El poder de la psicología positiva

¿Qué es el bienestar? Tradicionalmente la prosperidad se ha medido en los distintos países de acuerdo al ingreso per cápita, el cual “indica la relación que existe entre el Producto Bruto Interno (PBI) y la cantidad de habitantes de una nación”.

¿Qué es el bienestar?  Tradicionalmente la prosperidad se ha medido en los distintos países de acuerdo al ingreso per cápita, el cual “indica la relación que existe entre el Producto Bruto Interno (PBI) y la cantidad de habitantes de una nación”.  Suponemos entonces que entre más ingreso tenga una persona, más feliz será y que lo mismo se puede decir a la inversa, entre más pobres son las personas. Lo que realmente es increíble es que sigamos midiendo la felicidad de esta forma cuando los estudios en la psicología han revelado desde hace más de cuarenta años que el bienestar de un individuo depende de algo más que el dinero.

Esto no quiere decir que el dinero no importe, sino que no es suficiente para medir la buena fortuna de un individuo.  Esta visión no es nueva para el ser humano, pero sí para la psicología.  La religión lo ha venido intuyendo por miles de años y es hasta hace  relativamente poco que venimos a darnos cuenta que ser rico no te hace feliz, o al menos no tanto.  Un príncipe de un país del sureste asiático propuso hace más de cuarenta años medir la felicidad de sus habitantes además del ingreso per cápita.  Esto lo hizo a través de encuestas y entrevistas bien diseñadas científicamente.  Lo que encontró fue fascinante. Al principio de la curva (graficando la felicidad en el eje vertical y el ingreso en el eje horizontal), había una fuerte relación entre el ingreso y la felicidad.

Es decir que entre más ingreso tenía una persona, más feliz era.  Lo verdaderamente impactante es que esto era verdad solo para aquellas personas en extrema pobreza, pues cuando se medían a personas con mayores niveles económicos ya no había tanta relación entre el dinero y la felicidad.  Lo que esto demostró es que salir de las necesidades básicas como el refugio y la alimentación sí te hace más feliz pero que a medida que vamos ganando más ya no es tan así.  Este príncipe tuvo la visión de crear lo que traducido del inglés es el índice de felicidad, que ahora se rige por el Instituto del Índice de Felicidad.

En lo personal esto me ha dado una esperanza enorme al pensar que los nicaragüenses a pesar de ser en su mayoría pobres y algunos en extrema pobreza puede que seamos más felices de lo que parece.  Si esto fuera cierto, casi todos nosotros podemos dar testimonio de haber conocido personas verdaderamente felices, más que otros en su misma situación económica.  Lo he visto toda mi vida, a la vez que he conocido gente muy rica pero muy insatisfecha.  Bueno y ¿qué tiene que ver esto con la psicología positiva? Mucho.  Imaginémonos por un momento que podemos trabajar con todos aquellos factores que nos hacen más felices, desarrollarlos en las personas sin renunciar a estrategias para que tengamos mayores ingresos.  Sería fantástico ¿no?  Pues esto ya es posible y se llama la  psicología positiva.

La diferencia de este concepto con la psicología tradicional es que antes se veía a las personas como una serie de enfermedades y debilidades que debíamos aliviar y procurar que fuéramos menos miserables.  Lo revolucionario del nuevo campo de la psicología positiva es que, en lugar de esto, se ve a las personas como una serie de fortalezas y virtudes que podemos desarrollar y al hacer esto la posible “enfermedad” mental que pueda tener se ve en desventaja antes tantas cosas positivas que podemos cultivar.  Dentro de esta serie de fortalezas se encuentra la gratitud, por ejemplo, que al desarrollarla se ha demostrado que produce un incremento en el bienestar increíble.  La persona que le dio forma a este nuevo campo es el doctor Martin Seligman, de la Universidad de Pennsylvania y antiguo presidente de la Asociación de Psicología de los Estados Unidos (APA por sus siglas en inglés).

¿Puede Nicaragua ser más feliz sin esperar a que seamos un poder mundial, hagamos un canal o ganemos la Copa Mundial de futbol? Sí puede.  Debemos de seguir teniendo sueños y metas que son legítimas, pero seamos felices hoy no mañana. ¿Podemos trabajar con los organismos multilaterales y el Gobierno para aumentar nuestro índice de felicidad a la vez de que incrementamos nuestro ingreso per cápita?  También se puede.  En mí, esta visión me ha cambiado la vida y deseo lo mismo para millones de nicaragüenses que viven en este país y el extranjero.  Dejémonos de ver como gente pobre y desdichada.  Hay países ricos que darían la vida por tener lo que nosotros tenemos.  Es hora de que nosotros mismos lo veamos.

El autor es Doctor en Psicología Positiva.
alexvogeld@gmail.com