Yo El Supremo

Soy El Supremo y toda decisión está en mis manos. Nadie la discute. Se han doblegado todos los poderes del Estado y hasta el Ejército y la Policía están bajo mis órdenes directas.

En memoria de Augusto Roa Bastos.

Con astucia
más que con sabiduría,
mi habilidad, carente de escrúpulos,
me ha permitido concentrar
todos los poderes del país
y proclamarme Dictador Perpetuo.

Soy El Supremo
y toda decisión está en mis manos.
Nadie la discute.
Se han doblegado
todos los poderes del Estado
y hasta el Ejército y la Policía
están bajo mis órdenes directas.

Sin esa carencia de dignidad,
sin el servilismo de quienes me rodean
y cultivan sus propios intereses
yo no sería El Supremo.

Soy El Supremo,
porque he estimulado la división
de mis adversarios.
Soy El Supremo
por la indiferencia ciudadana
y su apatía para hacer valer sus derechos.

Soy El Supremo,
por mi demagogia populista
y mis arreglos con la oligarquía.
Poder y riqueza se dan la mano.

Soy El Supremo,
porque lo han hecho posible
la debilidad del civismo
y el miedo que paraliza.

No me engaño.
Carezco de amigos
con quienes departir.
Estoy rodeado
de una corte de paniaguados
que jamás me contradicen ni aconsejan.

Soy El Supremo,
en este país que he sumido en la miseria
y la ruina institucional.
Se muy bien que me odian,
mas no importa que me odien
si me temen.
Su ignorancia no les permite
valorar mi proyecto revolucionario.

Yo El Supremo,
propicio el aislamiento del país
y un día cerraré las fronteras
si así se me antoja.
Paraguay será mi finca personal,
el feudo de José Gaspar Rodríguez de Francia.

Yo El Supremo,
ejerceré el poder absoluto
hasta el final
de mis días solitarios.

Managua, 16 de junio de 2016.

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