Zootopia

A como el título vaticina, “Zootopia” se desarrolla en una utopía animal, donde todas las especies conviven en armonia. Son animales antropomórfos que asumen cualidades humanas.

A como el título vaticina, “Zootopia” se desarrolla en una utopía animal, donde todas las especies conviven en armonia. Son animales antropomórfos que asumen cualidades humanas. Dentro de este amplísimo mundo, la trama se centra en una historia relativamente pequeña: Judy Hopps es una pequeña conejita del campo, que sueña con convertirse en oficial de policía en la gran metrópolis. El prólogo establece las reglas de este universo ficticio, a través de una obra teatral escolar. Tras su éxito en las tablas, Judy sufre el acoso de un zorro compañero de clases, que revela la agenda de la película y su conflicto principal. El zorrito pertenece a los depredadores, una amenaza latenta para las “presas”. Judy, por su tamaño, género, y especie, es etiquetada como inadecuada para ser policía. Hasta sus cariñosos padres la tratan de desanimar con consejos pasivo-agresivos.

Pero Judy no se rinde. Saltamos al futuro, Ya en la gran ciudad, ella cumple su sueño, pero con una cuota de desencanto. Bogo, el jefe de policía, la consigna a la labor más básica: poner multas por parquímetro expirado. Por ser novata, pequeña y femenina. A punta de ingenio, logra insertarse en un caso importante: la búsqueda de una decena de depredadores desaparecidos en circunstancias misteriosas. Así, llegamos a la segunda línea de prejuicio que el filme explora. El caso trae a flote la tensión latente entre presas y depredores, hervíboros y carnívoros.

Bajo su adorable superficie, “Zootopia” esconde una reflexión sobre como los prejuicios atentan contra el bienestar de todos. La batalla de Judy pone en perspectiva la discriminación hacia las mujeres. La sub-trama sobre la persecución a los “salvajes” ofrece una subliminación del racismo, trágicamente aún vigente. La película permite que los menores enfrenten estos males sociales en términos comprensibles. Más que una distracción, esta es una valiosa herramienta para la formación ética de sus hijos. Si “Zootopia” no se eleva al nivel de lo mejor del binomio Pixa/Disney, es por cierta torpeza en el guión a la hora de hacer avanzar la trama, en lo que respecta a la investigación criminal. La casualidad se vuelve en el arma más valiosa. A veces, pareciera que estamos viendo una serie de televisión de bajo calibre.

Sin embargo, el universo de “Zootopia” es fascinante. Tome nota de como los realizadores usan las diferencias de tamaño entre las especies para llenar la pantalla de ingeniosos chistes visuales. La ciudad pulsa con vida propia, creando un sentido de posibilidades sin explorar. Fuera de los confines de las aventuras de Judy, pasan muchas otras cosas, dignas de ser descubiertas. Ojala tenga éxito de taquilla, porque demanda una secuela. O quizás mejor aún, una serie de televisión con ambiciones narrativas.

Lamentablemente, la película se ve severamente amenazada por el peor doblaje que he escuchado en mi vida. Es indiferente y descuidado. No sólo se pierden chistes y juegos de palabras, a veces el diálogo es francamente ininteligible. Puede ser un problema en la mezcla de sonido, porque dudo que sea la ecualización del sistema de sonido del cine. Nos perdimos las interpretaciones de Ginnifer Goodwind, Jason Bateman, Idris Elba y J.K. Simmons. Shakira da voz a Gazelle, una estrella musical que aviva la acción con números musicales. Para añadir más ofensas, el estudio no se molesta por grabar sus canciones en español. Ármese de paciencia y lleve a sus niños al cine. Y trate de verla en versión original cuando llegue a Netflix.

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