Cisneros y Porras comparten sus recuerdos de la final de 1987

Omar Cisneros como mánager y Nemesio Porras como pelotero, guardan valiosos recuerdos de la primera final entre Dantos y Bóer en 1987.

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Nemesio Porras jugó su primer final en el beisbol nacional en 1987, en la serie Bóer contra Dantos. LA PRENSA/ARCHIVO/Oscar Duarte

Omar Cisneros y Nemesio Porras tienen un lugar ganado en la memoria de los aficionados del beisbol, el primero como mánager y el segundo como pelotero, pero ambos comparten un gran recuerdo, aquella final entre Dantos y Bóer de 1987, que está cerca de su reedición en este 2016.

Para Porras, en aquel entonces de 19 años, era su primera final y mientras que un Cisneros de 25 años, vivía una gran momento como novel mánager, pero ambos coinciden en un punto, el gran impacto sobre ellos de aquel desborde de aficionados durante los seis partidos de esa serie.

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«Fue una final dura, los Dantos era un equipo durísimo, recuerdo que hubo dos nocáuts, uno de ellos y uno de nosotros», Nemsio Porras.

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Omar Cisneros ganó con los Dantos la final de 1987. LA PRENSA/ARCHIVO

Pese a su juventud, Nemesio brilló con el Bóer en aquella serie, pero no son sus buenas cifras las que recuerda con claridad, sino el error que cometió en el sexto partido, uno que le enseñó mucho.

«El error yo mismo lo provoqué porque me metí en el terreno de segunda base, la bola se levantó, me dio en la mano enguanta, la agarré con la otra en el aire, tire y llegó primero el corredor. Después sacamos el primer out, el segundo, pero nunca llegaba el tercero, ahí nos dieron palo», relata.

Cisneros, a quien le habían dado la rienda de los Dantos, se emociona aún al recordar los días de aquella final.

«Esa serie fue impresionante, porque desde antes que llegáramos al estadio estaba lleno. Era un fanatismo impresionante de los dos equipo. El Bóer era el equipo de la capital y los Dantos del Ejército, pero que pasaba, en los últimos años los Dantos siempre estaban en la final y entonces le iban quitando poco a poco aficionados al Bóer por su calidad. Había tanta gente del Bóer como de los Dantos», rememora Cisneros.

Pero para este timonel, lo que más le impresionó fue la entrega de sus peloteros veteranos, muchos de los cuales se despidieron del equipo después de la final.

«(Me impresionó) la manera como los Dantos jugaron, despidiéndose querían dar su vida, en el caso de Oscar Gómez, Jorge Pong, Julio Mairena. El siguiente años fuimos a la final y ya no eran ellos, era otro equipo. Oscar Gómez se desbarató la rodilla, Pong tenía tobillo derecho lesionado y así jugaron los últimos dos partidos. El jefe les había dicho que era su último año, que tenían que dar lugar a los jóvenes», relata Cisneros.

Los fanáticos

Aunque Porras y Cisneros dicen que en aquella época el seguimiento de los aficionados era mayor, pues el estadio se llenaba hasta en partidos de menos trascendencia, creen que en esta final se tendrán llenos parecidos a la que vivieron en aquel primer duelo.

«Esta serie va a ser tan importante como la del 87, en Managua completa se vive esta final, donde yo voy me preguntan, voy a los mercados y me preguntan cómo veo la serie. No solamente en Managua, ayer venía de Jinotega y también va a venir gente de Jinotega, por la calidad de ambos equipos», asegura Cisneros.

«Yo creo que va a estar lleno, tenemos que ir todos los managuas a ver esa serie, considero que es una serie pareja», apunta Porras.

También coinciden estas dos figuras de la pelota nacional, en que esta final sin duda es más pareja, pues en aquel entonces los Dantos eran un equipo que estaba por encima del Bóer, pero cuya fanaticada le era fiel y llenaba el estadio. Ahora, Cisneros y Porras no se atreven a predecir un ganador, y creen que esta serie se puede extender hasta un séptimo juego, para deleite de la afición.

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