¿Por qué será más difícil crecer al 5%?

Fíjese usted, el crecimiento de la economía, por definición, es igual a la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo ocupada más la tasa de crecimiento de la productividad.

Fíjese usted, el crecimiento de la economía, por definición, es igual a la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo ocupada más la tasa de crecimiento de la productividad.

En otras palabras: tasa crecimiento PIB = tasa crecimiento fuerza de trabajo ocupada + tasa crecimiento de la productividad.

En los últimos 25 años la tasa de crecimiento de la economía fue del 3.4 por ciento promedio anual. Esta se explica por la suma algebraica de la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo ocupada, que fue del 3.5 por ciento promedio anual, y de la tasa (negativa) de crecimiento de la productividad, del -0.1 por ciento promedio anual. Es decir: 3.4 por ciento = 3.5 por ciento – 0.1 por ciento.

Esto nos dice que, dado el estancamiento y/o declinación de la productividad, el crecimiento de la economía durante este periodo se explica, esencialmente, por el crecimiento de la fuerza de trabajo ocupada. Esta es una sencilla verdad matemática.

A su vez, el hecho de que el grueso del empleo que se genera para dar ocupación a la creciente fuerza de trabajo sea empleo de muy baja productividad, es lo que deprime la productividad media de la economía, que es una media ponderada.

Entre los factores que contribuyeron favorablemente al crecimiento de la economía en este periodo se encuentran

1) A partir de 2004 se inicia el boom de las commodities, crecen las remesas, a partir de 2007 se comienza a recibir la cooperación petrolera de Venezuela, y a la fecha la Inversión Directa Extranjera alcanza niveles históricos récord.

2) Pero sobre todo, el país entró en la fase cimera del bono demográfico: mayor crecimiento de la fuerza de trabajo como porcentaje de la población total.

Ello significa que el país recibió “vientos de cola” extremadamente favorables. El presente no es un buen predictor del futuro.

Las proyecciones socio-demográficas muestran que 2015 marca una especie de punto de inflexión, a partir del cual el proceso de envejecimiento comienza a adquirir velocidad de crucero, y el crecimiento de la fuerza de trabajo comenzará a desacelerarse de manera muy marcada.

Por lo demás, los vientos comienzan a cambiar de dirección: se terminó el boom de las commodities, se desacelera el crecimiento de las remesas y la cooperación petrolera venezolana se reduce, y su continuidad futura es incierta.

Hablando de los procesos socio-demográficos: ¿Qué implica esta marcada desaceleración del crecimiento de la fuerza de trabajo para el crecimiento económico? Si la productividad media de la economía se mantiene estancada como hasta ahora, la tasa de crecimiento económico se desacelerará marcadamente, pari pasu con la desaceleración de la fuerza de trabajo.

Al desacelerarse el crecimiento de la fuerza de trabajo, si la tasa de crecimiento de la productividad no se incrementa de manera mucho más que proporcional, la tasa de crecimiento de la economía seguirá la misma ruta que la fuerza de trabajo y el país deberá enfrentar la fase de envejecimiento en condiciones deplorables.

Si se desea evitar que esto ocurra, el país debería promover desde ya un proceso de trasformación estructural: un proceso de acelerada diversificación de la economía hacia actividades de creciente productividad y elasticidad ingreso de la demanda a largo plazo, capaces de generar porcentajes crecientes de empleo.

Esto es lo que permitiría que un número decreciente de trabajadores, ocupados en empleos de cada vez mayor productividad, pueda generar los recursos necesarios para sostenerse a sí mismos, con niveles de vida crecientes, y al mismo tiempo sostener al número en rápida expansión de adultos mayores, tam