Santiago Apóstol, el patrono olvidado de Managua

La imagen de Santiago estaba en la parroquia que llevaba su nombre a escasas cuadras del lago Xolotlán, el mismo templo que décadas más tarde se transformó en la catedral de Santiago y se destruyó con el terremoto de 1972.

En la parte superior del frontis de la vieja catedral se observa la figura de Santiago apóstol sobre un caballo. Este templo, que se cayó con el terremoto de 1972, rendía homenaje al patrono de Managua. LA PRENSA/AMALIA MORALES

En la parte superior del frontis de la vieja catedral se observa la figura de Santiago apóstol sobre un caballo. Este templo, que se cayó con el terremoto de 1972, rendía homenaje al patrono de Managua. LA PRENSA/AMALIA MORALES

Hace más de un siglo los capitalinos no acababan una fiesta cuando enseguida comenzaban otra. Seis días antes de que fueran a la iglesia de Las Sierritas, bajaran la imagen de Santo Domingo y la llevaran en procesión hasta la iglesia y el barrio que lleva su nombre, en el corazón de Managua se festejaba a Santiago, el verdadero patrono de la capital.

Y las fiestas de Santiago apóstol, todavía patrono de Santiago de Managua, nombre oficial de la capital, no tenía mucho que envidiar al jolgorio y la devoción que desata la diminuta imagen de Las Sierritas.


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La imagen de Santiago estaba en la parroquia que llevaba su nombre a escasas cuadras del lago Xolotlán, el mismo templo que décadas más tarde se transformó en la catedral de Santiago y se destruyó con el terremoto de 1972.

Algunos textos consultados refieren que barrios como San Antonio y La Candelaria “se animaban con las murgas y los jolgorios” en honor a Santiago.

“Un grupo de indios, formando con pitos y tambores un ruido infernal, iba por estas calles anunciando a los vecinos que aquella festividad se acercaba y que los priostes (mayordomos) debían ir preparándose para recibir en sus respectivas casas a todos los tamboreros, donde durante tres semanas se les daría alimentación abundante, lo mismo que las democráticas bebidas: aguardiente y chicha de coyol”, describe el historiador Heliodoro Cuadra en su libro Historia de la leal Villa de Santiago de Managua, publicado en 1939.

Este retablo de madera de Santiago es la imagen más antigua que se conoce del patrono oficial de Managua.  La figura se encuentra en el Seminario Mayor La Purísima. Hasta las primeras décadas del siglo pasado a este apóstol se le celebraba igual que en la fiesta de “Mingo”. LA PRENSA/AMALIA MORALES
Este retablo de madera de Santiago es la imagen más antigua que se conoce del patrono oficial de Managua. La figura se encuentra en el Seminario Mayor La Purísima. Hasta las primeras décadas del siglo pasado a este apóstol se le celebraba igual que en la fiesta de “Mingo”. LA PRENSA/AMALIA MORALES

El texto de Cuadra describe que en la víspera del 25 de julio la fiesta arrancaba con la vela de “el sombrero y el bastón” , objetos que luego eran conducidos a la iglesia”, donde posteriormente se vestía la imagen “con su regia copa de seda color amarillo”.

“Tenía un hermoso sombrero de pita, forrado con un raso de color corinto, de anchas alas y forma tejana, lo mismo que un bastón de madera fina” que el mayordomo de las fiestas mandaba a acicalar con cintas de colores para la procesión central que celebraba el día 27, explica el texto de Cuadra.


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“Precedía la procesión, una caballería que llenaba cuadra y media, yendo de cuatro jinetes en fondo”, agrega detalles el historiador Cuadra.

Esta fiesta tenía propios personajes y bailes. “Las calles se convertían en auténtico carnaval, el baile de El Tinco; muy similar al cartel de Masaya en las fiestas de San Jerónimo, recorría plazas y solares… Chico Tan era el guardián y director del poco orden que tenía la farsa. Año tras año Chico Tan representaba fielmente su papel, hasta lograr que se le respetara como organizador y artista. Pero llegó un año, uno de los últimos en que se celebraron las festividades de Santiago, en el que Chico Tan bebió más de la cuenta y llegó a la representación completamente borracho” y armó un bochinche, según describió el periódico los Lunes de la Nueva Prensa.

“Las fiestas de Santiago gozaban de popularidad y conservaban un carácter tradicional, transmitido de generación en generación”, dice Gratus Halftermeyer en su libro Managua a través de la historia, que recoge un siglo de acontecimientos entre 1846 y 1946.

Casi paralelamente arrancaban los preparativos para la fiesta de Santo Domingo, un santo más popular, cuya celebración data desde mediados del siglo XIX.

Acercamiento de la imagen de Santo Domingo de Guzmán, que pasa todo el año en Las Sierritas, excepto los diez días que se hospeda en el viejo centro de Managua.  FOTO/ Óscar Navarrete
Acercamiento de la imagen de Santo Domingo de Guzmán, que pasa todo el año en Las Sierritas, excepto los diez días que se hospeda en el viejo centro de Managua.  FOTO/ Óscar Navarrete

El historiador Jorge Eduardo Arellano, quien ha investigado el origen de las fiestas de Santo Domingo, asegura que la peste de cólera que azotó Managua, en 1884, le imprimió fuerza a esta festividad.

Arellano dice que los dos santos eran celebrados por el mismo pueblo y que los diarios de la época criticaban las dos fiestas seguidas porque incitaban al pueblo a la vagancia.

El mayordomo

El libro de Halftermeyer resalta en la celebración de Santiago, el papel del mayordomo José León Díaz, a quien se menciona como el último que tuvo esa fiesta.

En la casa de Díaz, de oficio barbero, se velaban el sombrero y el bastón ocho o diez días antes de la celebración principal. Allí se armaban comilones, bailes y bebederas.


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Una de las versiones de la “extinción” de la fiesta de Santiago en Managua está ligada justamente a la desaparición del mayordomo. Después de que murió Díaz, a causa de una cirrosis, en 1931, se habría dejado de celebrar al patrono de Managua.

Zelaya y Santiago

Otra de las versiones de por qué se extinguió la celebración de Santiago, hasta el punto de ser casi olvidada, tiene que ver con el general liberal José Santos Zelaya y su revolución de 1893.

José Santos Zelaya. LA PRENSA/ ARCHIVO
José Santos Zelaya. LA PRENSA/ ARCHIVO

Después de la famosa “Batalla de la cuesta”, un Zelaya victorioso marchó por la calle El Triunfo, de Managua, el 25 de julio, justamente el día de Santiago apóstol. El caudillo habría aprovechado para apropiarse de la religiosidad que convocaba Santiago. A pesar de que Santiago apóstol es visto como un santo conservador, fue ligado de alguna manera al caudillo liberal. En las fiestas de Santiago, bailantes de otras ciudades venían y soltaban coplas en honor a Zelaya, quien había sido alcalde de Managua en 1883, una década antes de la revolución liberal.

“Nosotros somos los diablos/que venimos de Masaya/ solo por andar cantando/ ¡Viva el general Zelaya!”
Así que cuando este abandonó el poder, en 1909, y asumieron los conservadores, la fiesta de Santiago perdió su importancia. Con esta versión está de acuerdo el historiador Arellano.

Terremoto del 31

Otra versión sobre la desaparición de la fiesta del patrono de Managua, tiene que ver con el terremoto que devastó Managua, el Martes Santo, 31 de marzo de 1931.

El sismo de 6 grados de magnitud en escala de Richter, que ocurrió alrededor de las 10:00 de la mañana, terminó alterando el calendario de las fiestas religiosas de la capital, que además de los santos mencionados, se rendía con cantos y estallidos de pólvora, el 2 de febrero, el Día de la Virgen de Candelaria.

El historiador Roberto Sánchez sostiene que tras el terremoto de 1931, el arzobispo monseñor José Antonio Lezcano dejó en manos de los jesuitas las actividades religiosas de la capital y ellos impulsaron la fiesta de Santo Domingo.

Esta decisión era lógica si se toma en cuenta que los jesuitas tenían a cargo las parroquias que celebraban a Santo Domingo: Las Sierritas y Santo Domingo.

Terremoto borra templo

De Santiago apóstol de Managua sobreviven dos vestigios. Uno de ellos, el frontis de la antigua catedral de Santiago, a un lado del Palacio de la Cultura. En la parte superior del templo en ruinas se observa la figura de Santiago sobre un caballo. La otra imagen, un retablo de madera, de tamaño natural, “el más antiguo que hay”, dice Sánchez, se conserva en la capilla San Agustín del Seminario Mayor arquidiocesano La Purísima, en Carretera Sur.

Así quedó la vieja Catedral de Managua tras el terremoto de 1972. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE
Así quedó la vieja Catedral de Managua tras el terremoto de 1972. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Casi nadie sabe de ella. En la imagen antigua, tallada en madera, Santiago va a caballo, lleva la mano derecha alzada y empuña una espada mientras que en la izquierda lleva una cruz.

Aunque Santiago sigue siendo el patrono oficial de Managua, no existe una parroquia dedicada a él. Tampoco se saca en procesión en ningún barrio de la capital, según confirmaron religiosos consultados.

Nombrar patrono a Santo Domingo

Desde el 2011, Sánchez viene impulsando la campaña para reconocer a Santo Domingo como patrono oficial de la iglesia.

El historiador sostiene que la “religiosidad popular” ha transformado a Santo Domingo en el patrono de la Managua desde finales del siglo XIX.

Las fiestas de Santo Domingo de Guzmán tienen como los días principales el 1 y 10 de agosto. LA PRENSA/CARLOS VALLE

Cuando Sánchez lanzó su propuesta, monseñor Miguel Mántica, respondió que la solicitud la podía hacer cualquier feligrés ante al arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes.

Sánchez dice que tras varias consultas le dijeron que eso estaba en manos del Vaticano, que desde allá designaban los patronos. Se trató de consultar a varios religiosos de la Diócesis de Managua al respecto, pero no respondieron. Sánchez mantiene vigente su petición de reconocer a “Minguito”, como de hecho lo reconoce gran parte de la población que ignora que Santiago apóstol es el patrono de la capital desde antes de que fuera elevada a capital.

Y aunque no se hable de él ni se le vele como alguna vez lo hizo José León Díaz, su último mayordomo registrado, todavía es el patrono, mientras que Santo Domingo, la figura diminuta de 15 centímetros que enciende la capital durante diez días y de la que existen varias réplicas más, todavía tendrá que esperar su turno.

Las fiestas patronales de Santiago tradicionalmente inician el 29 de junio con la salida de la demanda mayor o demandantes en peregrinación hacia la montaña y concluyen en la primera semana de agosto. LA PRENSA/MYNOR GARCÍA
Las fiestas patronales de Santiago en Jinotepe tradicionalmente inician el 29 de junio con la salida de la demanda mayor o demandantes en peregrinación hacia la montaña y concluyen en la primera semana de agosto. LA PRENSA/MYNOR GARCÍA

Dos fiestas juntas

Durante mucho tiempo, en el siglo XIX, Managua celebró dos fiestas seguidas: las de Santiago apóstol y las de “Mingo”. La del patrono oficial comenzaba a finales de julio y empalmaba con la “traída” de la Sierra de Minguito. Ambas festividades convocaban a gentes de otras partes del país. En la actualidad la fiesta de Santiago es inexistente en la capital. Su festividad es reconocida nada más en Boaco, Nagarote y Jinotepe, de esos pueblos es también su santo patrono. En Managua se celebra a “Mingo”, es quizá de los pocos casos que se rinde honores a un santo que no es el patrono oficial.

Desde antes de ser capital

A mediados del siglo XVIII ya existía en la capital una parroquia en honor a Santiago, un santo que trajeron los españoles durante la conquista y con el que bautizaron distintas ciudades del continente. “La parroquia estará como a una cuadra de la playa; es mediana, de tres naves sobre horcones de adobe y tejas: tiene por titular a Santiago; una sacristía reducida y el cementerio cercado de tapia carece de torre. Las campanas están pendientes sobre cuatro horcones con sus techos de paja. Hay cuatro altares con retablos y frontales dorados, ornamentos pocos y viejos”, describió el obispo Morel y Santa Cruz en su carta al rey de España, según el libro Historia de la leal Villa de Santiago de Managua, de Heliodoro Cuadra, publicado en 1939.

La Villa de Santiago de Managua fue elevada a ciudad en 1846 y seis años más tarde, el 5 de febrero de 1852, fue reconocida como capital del Estado.

1931. Tras el terremoto del 31 de marzo cambió la historia para el patrono de Managua, Santiago apóstol. Ese año falleció su mayordomo don José León Díaz. Algunos textos históricos sobre la capital lo ubican como su último mayordomo. Después de su muerte no volvió a ser igual la fiesta del patrono.