Keiko Fujimori, favorita a la presidencia de Perú

Keiko Fujimori, que trata de distanciarse del legado de su padre, ha sido a su vez investigada por el origen de los fondos para el pago de sus estudios en el extranjero. Ella asegura que se financió con la venta de un inmueble familiar, pero la fiscalía sospechó que hubo desvío de dinero público.

Keiko Fujimori

La candidata a la Presidencia de Perú por el partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori. LA PRENSA/EFE/ Ernesto Arias

La condena de su padre, el expresidente Alberto Fujimori por corrupción y crímenes de lesa humanidad, no parece haber hecho mella en la popularidad de su hija Keiko Fujimori, favorita en la carrera presidencial de abril.

Keiko Fujimori, que trata de distanciarse del legado de su padre, ha sido a su vez investigada por el origen de los fondos para el pago de sus estudios en el extranjero. Ella asegura que se financió con la venta de un inmueble familiar, pero la fiscalía sospechó que hubo desvío de dinero público.

A sus 40 años, esta primogénita de una familia de políticos salpicados por la corrupción, es graduada en administración por la Universidad de Boston, está casada y tiene dos hijas. Fue congresista y centró a los 19 años los focos al reemplazar a su madre Susana Higuchi, como primera dama, luego del violento divorcio de sus padres.

Era 1994 y Higuchi denunció a familiares de su entonces marido por apropiarse y luego comercializar donaciones provenientes de Japón destinadas para personas pobres. Aquella acusación le valió ser torturada en los servicios de inteligencia, y sometida a electroshocks, como ella misma lo denunció en 2001 ante el Congreso. Keiko niega los hechos. Por el caso de las donaciones, cinco familiares de Fujimori aún tienen orden de captura internacional.

MARCA DISTANCIA

«Alberto Fujimori es el principio. Hemos tenido discrepancias en el pasado, cuando él decidió renunciar desde fuera, yo me quedé, y enfrenté una serie de investigaciones y he sido absuelta», explicó Keiko a la prensa. Tras 10 años de gobierno (1990-2000) y en medio de un escándalo de corrupción que implicó compra de políticos, Alberto Fujimori huyó a Japón desde donde renunció a la presidencia por fax. En noviembre de 2005 llegó a Chile, desde fue extraditado a Perú en 2007.

Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular (derecha), obtuvo el 39 por ciento de los votos válidos en un simulacro de voto difundido este 10 de febrero, duplicando el respaldo que tiene su más cercano contendiente. Asegura que cargó «una mochila muy grande por errores de terceros» y que un gobierno suyo garantizará la institucionalidad democrática que su padre destruyó tras un autogolpe.

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Discrepó públicamente con su papá quien, desde prisión, sugirió nombres en la lista al Parlamento con miras a los comicios del 10 de abril. «En un gobierno de Fuerza Popular las decisiones las tomo yo y me acompañará un equipo técnico que vaya más allá del partido», ha dicho.

Asegura además que la posibilidad de indultar a su padre, una facultad que tiene el presidente del país, sólo se resolverá en la justicia, desmarcándose del discurso que enarboló en el 2011, donde aseguraba que si llegaba al poder liberaría a su progenitor, lo que le hizo perder ante Ollanta Humala en un balotaje.

«MUERTE SIMBÓLICA» DE SU PADRE

«La corrupción dañó a mi país (…) al gobierno de mi padre y a diferentes gobiernos. Por eso creemos que es fundamental una respuesta institucional a la corrupción», dice Keiko Fujimori, quien planteará la figura de un procurador nacional independiente.

Cuando todavía falta mucha campaña, Fujimori disputaría un balotaje con el economista y tecnócrata Julio Guzmán, sorpresa en la campaña, y quien parece capitalizar el descontento de la ciudadanía frente a otros candidatos implicados en casos de corrupción.

Para algunos analistas, Keiko Fujimori sólo ha heredado el 30 por ciento con que se fue su padre, a quien un sector de la población lo ve como el destructor de las guerrillas de Sendero Luminoso y el MRTA, y puso orden en el país tras la debacle económica que dejó la primera gestión de Alan García (1985-1990).

«Ningún analista serio piensa que ella posea cualidades excepcionales que justifiquen su primer y lejano lugar en las encuestas (…) La inmensa mayoría de su voto firme se debe esencialmente a su apellido», escribió el psicólogo Jorge Bruce, en el diario La República.

Según la consultora de riesgo Eurasia Group, el mayor obstáculo a una eventual victoria seguirá siendo su padre.

«No puede ganar en segunda vuelta sin matar simbólicamente a su padre. Y, al mismo tiempo, sin su padre ella no es nadie. Matarlo sería suicidarse», agrega Bruce.

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