Cuidar el agua y salvar la vida

La crisis del agua es un problema mundial apremiante.

Masacre 22 enero

En distintas ocasiones hemos llamado la atención a la paradoja de que Nicaragua  —igual que Managua— tiene el agua inclusive como parte de su nombre, pero en la realidad afronta una grave escasez del líquido a punto de convertirse en crisis vital.

De este tema se viene hablando desde hace mucho tiempo y algo, aunque muy poco, se ha avanzado en la creación de conciencia ambientalista y sentido de responsabilidad hacia la naturaleza. Pero en términos generales  la crisis del agua se   sigue menospreciando.

Ayer LA PRENSA informó que la pérdida  de las áreas boscosas de Managua por la expansión desordenada de las urbanizaciones, es un problema que si no se atiende,  “a corto plazo podría haber una significativa escasez de agua y se tendrían que destinar fondos para no morir de sed”, según aseguró la experta  Ruth Selma Herrera. “Perder zona boscosa, y más puntos donde se localizan las reservas de agua subterráneas, no sólo debilita la infiltración, sino que también contribuye con su contaminación…”, explicó Herrera.

También ayer el exministro del Ambiente y actual asesor presidencial para asuntos ambientales, doctor Jaime Incer Barquero, declaró en los noticieros de  Radio Corporación que los recursos naturales  de Nicaragua se siguen destruyendo por indiferencia, ignorancia y codicia. El doctor Incer no lo precisó, pero quedó claro que la indiferencia es del sector gubernamental, la ignorancia de la sociedad y la codicia de los empresarios que hacen grandes negocios a expensas de la deforestación, la contaminación y agotamiento de las aguas y la erosión de los suelos.

En la misma Radio Corporación  se transmite todos los días,  desde hace más o menos 25 años, un mensaje de don Fabio Gadea Mantilla  en el cual advierte   que “por nuestra irresponsabilidad” el agua seguirá escaseando y muy pronto será más cara que la gasolina.

La crisis del agua es un problema mundial  apremiante. Por eso la Organización de Naciones Unidas (ONU) declaró el período de 2005 a 2015 como Decenio Internacional del Agua para la Vida y recomendó una serie de medidas que todos los gobiernos debían implementar,  para proteger las aguas y  garantizar la sobrevivencia de la humanidad.

En Nicaragua, sin embargo, por la indiferencia, la codicia y la irresponsabilidad de que habla el doctor Incer Barquero, se sigue destruyendo el medioambiente y    el Gobierno inclusive  ha puesto en grave riesgo  el lago Cocibolca —el mayor reservorio de agua de Nicaragua y Centroamérica—, al cederlo a un empresario chino para la supuesta construcción de un canal interoceánico.

A Daniel Ortega no le han importado la declaración y  recomendaciones de la ONU para la protección de las aguas. Como tampoco le importó que Nicaragua fuese uno de los pocos países que se opusieron al acuerdo  sobre  el cambio climático global alcanzado en París en diciembre de 2015, suscrito por casi 180 Estados.

En esas manos está Nicaragua. Y,   según los encuestadores, lastimosamente  con el beneplácito de la  mayor parte  de los nicaragüenses.