La Declaración de Cartagena

Los presidentes de las Organizaciones Empresariales de Iberoamérica, miembros de la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y que conforman el Consejo de Empresarios Iberoamericanos (Ceib)

1. Los presidentes de las Organizaciones Empresariales de Iberoamérica, miembros de la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y que conforman el Consejo de Empresarios Iberoamericanos (Ceib), congregados en la XXVII Reunión de Presidentes de Organizaciones Empresariales Iberoamericanas en Cartagena, Colombia, los días 26 y 27 de octubre de 2016 felicitan y emiten un mensaje de apoyo a la sociedad colombiana en el proceso de paz.

2.  Habiendo discutido extensamente el tema “Juventud, Emprendimiento y Educación” los presidentes de las Organizaciones Empresariales presentan la siguiente Declaración a los presidentes y jefes de Estado reunidos en la XXV Cumbre Iberoamericana:

Juventud

3.  Los jóvenes de Iberoamérica son el presente y el futuro de nuestras sociedades. Son símbolo de progreso e innovación. Algo más del 30 por ciento de la población de Iberoamérica se encuentra en el rango de 15-29 años de edad (108 millones), sobre un total de más de 1,800 millones de jóvenes en todo el mundo.

4.   La Región está en un momento clave para posicionar a los jóvenes como actores estratégicos para la transformación social, económica, política y cultural. Esta realidad demográfica es una ventana de oportunidades para los países de Iberoamérica, o sea, hay una parte significativa de la población con capacidad para trabajar, producir, ahorrar e invertir. Pero, también, es un desafío, toda vez que las economías requerirán en el futuro de personas capacitadas para afrontar las transformaciones que les permitan dar el salto definitivo al desarrollo.

5.   La situación actual de los jóvenes en Iberoamérica no es alentadora. Se estima que uno de cada cinco jóvenes latinoamericanos entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja, unos 20 millones, frente a 13.7 millones en el total de Europa. Algunos países tienen una tasa de pobreza juvenil superior al 50 por ciento.

6.   Por otro lado, la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 (ADS) destaca la necesidad de empoderar a los jóvenes, de proporcionarles un entorno propicio para la plena realización de sus derechos y capacidades, ayudando a los países a aprovechar su situación demográfica. Específicamente, el octavo objetivo de la ADS llama a todos los países a promover el crecimiento económico sostenido e integrador en el tiempo, así como el empleo, pleno y productivo y el trabajo decente para todos.

7. Estamos convencidos que la juventud debe ser un eje central en las instituciones y en las políticas públicas integradas e integrales de Iberoamérica que fomenten en particular la educación, el emprendimiento y la inversión.

Educación:

8. Debemos consolidar decididamente el vínculo entre educación, empresa y empleo si queremos que la iniciativa privada tenga el reconocimiento al que aspiramos como motor de nuestras economías y del desarrollo económico y social de nuestros pueblos.

9. La educación es un eje clave del desarrollo. Con más educación es posible mejorar las condiciones sociales, económicas y culturales de los países. El aumento de la cobertura, los niveles, y la calidad educativa de la población se asocian al mejoramiento de otros factores claves de desarrollo y bienestar, como la productividad, la competitividad, la movilidad social, la reducción de la pobreza, la construcción de la ciudadanía y la identidad social y, en definitiva, el fortalecimiento de la cohesión social. La educación, sea pública o privada, así como la formación profesional, los aprendizajes y las prácticas profesionales dentro de las empresas, juegan un papel esencial para permitir a los jóvenes ingresar al mercado de trabajo y desarrollarse en la vida adulta.

Un nuevo escenario con profundas transformaciones en el mundo del trabajo se avecina y es esencial que las empresas, los individuos y las instituciones estén preparadas. El diseño de las políticas educativas debe abordar con mucha más ambición la colaboración con el sector privado, superando prejuicios ideológicos y de otro tipo, de manera que se asegure que los jóvenes cuenten con las capacidades requeridas que el futuro de trabajo demanda.

En tal sentido, los sistemas de aprendizaje deben desarrollarse de forma decidida y responder al desarrollo de las nuevas profesiones vinculadas con las necesidades de las empresas en constante evolución. Destacamos particularmente la Red Mundial de Aprendizaje (GAN) como un ejemplo exitoso de alianza entre empresas, organizaciones empresariales y organizaciones internacionales para promover y compartir las mejores prácticas en los programas de aprendizaje. Desde el compromiso adquirido en la Cumbre de Veracruz en 2014 para que cada una de nuestras organizaciones apoyen la Red, el GAN ha dado pasos importantes en nuestra región y nos comprometemos a continuar apoyando las Redes Locales del GAN establecidas en España, Argentina y Colombia; las que se estarán estableciendo próximamente en México y Costa Rica, y alentamos al establecimiento de nuevas Redes Locales en la región.

 El autor es presidente del Cosep.