¿Alguna vez hemos pensado con qué facilidad sufrimos?

Es lógico que algunas personas piensen que es imposible no sufrir ante determinados hechos: muerte de un ser querido, enfermedades graves, accidentes, “situaciones límite”, catástrofes naturales… Y, por supuesto, ¡tienen razón!, pero ¡no nos equivoquemos!

Utilizar el sentido común, fomentar el sentido del humor y asumir que estamos aquí para aprender a ser felices, no para sufrir; son recomendaciones que brinda la psicóloga. La Prensa/Thinkstock

María Jesús Álava Reyes tiene una trayectoria que la acredita sobradamente: licenciada en Sicología por la Complutense; máster en Sicología Pedagógica y en Dirección de Recursos Humanos; especialista en Sicodiagnóstico, Coaching Ejecutivo y Psicoterapia, entre otro, y ella explica sobre este tema.
¿Cuánta energía desperdiciamos? ¿Cuántas ilusiones y esperanzas tiramos? ¿Cuántas alegrías ahogamos? Hablar de la inutilidad del sufrimiento les puede parecer a algunas personas una provocación.

Afortunadamente, cuando explicamos las claves en las que la Sicología positiva del siglo XXI basa sus postulados, pasamos del rechazo inicial a la aceptación plena. La realidad es que, sin darnos cuenta, repetimos conductas, rutinas, costumbres, hábitos…. Formas de actuar que, inexorablemente, nos hacen sentir mal, pero que se nos antojan imposibles de evitar.

Es lógico que algunas personas piensen que es imposible no sufrir ante determinados hechos: muerte de un ser querido, enfermedades graves, accidentes, “situaciones límite”, catástrofes naturales… Y, por supuesto, ¡tienen razón!, pero ¡no nos equivoquemos!; una cosa es el sentimiento absolutamente natural, espontáneo y humano que experimentamos ante situaciones dramáticas, y otra muy distinta es el pozo en el que caemos cuando parece que solo hay un camino: el de bloquearnos, sumergirnos y dar vueltas ininterrumpidamente a unos hechos que ya no tienen marcha atrás.

¿CÓMO CONSEGUIR EL CONTROL DE NUESTRAS EMOCIONES?

Siendo conscientes de nuestros pensamientos automáticos y cambiándolos por otros más objetivos y realistas. A nuestro cerebro le podemos enseñar y le podemos entrenar para que descubra los pensamientos racionales y los diferencie de los pensamientos automáticos y muchas veces irracionales.
Otro punto esencial será desarrollar de nuevo la capacidad para ilusionarnos.

Algunas reglas de oro aplica a: creer en nosotros mismos. Intentar “sentirnos bien” cada día. Ser conscientes de que la felicidad está en nuestras manos. Seguir confiando en nosotros en los momentos difíciles y convertir las crisis en nuevas oportunidades. Ante la irritación, autocontrol.
Practicando estos consejos podremos llevar una vida más alegre.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: