Carlos Barberena de la Rocha cuestiona la realidad a través del grabado

Carlos Barberena de la Rocha es un artista del grabado de formación autodidacta que vive en Chicago y que ha fundado el proyecto de grabado La Calaca Press, entre otros.

Carlos Barberena de la Rocha es un artista del grabado de formación autodidacta que vive en Chicago y que ha fundado el proyecto de grabado La Calaca Press, entre otros.

Barberena es quizás el más aventajado de sus contemporáneos en este género, la apropiación de una estética y de un discurso cuestionador de la realidad lo proyecta como un artistas muy completo.
Barberena se ha proyectado internacionalmente con exposiciones individuales en Costa Rica, España, Estonia, Francia, México, Nicaragua y Estados Unidos.

Ha recibido varios reconocimientos entre los cuales destaca el Premio Nacional de la Estampa 2012, otorgado por el Instituto Nicaragüense de Cultura en Managua, Nicaragua, y el Premio-Afiche en favor de la Ecología y los Derechos Humanos en las Plantaciones Bananeras de Costa Rica, otorgado por la Gebana en Berlín, Alemania.

De su quehacer, reflexiona y en un breve y franco diálogo habla de su pasión, el grabado.

¿Aborda en sus grabados situaciones contemporáneas, la  dependencia a las tecnologías. Ejemplo: un hombre sentado en un inodoro mientras come y  revisa los mensajes en su  computadora?

Sí, fui invitado a hacer un portafolio con otros artistas en Estados Unidos y decidí plasmar como estamos viendo de manera tan rápida que vivimos en una sociedad de comida rápida donde vivimos una macdonalización de la sociedad.

Estamos tan aislados, ya no tenemos una interacción cara a cara con la persona, vivimos únicamente por los medios electrónicos y somos una sociedad de consumismo, esa obra es parte de tratar de incorporar toda esa problemática que estamos viviendo y que a veces no la percibimos.

¿Su obra conlleva más allá de la técnica del grabado un  mensaje que nos cuestiona  como sociedad?

Creo que es importante actualmente no solo trabajar en el concepto de la obra sino en la parte manual, más artesanal.

El grabado ha estado históricamente a la par de las tecnologías, desde la invención de las maquinarias desde Gutenberg, la fotomecánica y ahora hasta lo digital, y para darle más sentido a la obra se necesita trabajar muy bien la técnica.

MÉXICO E INFLUENCIAS

En sus grabados existe una reminiscencia a la estampa mexicana ¿cómo lo asumió dándole un sentido propio?

A partir de que fui a México en una residencia en el 2007 me encontré con la obra de José Guadalupe Posadas, y a partir de ahí, al ver su obra que era un trabajo social con mucha sátira, la retomé.
Miré cómo él abordaba la problemática tanto de la gente rica, el clero, la misma sociedad y al usar la calavera como símbolo de sátira de reírse y como vos sabés tenemos esa parte de la influencia que venimos del imperio azteca y maya, tenemos esa influencia de la muerte pero la hemos ido escondiendo y temiendo. En México todavía se usa como sátira y desde ese punto de vista mi trabajo está entre la vida y la muerte.

Sus estampas abogan por  reflejar la realidad en un mundo de emigrantes, falta de  alimentos y el capitalismo.  ¿Cómo llegó a eso?

Desde mi propia experiencia, por ejemplo creciendo entre dictaduras, después una revolución, irme al exilio y ver como los trabajadores en Costa Rica recogían el café, la caña y eran explotados y a partir de ahí nace mi interés de ir a estas causas sociales.

Diría que no soy como un artista activista pero me interesa mucho como darle esa voz a la gente que no la tiene.

Al igual viviendo en Chicago con los inmigrantes indocumentados y la discriminación de la que son sujetos, nació todo esto.

Por otro lado, está el tema de la comida como transaccionales, como Monsanto va apoderándose del alimento y patentizándolo como el maíz que tiene más de siete mil años.

¿Criticar el sistema de exclusión, explotación y discriminación le ha generado problemas o críticas negativas  y positivas?

El hecho de abordar el tema que no es tan formal y lo uso como una sátira, por ejemplo uso La Mona Lisa y ponerle el símbolo de McDonald es divertido y te pone el dedo en la llaga y te hace pensar, reflexionar sobre las corporaciones. Hasta el momento no he tenido una represión directa de parte de algunas de estas compañías.

¿Qué retos se ha planteado  como grabador?

Como artistas y dentro de lo que es el grabado me interesa seguir puliendo la técnica y dar a conocer el grabado, porque siempre el grabado se ha dado a conocer de una forma propagandística por el hecho de que con el grabado podés alcanzar mayor cobertura con la gente y es una forma de resistencia ante las tecnologías actuales, como la digital.

 

GOYA, EL MAESTRO

¿Plantea también en sus  estampas homenajes a  maestros que le han influenciado como Goya?

Creo que durante mucho tiempo he escogido a los artistas que en su tiempo estaban con la misma problemática que tenían en sus épocas, si vemos a Goya está abordando los desastres de la guerra, tratando de poner lo que en ese momento estaba viendo, y registró todos esos hechos que estaba pasando, y esas obras todavía se mantienen vivas y se siguen reproduciendo. Una serie de sus grabados que fueron publicados después de su muerte, que no salieron antes porque eran grabados que fueron cuestionados.

Esos homenajes e intervenciones que he hecho de esas obras es como darle el respeto a esos artistas.

¿Desde su experiencia cómo se mira como grabador?

He realizado muchos cambios desde mis primeros trabajos. Actualmente he aprendido desde la forma de la técnica hasta conceptualizar mi trabajo, siempre es importante que uno vaya reconociendo la influencia de otros artistas.

Me gustaría mucho que se promoviera el grabado en Nicaragua y que a los estudiantes de artes plásticas se les viera trabajando sobre esa obra.

Master Prints

Carlos Barberena de la Rocha nació en la ciudad de Granada en Nicaragua en 1972.

De la serie de estampas, Master Prints, dice que “es una serie de grabados en los cuales empleó el proceso de apropiación, variación e intervención de “obras maestras”, usando en algunos casos sus títulos y estrategias de composición e insertándoles imágenes e íconos contemporáneos dentro de su contenido original, que muchas veces transgrede o contradice su significado original creando así una nueva obra de arte”.

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