Pistolero es fuerza de choque oficialista

Amargas sorpresas siguen apareciendo en torno a los sucesos violentos del pasado miércoles 2 de septiembre en la zona de Metrocentro: el principal sospechoso de disparar contra los manifestantes, Samir Antonio Matamoros, resultó ser un joven con problemas de violencia que había sido rehabilitado en el Centro de Prevención de la Violencia (Ceprev).

Antes de que fuera presuntamente reclutado en 2014 por la Juventud Sandinista, Samir Matamoros era promotor de paz del Ceprev. LA PRENSA/CORTESÍA PÁGINA DE FACEBOOK DEL CEPREV

Amargas sorpresas siguen apareciendo en torno a los sucesos violentos del pasado miércoles 2 de septiembre en la zona de Metrocentro: el principal sospechoso de disparar contra los manifestantes, Samir Antonio Matamoros, resultó ser un joven con problemas de violencia que había sido rehabilitado en el Centro de Prevención de la Violencia (Ceprev).

Sin embargo hace un año supuestamente fue reclutado por la Juventud Sandinista del Distrito VII de Managua y apareció esta semana con una pistola disparando en Metrocentro, donde se reveló otra sorpresa.

Además de policías antimotines, fuerzas de choque del oficialismo y agentes de la Policía de Tránsito en el sitio de la protesta, apareció de civil un oficial de Inteligencia de la Policía Nacional observando los hechos.

LA HISTORIA DE SAMIR

Cuando Samir Antonio Matamoros llegó al Centro de Prevención de la Violencia, venía con un pesado expediente de delitos violentos, robos a mano armada y lesiones, que lo mandaron del 2004 al 2008 a la cárcel. Tenía entonces 16 años cuando fue a prisión.

Tres de sus hermanos están purgando penas en el Sistema Penitenciario por varios delitos, los más graves son homicidios y homicidios frustrados. Uno de ellos, según los antecedentes policiales, intentó matar a cuatro policías y por eso recibió nueve años de prisión.

Ahora mismo nadie puede dar fe con certeza de la fecha en que Samir llegó al Ceprev para rehabilitarse, pero sí dan cuenta de su cambio de personalidad y de sus esfuerzos por readaptarse a la vida común sin violencia.

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ESTUVO EN EL CEPREV

Mónica Zalaquett, directora del Ceprev, confirmó muy apenada que el joven de rostro duro y cabeza cubierta con un gorro color negro que apareció en los medios de comunicación es el mismo muchacho que hasta hace un año estuvo trabajando con la organización, en su misión humanitaria de rescatar a jóvenes en riesgo.

El Ceprev es un organismo no gubernamental fundado en 1997 para promover una cultura de paz, prevenir y atender las diversas formas de violencia en todos los ámbitos posibles.

Zalaquett confirmó que Samir había llegado al centro dentro del programa de rehabilitación que antes se coordinaba más fluidamente con la Policía Nacional y que de inmediato mostró liderazgo y voluntad de cambio.

“Sí, Samir había tenido problemas de conducta y violencia, estuvo en las pandillas, pero cuando vino se integró y podemos decir que ya estaba rehabilitado. Incluso empezó a ir a una iglesia, se estaba preparando para pastor evangélico”, dice.

Explica que el joven se volvió monitor de paz en su zona, recorría otros barrios con los promotores de la organización, dando charlas y apoyando en la labor de acercar a los jóvenes en pandillas juveniles al centro y sacarlos del ambiente de peligro en que viven.

SE DESPIDIÓ DEL CEPREV Y DIJO QUE IBA A LA POLÍTICA

“Mientras estuvo trabajando con nosotros los cambios fueron grandes y notables, pero luego vino hace un año a despedirse del centro, delante de todos los promotores dijo que se iba a dedicar a labores político-partidarias en su zona, no dijo con quién ni a qué se iba a dedicar en su nueva misión, pero nunca habló de volver a la violencia”, dijo Zalaquett. Pero sí volvió.

“Nosotros hemos quedado sorprendidos porque realmente Samir ya estaba alejado de ese mundo de violencia, pero no sabemos qué paso desde hace un año que salió de la institución, no podemos asegurar qué motivos o razones tuvo para recaer en la violencia, quizás su familia o sus vecinos pueden explicar qué pasó después”, dijo Zalaquett.

En el sitio en Facebook del Ceprev aparecen varias fotos de Samir en actividades deportivas y sociales del centro.

Una de ellas, del 19 de junio del 2014, aparece sonriendo y entregando un balón de futbol a un joven. Viste camiseta blanca con el logotipo del centro y micrófono en mano.

Oculto detrás de un poste, en el costado noreste de la rotonda  Metrocentro, está un hombre al que identifican como supuesto oficial de Inteligencia de la Policía Nacional. La institución no se ha pronunciado. LA PRENSA/JORGE TORRES
Oculto detrás de un poste, en el costado noreste de la rotonda Metrocentro, está un hombre al que identifican como supuesto oficial de Inteligencia de la Policía Nacional. La institución no se ha pronunciado.
LA PRENSA/JORGE TORRES
RECLUTADO POR LA JUVENTUD SANDINISTA

LA PRENSA visitó el barrio Milagro de Dios, donde, según la cédula que la Policía presentó, vive Matamoros.

En su casa nadie salió a responder. Desde adentro apagaron un radio y apenas alguien se asomó rápidamente detrás de una ventana.

En su cuadra los vecinos evitaron hablar con LA PRENSA, solo dos mujeres en condición de anonimato, reconocieron a Samir en las fotografías y videos aparecidos en los medios de comunicación y lo mencionaron como uno más de los hermanos “Guata”, a quienes calificaron como “bandidos”.

Sin embargo un miembro de la iglesia evangélica Jehová Proveerá, ubicada en el mismo barrio y apenas a media cuadra de la casa de Matamoros, confirmó a LA PRENSA que el muchacho estuvo asistiendo a las actividades de la iglesia y estaba integrado e interesado en convertirse en predicador de la palabra de Dios.

ANDUVO CON LOS CPC

“Pero después se desapareció y anduvo con los CPC del Distrito VII, él y otros muchachos del barrio y de Vistas de Xolotlán (barrio vecino) fueron reclutados por la Juventud Sandinista y empezaron a participar en las actividades del Frente (FSLN), los venían a traer en motos y camionetas sin placas”, dijo el excompañero de culto.

Samir apareció en la marcha del día miércoles 2 de septiembre. De un puñetazo en el rostro botó a uno de los protestantes cuando empezaron a lanzar huevos a un rótulo con la imagen del presidente inconstitucional Daniel Ortega.

Los compañeros del agredido quisieron devolver el golpe a Matamoros, pero este sacó una pistola Astra calibre 32 y apuntó a quienes lo perseguían a escasos metros.

Los testigos quisieron volver a seguirlo y Matamoros detuvo su carrera para volver a apuntar a la gente, disparar al aire y correr hacia donde una motocicleta placa M59437 lo esperaba. Luego huyó hacia el sector de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y se perdió de vista.

Detrás de este hombre hay una historia de violencia.  Samir Matamoros intentó huir de esta y buscaba rehabilitarse hasta que supuestamente se involucró en actividades partidarias del Frente Sandinista. LA PRENSA/J. TORRES
Detrás de este hombre hay una historia de violencia. Samir Matamoros intentó huir de esta y buscaba rehabilitarse hasta que supuestamente se involucró en actividades partidarias del Frente Sandinista.
LA PRENSA/J. TORRES
DETECTAN A OFICIAL DE INTELIGENCIA

Samir golpeó y disparó a vista y paciencia de oficiales de la Policía. Al menos cien de ellos eran antimotines que resguardaban la sede del Consejo Supremo Electoral y otros eran agentes de Tránsito conteniendo el tráfico en la zona.

Según el director jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión, la cantidad de policías en el lugar debería estar ahí no solo para intimidar, sino para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.

En el lugar todos los “miércoles de protesta” es usual ver a varios agentes policiales que comúnmente llegan de civil a esas manifestaciones y que están asignados a la Dirección de Inteligencia Policial. El miércoles 2 de septiembre no fue la excepción.

En las redes sociales ha circulado la imagen de uno de ellos, identificado como un subcomisionado, supuestamente un oficial de Inteligencia, quien se limitó a ver cómo Matamoros disparaba contra los manifestantes.

GONZALO CARRIÓN, DEL CENIDH, LO RECONOCIÓ

El mismo Carrión lo reconoció en las imágenes publicadas en LA PRENSA sobre el incidente del miércoles.

“Ahí en la foto que miré publicada ayer (el jueves) está un tipo de civil que es de Inteligencia y que lo reconocemos bien, porque aparece cada vez que hay estas movilizaciones y se conocen, es un ciudadano que tiene una contextura más gruesa que la mía, aparece detrás del tipo que está armado. Está en uno de los postes grandes de energía de alta tensión, ese es policía. Está bien guarecido”, señaló Carrión.

El defensor de derechos humanos insistió en que “ese policía que tiene grado, él está ahí para marcar. Para marcar ¿a quién? Te va señalando, allá está Gonzalo Carrión (por ejemplo), a ese le van a caer. Esos policías están para asegurar la ubicación de los objetivos. Y obviamente demuestra una vez más que la ubicación de objetivos es a los que son amigos, porque si ese tipo (Matamoros) no es policía, es primo hermano de la Policía, es amigo, es cercano. Y la Policía actuó con corazón, con convicción de no aplicarle la Ley, pese a que estuvo en riesgo la vida de las personas y los policías violaron la Constitución y los derechos humanos”, acusó.

LA PRENSA consultó ante la oficina de Relaciones Públicas de la Policía si realizan una investigación a los oficiales que actuaron de forma pasiva durante ese incidente presentado el miércoles, en particular al caso del agente González.

Sin embargo no hubo respuesta, pese a que fue recibida nuestra consulta.

Carrión brindó acompañamiento ayer a los cuatro afectados por Matamoros, quienes el jueves denunciaron la agresión ante la Policía y la Fiscalía.

DENUNCIANTES DEMANDAN RECONOCIMIENTO DE REO

Tres de ellos, David Campos, Jairo Contreras y Chéster Jiménez, demandaron ayer frente al Complejo Policial Faustino Ruiz, Plaza El Sol, que la Policía les deje hacer el reconocimiento del detenido, a quien acusaron entre otros delitos por homicidio frustrado.

De acuerdo con el procedimiento, la Policía debería presentar al detenido para que lo reconozcan, dijo Carrión.

Para Campos, la Policía está encubriendo al detenido, pues una cédula presentada por la Policía “no me garantiza que esta persona sea la que me encañonó y me disparó”, dijo.

AUDIENCIA CON JUEZ RODRÍGUEZ

El caso del tirador de Metrocentro fue asignado al Juzgado Tercero Local Penal, donde se ventilan casos menores. El titular a cargo es el juez Ernesto Rodríguez, de difícil trato y relaciones con los medios independientes. Rodríguez es el mismo que condenó por injurias y calumnias al empresario turístico Milton Arcia en mayo pasado, en una audiencia donde solo le permitió la entrada a los medios oficialistas. El juez Rodríguez también atendió el caso contra las médicos del Hospital Salud Integral, acusadas por negligencia en la muerte de la doctora Karina Peña. El juicio duró más de 22 horas, se realizó a puertas cerradas y al final del mismo Rodríguez absolvió a las médicos involucradas en la denuncia. La audiencia preliminar del caso será a las 9:00 en el Complejo Judicial de Managua.

ROSARIO DE LEYES VIOLADAS POR LA POLICÍA

La actuación policial en el evento violento del miércoles 2 de septiembre ha generado críticas entre expertos en seguridad y derechos humanos, quienes vieron las imágenes de policías pasivos ante una escena en la que un hombre armado dispara a una manifestación en plena vía pública.

Según el catedrático universitario y máster en Derechos Humanos, Ramón Eugenio Rodríguez, la Policía Nacional violó varios preceptos constitucionales, incluidos el artículo 97, que indica que la Policía Nacional “tiene por misión garantizar el orden interno, la seguridad de las personas y sus bienes, la prevención, persecución e investigación del delito y lo demás que le señale la Ley (…)”.

Además, según Rodríguez, la institución del orden violó el artículo 9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, del cual el Estado de Nicaragua es firmante, el cual dice textualmente: “El derecho a la seguridad personal también obliga a los Estados partes (del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos) a adoptar medidas apropiadas ante amenazas de muerte contra personas del ámbito público y, de manera más general, a proteger a las personas de amenazas previsibles contra su vida o su integridad física provenientes de cualquier agente estatal o privado”.

Para Roberto Orozco, consultor en temas de seguridad, la autoridad del orden violó varios artículos de su propio reglamento, como es su obligación de prevenir el delito ante situación de flagrante delito.

Según Orozco, el Código Procesal Penal establece en su artículo 113: “Funciones de la Policía Nacional. Sin detrimento de sus tareas de prevención, la Policía Nacional por iniciativa propia, por denuncia o por orden del fiscal, deberá proceder a investigar cualquier hecho que pudiera constituir delito o falta, a impedir que los hechos cometidos sean llevados a consecuencias ulteriores, a individualizar y aprehender a los autores y partícipes y a reunir elementos de investigación útiles y demás elementos de información necesarios para dar base al ejercicio de la acción por el Ministerio Público. En los delitos de acción pública dependiente de instancia particular, procederá a la investigación cuando se trate de delito flagrante o exista denuncia de la persona facultada para instar la acción; en estos casos deberá actuar de oficio para interrumpir la comisión del delito, prestar auxilio a la víctima, realizar actos urgentes de investigación o aprehender en su caso”.

48 horas cumplió detenido Samir Antonio Matamoros a las 12:20 minutos del mediodía de ayer viernes 4 de septiembre. Según la Policía, Matamoros fue capturado el 2 de septiembre a las 12:20 del mediodía.

LOS DELITOS ATRIBUIDOS

A Samir Antonio Matamoros, de 27 años, alias “Tizón” o “Guata”, lo acusaron ante la Fiscalía por los delitos de exposición de personas al peligro, homicidio en grado de frustración y portación o tenencia ilegal de armas de fuego o municiones. De acuerdo con el Código Penal de Nicaragua, el delito más grave acusado es el de homicidio en grado de frustración, con sanciones que varían de tres a diez años, mientras que por exposición de personas al peligro las penas van de seis meses a tres años y por portación ilegal de armas se sanciona con penas de seis meses a un año de prisión y de 50 a 100 días de multa.

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