Corea del Norte insiste en pruebas de armas disparando misiles de crucero

El régimen norcoreano disparó desde las cercanías de la localidad de Wonsan varios de estos proyectiles tierra-mar, que recorrieron unos 200 kilómetros antes de caer en aguas del Mar de Japón

Imagen de archivo sin fecha emitida por la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte, la agencia de noticias oficial del Estado, que muestra una prueba de misiles de fuego tierra-mar equipados con sistema guiado de precisión en un emplazamiento confidencial en Corea del Norte. LA PRENSA/ EPA/KCNA

Corea del Norte insistió este jueves en su envite armamentístico realizando su décimo ensayo de este tipo en lo que va de año, esta vez con misiles de crucero antibuque que, a diferencia de ensayos anteriores, no vulneran las sanciones de Naciones Unidas impuestas sobre Pyongyang.

El régimen norcoreano disparó desde las cercanías de la localidad de Wonsan (costa suroriental del país) varios de estos proyectiles tierra-mar, que recorrieron unos 200 kilómetros antes de caer en aguas del Mar de Japón (llamado «Mar del Este» en las dos Coreas), confirmó un portavoz del Ministerio de Defensa de Seúl.

Los lanzamientos comenzaron a las 6:19, hora surcoreana, se prolongaron durante varios minutos y los misiles volaron en dirección nordeste a una altura máxima de dos kilómetros, según explicó por su parte en rueda de prensa el jefe del JCS surcoreano, Roh Jae-cheon.

Pese a que en un primer momento el Estado Mayor Conjunto surcoreano (JCS) dijo que se trataba de misiles balísticos, el Ministerio de Defensa confirmó después que el ejército norcoreano disparó misiles de crucero de corto alcance.

Los misiles de crucero son aquellos que no siguen trayectorias balísticas, sino que alcanzan una altitud menor (no salen de la atmósfera) y son capaces de volar con altura y velocidad constantes simulando el vuelo de una aeronave (en esencia son aviones a reacción no tripulados diseñados para ser cargados de explosivos).

En el caso de los proyectiles de este tipo desarrollados por Corea del Norte, se estima que el rango que pueden alcanzar (un máximo en torno a los 300 kilómetros) es muy inferior al de sus misiles balísticos.

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Se cree que el ejército norcoreano ha desarrollado dos modelos de misiles de crucero antibuque (los llamados KN-01) basados en el Silkworm chino y el Styx soviético.

Sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU

Las resoluciones sancionadoras impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU sobre Pyongyang a lo largo de las dos últimas décadas le prohíben los lanzamientos con tecnología de misiles balísticos así como los ensayos nucleares, pero no las pruebas con misiles de crucero.

Se cree que el régimen de Kim Jong-un podría estar haciendo una suerte de inventario armamentístico a lo largo del último mes, ya que en las últimas semanas ha probado proyectiles de distinto tipo.

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El 14 de mayo disparó con éxito el Hwasong-12, que aparenta ser la base sobre la que desarrollar su codiciado misil intercontinental, el 21 un Pukguksong-2, su nuevo proyectil de alcance intermedio, y el 29 un misil de corto alcance basado en el Scud soviético.

En todo caso, el nuevo presidente de Corea del Sur (país que técnicamente se mantiene en guerra con el Norte desde 1953), Moon Jae-in, decidió convocar tras el lanzamiento una reunión del Consejo de Seguridad Nacional para analizar la actual situación.

La reciente llegada al poder del liberal Moon ha dado esperanzas de que los lazos con Pyongyang puedan mejorar después de una década de pésimas relaciones entre el régimen norcoreano y los Gobiernos conservadores en Seúl, el último, el de la destituida Park Geun-hye.

Sin embargo, la insistencia norcoreana a la hora de mostrar los colmillos no hace presagiar un acercamiento sustancial a corto plazo.

Buen ejemplo de esta situación es la incertidumbre que rodea a lo que sucederá el próximo 15 de junio, cuando se cumplen 17 años de la primera e histórica cumbre intercoreana que reunió a los entonces líderes Kim Dae-jong y Kim Jong-il en Pyongyang.

Un grupo civil surcoreano, con autorización previa del Gobierno de Seúl, tenía previsto visitar la capital norcoreana para participar en las celebraciones de la efeméride, pero a falta de una semana el régimen aún no ha formalizado su invitación.

Las insistentes pruebas de Pyongyang también han deparado un endurecimiento de la retórica de Washington tras la llegada al poder de Donald Trump, cuya Administración ha llegado a insinuar la posibilidad de realizar ataques preventivos, y han continuado deparando la condena al unísono de la comunidad internacional.

De hecho, la semana pasada el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas impuso nuevas sanciones a Corea del Norte sobre 14 individuos y entidades a cuenta de sus repetidos test de misiles.