El trovador americano

Es la única persona que ha ganado un Nobel, un Pulitzer, un Grammy, un Óscar, un Globo de Oro y un Príncipe de Asturias. Es “misterioso” y “huraño” y le gusta caminar solo por las calles. Conozca más sobre Bob Dylan.

Bob Dylan

Los vecinos llamaron a la Policía porque un “viejo desaliñado y sin afeitar” rondaba misteriosamente los jardines de su vecindario en Long Branch, Nueva Jersey. Lo habían visto asomarse en la ventana de una casa en venta y luego seguir su camino. Era de noche y llovía. El viejo “excéntrico” iba vestido con pantalones de chándal, una chaqueta oscura con capucha, dos capotes encima y botas de hule. Parecía no tener rumbo. La policía Kristie Buble llegó hasta la zona y lo detuvo. Le preguntó que qué hacía en aquel vecindario y resulta que el viejo andaba buscando casas en venta. El policía también quiso saber su nombre, “Bob Dylan”, contestó el extraño.

La oficial Buble sabía que no era posible que aquel viejo fuese Bob Dylan. No. Había visto fotos recientes y no lucía así. ¿Bob Dylan? No. Pero lo que la oficial Buble no podía saber en ese momento es que el vagabundo al que detenía sería galardonado siete años después con el máximo reconocimiento de las Letras: el premio Nobel de Literatura. Y que el mundo entero, al igual que ella, tendría la misma reacción de incredulidad. ¿Bob Dylan? Sí, Bob Dylan.

Cuando la oficial Buble llevó a aquel hombre que decía ser Bob Dylan al hotel donde le indicó que estaba hospedado, se encontró con los buses del tour del cantante estadounidense. Sí, aquel vagabundo resultó, verdaderamente, ser Bob Dylan.

Pero Dylan no siempre fue Dylan. Alguna vez se llamó Robert Allen Zimmerman y creció como un niño judío en Duluth, Minnesota. Nació en 1941 y es hijo de Abe y Beatrice Zimmerman, una ama de casa y un comerciante de electrodomésticos. Dylan, dijo a The New Yorker en 1964 que se fugó de su casa desde muy pequeño porque no se sentía libre. “A los 10, a los 12, a los 13, a los 15, a los 15 y medio, a los 17 y a los 18. No dejaba de huir porque no era libre. Los padres quieren que seas lo que ellos quieren que seas”, dijo. Aunque siempre confesó que sus padres lo “pillaban siempre”.

Desde niño aprendió solo a tocar el piano y la guitarra y creció escuchando country y blues en la radio. Pero a Bob Dylan no le gusta hablar de Robert Zimmernan y su niñez. De hecho, cuando firmó su contrato por primera vez a los 20 años prefirió decir a los productores que era huérfano, porque no quería que sus padres figuraran en el contrato como representantes legales. De hecho, alguna vez dijo que había nacido en el lugar equivocado, con los padres equivocados.

Huraño, le dicen. “Bob Dylan es el personaje público más discreto con su vida privada en el mundo o el hombre discreto más público. Tiene la reputación de ser silencioso y huraño, pero no es ninguna de las dos”, asegura la revista Esquire. Según la misma, los amigos cercanos del cantante dicen que llora y ríe como cualquiera. Cuando niño escribió poemas. De hecho, siempre se ha manejado que su apellido artístico, “Dylan”, es un homenaje al poeta Dylan Thomas. Y luego empezó a cantar. Las primeras veces que Bob Dylan empezó a ser Bob Dylan, se paraba ahí en medio del escenario y su metro setenta no se notaba, pues se encorvaba para alcanzar su armónica y sostener bien su guitarra.

Su voz áspera y peculiar siempre fue motivo de comentarios. “Cuando escuché por primera vez su joven y cruda voz, francamente nasal y desentrenada, como si el papel de lija pudiese cantar, el efecto fue dramático y electrificante”, escribió la novelista Joyce Carol Oates. Él mismo aseguró que le han dicho que no canta, “que solo pego graznidos”. Sin embargo, más que su voz, sus letras han sido grandes hitos. Blowing in the wind la tocó durante la marcha organizada por Martin Luther King el 28 de agosto de 1963. Es su canción más versionada. Le tomó diez minutos escribirla y básicamente es la lista de preguntas de un joven que no tolera las injusticias.

Bon Dylan disfruta caminar por las calles de las ciudades que frecuenta, sin rumbo fijo.
Bon Dylan disfruta caminar por las calles de las ciudades que frecuenta, sin rumbo fijo.

El Nobel de Literatura

Las letras de sus canciones lo llevaron a ser merecedor del premio Nobel de Literatura 2016. En palabras del escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, que aseguró a medios internacionales estar encantado con la decisión del jurado del Nobel, “eso le da categoría poética que siempre han tenido para mí las canciones”. Por otro lado, la escritora Gioconda Belli manifestó en sus redes sociales que “(…) no es justo con la literatura. Los músicos, cuando son grandes, reciben en sus vidas el reconocimiento y aclamación de sus semejantes, el éxito económico y más. Los escritores, en cambio, pueden ser muy grandes y pasar desapercibidos”. Le llamaron maleducado después de dos semanas de silencio tras haberse anunciado como el ganador del reconocimiento. Sin embargo, después de reconocer que “la noticia del Nobel me dejó sin palabras”, el compositor aceptó el premio y asistirá a la premiación “si es posible”.

Otra de sus canciones famosas es Like a rolling stone, que ha sido considerada por la revista Rolling Stone como la mejor canción de la historia. De hecho, la letra nos lleva de vuelta a Bob cuando ya era Bob. Mientras la oficial Buble se lo encontró caminando “sin una dirección. Como un completo desconocido”, como dice la letra. Dylan se convirtió en su canción.

Según la revista Esquire, a Bob Dylan puede encontrársele caminando por las calles de la séptima avenida en Nueva York con botas y sombrero sin que nadie lo reconozca. “Nos hace pensar que Dylan está entre nosotros, invisible al principio, sin secretos que ocultar y que en cualquier momento podríamos dar vuelta en una esquina y verlo. Pero eso nunca nos sucede; no le sucede a nadie, ni siquiera donde él vive”, asegura la revista.

Cuando la oficial Buble pudo comprobar que aquel viejo “vagabundo” era Bob Dylan, simplemente no podía creerlo. Pero así es él. Después de identificarse, le pidió a la oficial que lo llevara al lugar donde lo había encontrado caminando. “Dylan sale a caminar mucho, por lugares que nadie imagina. Anda por las calles y habla con la gente que se va encontrando en los porches de sus casas. Es su única libertad: la de andar por ahí, misteriosamente”, remata Esquire.

Le tomó dos semanas a Bob Dylan reaccionar por el nombramiento del Premio Nobel de Literatura.
Le tomó dos semanas a Bob Dylan reaccionar por el nombramiento del Premio Nobel de Literatura.

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