El silencio musulmán

Las comunidades musulmanas tienen que comenzar a reaccionar condenando y manifestándose de manera pública contra los ataques terroristas de esos radicales, más aun cuando se generaliza la idea dentro del cristianismo de que tenemos diferentes dioses

Con objeto de las acciones terroristas de los musulmanes radicales de ISIS, la  pregunta en los países europeos así como en los Estados Unidos (EE. UU.), es, ¿por qué los musulmanes que se declaran moderados, amantes de la paz y de la convivencia pacífica no se manifiestan públicamente en contra de las acciones de aquellos musulmanes dedicados al terrorismo?

Nunca hemos escuchado que los musulmanes que habitan en los EE. UU., España, Francia, Bélgica, Alemania etc., se manifiesten públicamente en contra de estos musulmanes que cometen genocidio al tratar  de aniquilar o exterminar de manera deliberada y sistemática a todos aquellos que no comparten su modus vivendi y no comulgan la religión de ellos.

No hay duda que los musulmanes moderados pueden y saben cómo demostrarse en contra del terrorismo que cometen aquellos que tienen con ellos el mismo denominador común como es la fe en el Corán, arrodillarse viendo hacia La Meca, y pedirle a Alá.

Ya los hemos visto organizarse y protestar cuando se publican unos dibujitos de Alá y Mahoma, unirse en manifestaciones con la izquierda gringa en contra de Trump protestando por las políticas migratorias, pero han considerado que no vale la pena manifestarse cuando sus correligionarios  masacran en nombre de ese mismo Alá y el Mahoma de los dibujitos.

El mundo occidental espera que los musulmanes moderados se organicen de manera pacífica y organicen protestas en contra de las masacres que  se cometen hoy día en nombre del islamismo. ¿Cómo permiten que una minoría hable como si hablara por la mayoría? Esa gran mayoría de musulmanes moderados tiene que recuperar la voz del Islam de las minorías extremistas.

No pueden seguir estos musulmanes del mundo occidental emitiendo declaraciones aisladas de condena en las que por lo general lo único que dicen es que no todos ellos son malos, que también hay una gran mayoría de buenos, con lo cual su único objetivo es calmar conciencias, pues estas declaraciones son hechas en vos baja para no molestar a los malos.

Ese silencio hace que el Islam hoy día sea visto como el enemigo de la humanidad y el silencio de esa gran mayoría musulmana unido a su indignante calma y quietud ante el genocidio que perpetran los terroristas invocando a Alá, genera actos de  marginación contra las personas  que le piden  a Alá, usan burka, se visten con el hihab o provienen de los países denominados musulmanes.

Dicha discriminación se está convirtiendo en fobia en los países europeos y en los EE. UU. de América, y en este último país aún más por la llegada al poder de Trump, quien está convencido  (con gran razón opino yo) y ha vendido  el concepto  de que la guerra santa del Islam, en contra de Occidente continúa en pie y su meta ya no es solo  la Basílica de San Pedro en Roma y sí, también  el Capitolio en Washington DC y la destrucción de la civilización occidental y el cristianismo, idea que existe desde los primeros tiempos en Medina allá por el año 630 a.C.

Las comunidades musulmanas tienen que comenzar a reaccionar condenando y manifestándose de manera pública contra los ataques terroristas de esos radicales, más aun cuando se generaliza la idea dentro del cristianismo de que tenemos diferentes dioses; el nuestro, que mandó a su hijo Jesucristo a morir en nombre de la humanidad para redimirnos de nuestros pecados y el Dios del Islam que pide que mueran por él para asegurarse un lugar en el paraíso.

El autor es abogado.