Síndrome incesto emocional

El incesto emocional muchas veces inicia cuando uno de los progenitores le quita autoridad, importancia y lugar al otro, para ser sustituida por uno de sus hijos

LA PRENSA/AGENCIAS

Hay personas que se asustan al hablar de incesto, porque lo ven como algo terriblemente repudiado por los valores morales y normas sociales.

Sin embargo, muchas veces no se dan cuenta que el incesto no se da únicamente cuando uno de los progenitores tiene una relación sexual con uno de sus hijos, sino que también podemos hablar de incesto emocional, donde NO hay una relación sexual padre-hijo, pero sí tienen una relación emocional de una manera disfuncional de amar, puesto que el hijo sustituye a la pareja, tomando el lugar del padre, este es el que dicta las reglas a seguir sin que sea cuestionado por los demás en el hogar.

El incesto emocional muchas veces inicia cuando uno de los progenitores le quita autoridad, importancia y lugar al otro, para ser sustituida por uno de sus hijos, quien presenta un carácter fuerte, mandón, inteligente, sintiéndose el centro de todos. Muchas veces estos hijos desde que son niños, duermen con los padres, por lo que se ve afectada la relación íntima de los progenitores tanto emocional como sexual, terminando en divorcios.

Otros inician este síndrome, cuando uno de los progenitores se siente abandonado por su pareja, o cuando hay violencia en la pareja o después del divorcio. El padre o la madre llena el vacío de su pareja con uno de sus hijos, permitiéndole a este cualquier tipo de conducta, justificándoselas por sentirse culpable por no haberle dado a su hijo la familia “perfecta”.

El daño causado por este síndrome no solo daña a los progenitores, sino a todo el núcleo familiar.

1. Los demás miembros de la familia se sienten excluidos de esa relación.
2. Por lo general el hijo preferido tiene muchas características del padre al que está sustituyendo, ya sea emocionales, intelectuales y/o físicas.
3. El padre en cuestión busca llenar sus necesidades emocionales, sin tomar en cuenta las necesidades emocionales del hijo preferido.
4. El padre abandonado, maltratado o divorciado, insiste en sobreproteger a los hijos con el miedo a que sus hijos vivan lo mismo, tratando de convencerlos que no deben de tener una pareja para evitar un dolor como el que le ha tocado vivir.
5. Por lo general, el hijo elegido no llega a tener una relación de pareja sana, puesto que siempre se siente ligado a las necesidades de su progenitor, inconscientemente siente una lealtad a su padre/madre quien ocupa el lugar de su pareja.
6. Cuando el hijo llega a tener una pareja, espera que esta se someta a sus decisiones y manera de pensar, como siempre su familia lo ha hecho, lo que causa muchas veces tantas fricciones, que por lo general termina en divorcios, repitiendo el patrón familiar.
7. Se da mucha rivalidad entre hermanos por celos, aunque inconscientemente todos se sometan, por un tipo de lealtad al “jefe” de la familia.
8. Muchas veces los padres no tienen límite con la intimidad del hijo. Se sienten tan dueños de ellos, que no miden los tipos de caricias, entran a sus habitaciones de manera abrupta, sin importar el pudor del hijo.
9. En el momento en que hay una separación del hijo con el padre, ya sea por cambio de domicilio (irse a vivir fuera del país) de uno de ellos, el padre inicie una nueva relación de pareja, o fallezca, el impacto emocional es totalmente devastador, que puede llegar a depresión en niveles profundos y hasta el suicidio.
10. El autoestima se ve fuertemente afectada, puesto que al ser un binomio indisoluble, cuando se separan, no sienten la seguridad en ser ellos mismos, porque les falta “la otra parte” para sentirse completos.

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