Corte rechaza restringir movimientos de enfermera

Un juez de Maine rechazó la petición del estado para que emitiera una orden que limitara los movimientos de la enfermera Kaci Hickox, quien se niega a acatar la cuarentena para trabajadores médicos que han atendido a enfermos de ébola ordenada por el estado.

La enfermera Kaci Hickox y su pareja Ted Wilbur. AP/Robert F. Bukaty

 

Un juez de Maine rechazó la petición del estado para que emitiera una orden que limitara los movimientos de la enfermera Kaci Hickox, quien se niega a acatar la cuarentena para trabajadores médicos que han atendido a enfermos de ébola ordenada por el estado.

El juez Charles C. LaVerdiere decidió el viernes que Hickox deberá seguir revisando su temperatura y notificar de sus viajes a las autoridades para que la supervisión continúe. Pero debido a que no ha mostrado síntomas, el juez consideró que no representa un riesgo de contagio.

Autoridades de salud de Maine acudieron a la corte para que emitiera una orden que limitara los movimientos de Hickox luego de que amenazara con aislar a la enfermera hasta que concluyera el periodo de 21 días de incubación del virus, que finaliza el 10 de noviembre.

Hickox, quien trató a pacientes afectados por la enfermedad en Sierra Leona, dice que el confinamiento viola sus derechos. Sostiene que no presenta síntomas de la enfermedad y no representa riesgos para el público.

La enfermera sostiene que ha seguido la recomendación de tomarse la temperatura diariamente y revisar que no haya presencia de fiebre u otros síntomas de la enfermedad emitida por los Centros de Prevención y Control de Enfermedades.

«No estoy dispuesta a quedarme aquí y permitir que mis derechos civiles sea violados por algo que no tiene base científica», dijo el miércoles.

La policía tenía órdenes de supervisar sus movimientos luego de que saliera de su casa en dos ocasiones, una para hablar con periodistas el miércoles, la otra el jueves para dar un paseo en bicicleta con su novio.

La cuarentena voluntaria se está convirtiendo en el mayor reto para el país porque enfrenta los temores por el ébola y las prevenciones necesarias para la salud pública, con la libertad personal.

Hickox, de 33 años, atrajo la atención de los medios al regresar de Sierra Leona y ser puesta en cuarentena obligatoria en Nueva Jersey. Tras salir del hospital regresó a este pequeño pueblo, donde las autoridades de Maine la pusieron en lo que llaman cuarentena voluntaria.