Recorrido por aquella final Dantos vs. Bóer de 1987

Nuevamente el destino colocó a los Dantos y a los Indios del Bóer cara a cara por la supremacía del Beisbol Nacional de Primera División, pero antes que se cante el “Play Ball”, LA PRENSA te invita a recordar aquella final vivida cuando el blanco y negro eran los colores del arcoíris

Franklin Lopez artillero principal de los Dantos. LA PRENSA/Archivo

Nuevamente el destino colocó a los Dantos y a los Indios del Bóer cara a cara por la supremacía del Beisbol Nacional de Primera División, pero antes que se cante el “Play Ball”, LA PRENSA te invita a recordar aquella final vivida cuando el blanco y negro eran los colores del arcoíris, la fiesta nacional se sentía en el alma y el país se detenía. Todos querían escuchar o estar en el viejo coloso, hasta el mismo presidente de la época.

Hasta ahora en 29 años se repetirá una final Dantos vs. Bóer.  La única existente en la historia de los Campeonatos de Beisbol Superior Germán Pomares sucedió en marzo de 1987, la cual vio coronarse a los del Ejército en seis partidos. En aquel entonces se disputaba la supremacía del octavo torneo. Los favoritos eran los Dantos, dirigidos por Omar Cisneros, mientras la “Tribu” era comandada por Alejandro “El Zorrito” Arana, durante los ocho encuentros previos en las dos rondas regulares, que se habían realizado, “La Maquinaria Roja” tenía la ventaja al haber ganado cinco partidos, entretanto los Indios solo consiguieron triunfar en tres de ellos.

En las consideraciones previas, el triunfo del Bóer era una fantasía, los Dantos contaban con suficiente arsenal para liquidar a sus archirrivales. Después de los ocho desafíos entre bandos, las alineaciones de la final saltaban de la siguiente manera. Por los Dantos tenían a Marvin Solís (.333 en la serie entre ellos), en el jardín central;  Franklin López (.393) en la segunda base;  Berman Suárez (.259), en el campo corto; Tomás Guzmán (.520), en la receptoría; Oscar Gómez (.296), en el jardín izquierdo; Danilo Sotelo (.150), como bateador designado; Julio Mairena (.278), en la primera base; Ángel Zúñiga (.286) en el jardín derecho y Jorge Pong (.160) como tercera base y noveno bate, con Joaquín Avendaño, Pedro Centeno, Leonel Rojas y Luis Cano como piezas importantes del pitcheo.

Por su parte, los Indios del Bóer alinearon en la serie final de la siguiente manera: Eustace Martin (.294), como jardinero derecho; Bayardo Pérez (.125), jardinero izquierdo; Nemesio Porras (.310), en la primera base; Ulises Bojorge (.067) en la receptoría; Apolinar Cruz (.292), en el jardín central; Roberto Espino (de 10-0), en la segunda base; Julio Sánchez (.278) como bateador designado; Nelson Castro (.278) en la tercera base y Francisco Javier Moreno (.250) en el campo corto, con Barney Baltodano, Alfredo “El Robot” Medina y Félix Moya como ases del montículo.

Eustace Martin, la figura

El costeño Eustace Martin fue quien se robó el show de la primera noche. Como lo escribiría el cronista deportivo Edgard Tijerino en aquel momento: “Martin fue un diablo bateando, corriendo y fildeando para enloquecer a los Dantos”, y no es para menos, bateó cuatro imparables en seis turnos con un jonrón y un doble, para mantener la chispa del triunfo y en el episodio 11 sobre el primer lanzamiento, no respetó al zurdo Luis Cano y le conectó doblete, para posteriormente ser impulsado por Leonel Álvarez que ligó otro doble al jardín central. Los Dantos habían caído 4-3, ganando en una gran labor monticular Félix Moya, lanzando cuatro entradas sin permitir imparable.

Ángel Zúñiga, la jugada clave

El muchacho Ángel Zúñiga hizo la atrapada clave del juego, esa que pudo girar el destino del segundo partido, y mantuvo intacto el marcador para que finalizara 6-2 a favor de los Dantos.  Cuando corría el sexto episodio y el Bóer perdía 4-2, las bases estaban llenas y bateaba Francisco Javier Moreno, quien respondió golpeando la pelota con mucha fuerza en dirección a la barda, sin embargo lo que sería un doble seguro fue un out definitorio, haciendo un despliegue de velocidad y tenacidad, Ángel Zúñiga, había hecho lo imposible, el batazo barrebases fue detenido por su manopla.  Además los Dantos contaron con el buen picheo de Joaquín Avendaño y el fuerte taponeo de Elvin Jarquín, pero a los más de 15, 000 fanáticos dentro del estadio no olvidarán la jugada de Zúñiga.

Ataque despiadado de los Dantos

Félix Moya  había perdido en sus tres apariciones como abridor ante los Dantos, pero el relevo del primer partido había hecho creer en él, sin embargo los Dantos hicieron valer su papel de favoritos con un ataque despiadado en el tercer desafío: 20 imparables, cuatro de Danilo Sotelo,  cuatro remolques de Berman Suárez, el primer jonrón de Tomás Guzmán más el eficaz trabajo monticular de Leonel Rojas, fueron los ingredientes lapidarios para el nocaut de 12-1, Moya  había sufrido desde el primer inning con cinco carreras, dejando el barco ardiendo en medio de tiburones.

La venganza es dulce

Si todo parecía el final en el tercer duelo, en el cuarto partido de la serie final los Indios del Bóer ripostaron de la misma manera, noqueando a los Dantos 13-2 en el cuarto encuentro.  Con Alfredo Medina en la colina y un Nemesio Porras en llamas al dar cinco inatrapables en cinco turnos con dos jonrones, fueron los protagonistas del espectáculo. Nemesio había roto el récord de más hits en un partido de final para un bateador que antes era de cuatro, y otro dato histórico que sucedió es que ese duelo finalizando de esa manera se convirtió en la primera final que dos partidos seguidos se definían por la vía del nocaut. Pesaron mucho los dos errores en la cuarta entrada de Berman Suárez y de Oscar Gómez, y valió para el Bóer, el aporte con su segundo jonrón de Eustace Martin.

“Fue un suicidio”

Con 14 imparables entre estos un jonrón del toletero Franklin López y un relevo estupendo de Luis Cano, quien llegó en su momento a retirar a 12 hombres en filas, los Dantos vencieron 9-2 a los Indios del Bóer en el quinto partido, a pesar del triunfo hubo muchos errores del Bóer que propiciaron lo que el Diario Barricada tituló: “Fue un suicidio”, dos roletazos para doble play malogrados, uno de Julio Mairena y otro de Jorge Pong terminaron siendo carreras, un elevado flojo de Tomás Guzmán fue error para Leonel Álvarez, un bombito escapó de las manos de Francisco Javier Moreno, dando otra carrera, otras dos fallas en el sexto de Moreno siguió marcando la registradora y dos golpes de Isidoro Urbina finalizaron con las aspiraciones indias. Barney Baltodano cayó por segunda vez.

Dantos campeones

Los Dantos caminaban en el cielo, derrotaron dramáticamente 4-3 a los Indios del Bóer y se coronaron por segunda vez en los últimos tres años. El Bóer inició ganando, cuando sacaron explotado al abridor Leonel Rojas. Golpe a Martin, triple de Nemesio y hit empujador de Roberto Espino, las esperanzas crecían con “El Robot” Medina en el montículo, sin embargo los Dantos  descontaron en el quinto con empujada de Zúñiga y en el sexto el error de Nelson Castro propició el empate. Y en el inning de la suerte fue de pesadilla para el Bóer y de alegría para la “Maquinaria Roja”, un error del que menos se esperaba, aunque usted no lo crea, Nemesio Porras falló con dos out, y como consecuencia dos carreras adentro, con triple de Marvin Solís e imparable de Franklin López.  Ganó Pedro Centeno en relevo y perdió Medina, salvó Luis Cano.

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