Sayonara, Takata

Takata está en este momento escribiendo por sí misma otro caso académico para estudio y análisis en universidades prestigiosas -en donde de nuevo- otra corporación exitosa estuvo cómodamente en una postura de negación

Esta semana la gigante firma japonesa de manufactura de cinturones de seguridad y airbags -siendo éstos dispositivos de bolsas de aire en automóviles para protección contra colisiones- se sometió al proceso de quiebra en Japón y EE.UU., debido al costo astronómico que implicaría efectuar las reparaciones en millones de vehículos, cuyo sistema de airbags ha evidenciado no solamente ser defectuoso, sino letal, puesto que puede lanzar al conductor y pasajeros los fragmentos metálicos de su sistema de activación, que como metralla, han causado ya la muerte comprobada de al menos 11 personas, con lesiones diversas a otras 139, todas éstas solamente en suelo norteamericano.

Se calcula que los vehículos afectados son 42 millones en EE.UU. y otros 7 millones en el resto del mundo.

El tema tiene varias implicaciones de aprendizaje, primero que todo por haber sido esta una de las empresas más exitosas en la industria de dispositivos de seguridad vehicular, fundada en 1933 y con más de 35 mil empleados.

Takata está en este momento escribiendo por sí misma otro caso académico para estudio y análisis en universidades prestigiosas -en donde de nuevo- otra corporación exitosa estuvo cómodamente en una postura de negación, de gerencia inadecuada sin aparentes valores éticos, con una cultura de ocultamiento y manipulación continua de información, lo cual ya le había llevado en un pasado muy reciente a pagar al menos mil millones de dólares en multas, más otros 125 millones, por compensaciones directas a los familiares de víctimas, sin mencionar las vacaciones pagadas en los sistemas penitenciarios para algunos de sus ejecutivos.

Lo que más llama la atención en esta época de al parecer rápido contagio de estas prácticas en organizaciones de las que se pensaba -o al menos esa era la postura ingenua- que estaban valorando adecuadamente el activo de su reputación, la cual, como en la canción de Arjona, quedó solamente en las primeras seis letras.  

Me perdonan quienes discrepen, pero es por eso que yo no creo en las declaraciones altisonantes de organizaciones que exponen su Misión, Visión y Valores como trajes en una banal pasarela o insulso concurso de belleza, sino que hay que ver cuál es la opinión que de ellas tienen sus propios clientes, pues, al fin y al cabo, toda definición de una empresa u organización, parte siempre de la perspectiva de aquellos quienes utilizan sus productoservicios.

Sin hacer leña del árbol caído, solamente como un ejemplo referencial, transcribo íntegramente la Misión de Takata:

“Desarrollar productos innovadores y proveer calidad superlativa y servicios para lograr la total satisfacción de los clientes.  No hay límites para el pensamiento acerca de la seguridad en la sociedad automovilística de hoy.  Como una compañía que fabrica cinturones de seguridad, bolsas de aire, asientos para niños y otros productos que protegen la vida, estamos conscientes de nuestras responsabilidades ante la sociedad y queremos contribuir en alcanzar la meta de crear un mundo que sea seguro.  

Para hacer esto, continuaremos trabajando para crear y perfeccionar la seguridad de los productos y sistemas en que la gente pueda confiar.  Sin embargo, Takata no puede crear un mundo seguro por sí misma.  La esperanza de Takata es que sus productos nunca tengan que ser usados.  Estaríamos encantados de desarrollar nuestros productos de seguridad en un mundo donde ellos nunca tuvieran que ser usados, donde los accidentes de tránsito hayan sido totalmente eliminados.  Por favor maneje con cuidado.  Los productos Takata están ubicados entre los automóviles y las personas.  Sin duda alguna, hay algunos productos de Takata cerca de usted. En Takata, soñamos una sociedad “con cero fatalidades por accidentes de tránsito”.

www.noalosaccidentes.wordpress.com

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