallar afuera de las puertas metálicas de la misión diplomática, mató a 23 personas, incluido un diplomático iraní y guardias de la embajada. Más de 140 personas resultaron heridas, según el Ministerio de Salud.

Se trató del más reciente en una serie de ataques que han golpeado áreas chiíes libanesas en meses cercanos, algunos de los cuales se han atribuido suníes radicales en venganza por el respaldo de Jezbolá a las fuerzas de Assad contra los rebeldes mayoritariamente suníes que combaten para derrocarlo en el conflicto crecientemente sectario en Siria.

Un grupo rebelde vinculado a al-Qaida se atribuyó la responsabilidad del ataque del martes, el más letal contra intereses iraníes desde que inició la insurrección contra Assad en marzo de 2011. Irán ha sido un defensor incondicional del gobierno de Assad, y el Jezbolá, con respaldo iraní, ha contribuido a ayudar a sus tropas a expulsar a rebeldes de áreas cruciales cerca de la frontera libanesa.

Jezbolá ha defendido sus acciones en Siria, calificándolas como una lucha necesaria y existencial contra extremistas suníes que dominan cada vez más la rebelión siria.

Kassem desestimó acusaciones de que la intervención del grupo más allá de la frontera ha atraído los ataques a Líbano, diciendo en la estación de radio de Jezbolá: «Este ataque terrorista no nos desviará de nuestro curso».

El punto de vista de Assad sobre la guerra — de que se trata de un combate contra el terrorismo y no de una revuelta contra el régimen de décadas de su familia— ha sido repetido por Jezbolá y se desplegó por completo en la procesión del miércoles en el sur de Beirut.

«¡Muerte a Estados Unidos, Israel y los takfiristas!», gritaban cientos de personas de luto por cuatro de los muertos, en el distrito de Ghobeiri. Takfiristas se refiere a suníes radicales.

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