Jóvenes siguen pagando carros robados en OcupaINSS

Policía se niega a dar constancia del robo que ocurrió frente a unos 50 agentes policiales en 2013, en el caso conocido como OcupaINSS.

Isaac Zelaya posa orgulloso con su carro nuevo el 9 de enero de 2013 cuando se lo entregaron. Seis meses después se lo robaron frente a decenas de policías y no pudo gestionar el seguro que pagaba por él porque la Policía se niega a reconocer que fue robado. LAPRENSA/Cortesía

Isaac Zelaya posa orgulloso con su carro nuevo el 9 de enero de 2013 cuando se lo entregaron. Seis meses después se lo robaron frente a decenas de policías y no pudo gestionar el seguro que pagaba por él porque la Policía se niega a reconocer que fue robado. LAPRENSA/Cortesía

Isaac Zelaya aún tiene que pagar 160 dólares mensuales de abono por un vehículo que le robaron hace cuatro años. Él era dueño de uno de los siete automóviles que fueron robados la madrugada del 22 de junio de 2013 en las narices de unos cincuenta oficiales de la Policía Nacional.

Durante cuatro años la Policía Nacional se ha negado, sin explicación alguna, a entregarle una constancia del robo, requisito indispensable para gestionar el seguro que pagaba por el carro.

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Al ingeniero en sistemas, Isaac Zelaya, le llevó cinco años ahorrar para comprar un carro. Parte de lo que ganaba en un cibercafé donde trabajaba lo ahorró hasta que tuvo los 2,098 dólares necesarios para pagar la prima de un Suzuki Alto, blanco, del año 2013, según dijo al Diario LA PRENSA ese mismo año.

Seis meses después de estrenar su vehículo, este fue robado por turbas encapuchadas que llegaron en camiones de la Alcaldía de Managua al campamento de los jóvenes que apoyaban a los ancianos que se habían tomado el edificio del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) para exigir al Estado una pensión reducida de vejez. Ahora, Zelaya asegura que la deuda de su carro terminará de pagarla hasta en enero de 2019.

“Es que el financiamiento era a seis años y como no tengo ningún papel de la Policía, el Seguro dice que no puede resolver y lo tengo que pagar”, apunta.

DENUNCIA SIN RESPUESTA

El periodista Jorge Hurtado también perdió su carro esa madrugada. “El día mismo del ataque subieron un video a Twitter donde se llevaban los vehículos. En el video aparecía mi carro y muchos usuarios me taggearon (etiquetaron) preguntando si era el mío”, explica Hurtado.

Ese mismo día puso la denuncia que en la Policía se negaban a recibir, pero accedieron. “Luego vino el boleo entre Policía y Fiscalía y así dejaron el caso. Sin respuesta alguna”, dice el periodista.

Zelaya también puso su denuncia en el Distrito II de la Policía. “En la mañana que salimos de las casas que nos dieron protección los vehículos ya no estaban ahí. Pusimos la denuncia en la Policía y de ahí no volvimos a saber nada del vehículo”, dice ahora Isaac.

Cuando pedía información en el Distrito le decían que la denuncia había sido trasladada a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ). Pero cuando iba a las oficinas de la DAJ le aseguraban que ahí no había ningún caso. Regresaba al Distrito II e insistían en que el caso no estaba ahí. En ese “boleo” estuvo durante dos años y medio.

En ese entonces, Zelaya aún esperaba alguna respuesta de la Policía Ahora, cuatro años después, dice que “tengo rato de no ir a preguntar nada”.

Aunque LA PRENSA no pudo contactarse con las otras personas cuyos vehículos fueron robados el 22 de junio de 2013, en publicaciones anteriores han asegurado que tampoco recibieron respuesta por sus automóviles.

 

Robo masivo

Una publicación del año 2013 del Diario LA PRENSA, asegura que la pérdida estimada por el robo de los automóviles es de 77,690 dólares. Esta cifra no incluye el precio de un Toyota Yaris del que no se tuvo información.

Además de los automóviles, durante la madrugada también fueron robadas cámaras, motos, billeteras, celulares, dos guitarras, un cajón peruano, computadoras y un parlante valorado en 12 mil dólares.

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