Josefinas, más ángeles que monjas

Una de sus sedes en el país, se encuentra en el barrio Jorge Dimitrov, considerado el barrio más peligroso de la capital.

Josefinas

Monjas josefinas educan y alimentan a decenas de niños en Managua. LA PRENSA/CORTESÍA.

La congregación de hermanas Josefinas, que llegaron a Nicaragua hace 100 años, están a prueba de todo por amor al prójimo.

Una de sus sedes en el país, se encuentra en el barrio Jorge Dimitrov, considerado el barrio más peligroso de la capital.

“Para mí las hermanas josefinas son unos ángeles. Mis hijas reciben una buena formación en valores morales y cristianos. Son realmente unos ángeles que Dios nos ha regalado”, asegura la joven Carolina Jácamo, madre de dos niñas que reciben educación de las religiosas.

La hermana Crecencia Aguilar Barriga, de origen mexicano y quien tiene 46 años de vida religiosa sirviendo en Nicaragua, asegura que da sus servicios muy contenta y con toda felicidad.

“Me he identificado mucho con Nicaragua y me siento más nicaragüense que mexicana. Amo este país. Me siento contenta de servir y sigo con el mismo ánimo y entusiasmo. Es mi felicidad servir y me desarrollo en el área de la educación, en el colegio San José de Jinotepe”, confiesa con total alegría la religiosa mexicana.

La vida religiosa de la congregación está enfocada por completo a servir al prójimo, sin escatimar horarios ni peligros, tampoco circunstancias.

“La vida religiosa es darlo todo por amar a Jesús, por amar al hermano, de entrega a los más pobres”, asegura la religiosa, al hacer una reflexión sobre la vocación religiosa.

La obra de las hermanas Josefinas, desde hace un siglo en Nicaragua, está presente en Managua, Rivas, Granada, Jinotepe, Diriamba, Masaya, Catarina y Matagalpa.

Sus proyectos están enfocados en la evangelización, en la salud y la educación. Los sectores a los que sirven con total entrega, son los más marginados de la sociedad.

Un siglo de amor

Las religiosas que visten de blanco, han continuado durante cien años, el camino de caridad y servicio que inició la sierva madre Cesarita Ruiz de Esparza y Dávalos, fundadora de la Congregación de hermanas Josefinas, en México.

En Nicaragua se encuentran un aproximado de 80 religiosas de distintas nacionalidades, en las distintas sedes que tienen presencia en el pacífico del país.

Sor Sonia Daysi Morán, superiora de la congregación a nivel centroamericano, afirmó que celebrar cien años al servicio de Dios y la comunidad es una bendición, pero que los retos a seguir son mayores para continuar apoyando “con total entrega a los más pobres”.

Sor Sonia, de origen salvadoreña, pero con 30 años de servir en el país, afirma que el carisma de las hermanas religiosas radica en la formación educativa de niños, uno de los principales servicios que las hermanas Josefinas están llamadas a realizar, así como en la formación religiosa de jovencitas que se preparan para hacer votos perpetuos y dedicarse al servicio de Dios y los marginados.

Imposible olvidarlas

Dora María Ortuño Leclair, una nicaragüense que reside en Nueva York, dijo que fue formada en Nicaragua por las monjas Josefinas y destacó el trabajo que los religiosas han desempeñado en Nicaragua, durante sus 101 años de presencia en el país.

“Sor Margarita Zavala y sor Sacramento fueron mis primeras maestras en el Colegio San José, en Matagalpa. Era allá por los años 40. Toda la base de enseñanza fue magnífica, no solo nos enseñaron a leer y escribir, sino formación cristiana, católica. Su misión se ha extendido hasta los 100 años, incalculable el número de alumnas que hasta hoy han preparado. Las Josefinas se ganan el corazón de niñas y jóvenes, imposible olvidarlas”, rememoró Ortuño Leclair.

Para la exalumna josefina los valores de la educación que heredó de esta formación los practica en su diario vivir.

“El valor es que ellas sembraron semillas temprano en mi vida, y nunca han dejado de producir. Fue una estupenda enseñanza”, confiesa Ortuño Leclair.

Las hermanas Josefinas llegaron a Nicaragua en 1915, y desde entonces se dedican a la evangelización, la educación y obras de caridad.

Las hermanas religiosas están presentes en la formación educativa de niños, pero además, brindan atención médica en distintos hospitales y asilos del país.

Uno de los principales servicios que las hermanas Josefinas están llamadas a realizar, radica en la formación religiosa de aquellas jovencitas que se preparan para hacer votos perpetuos y dedicarse al servicio de Dios y los marginados.

Agradecida con monjitas

Viodelda Cardoza tiene a sus dos hijos estudiando en la Escuela San José, en el barrio Jorge Dimitrov, y destaca la buena educación de las religiosas.

“Yo en lo personal creo que las monjitas dan una buena educación, aquí en el colegio no hay violencia, como en otros colegios. Ellas han sabido transmitir valores a los niños y eso como padre lo agradecemos porque son formadoras de valores morales y cristianos”, expresó Cardoza.

Actualmente, el área de la educación es una de las áreas más fuertes que impulsan las religiosas josefinas en Nicaragua, que cumplieron 101 años en país y continúan su labor cristiana y social enfocadas en el amor a Jesús y al prójimo.

Una vida de entrega

Las religiosas de la congregación, de las hermanas Josefinas, han entregado 101 año de servicio caritativo a Nicaragua, sirviendo a los sectores marginados de la sociedad. La vida de estas mujeres, de hábito blanco, es darse al prójimo y lo han demostrado en el país, en el campo de la salud, la educación y la evangelización.

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