¡Primer cardenal salvadoreño!

Gregorio el primer cardenal salvadoreño ha sido convertido en el cuarto purpurado vivo de la región centroamericana uniéndose al gran hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga y a los nicaragüenses Leopoldo Brenes y Miguel Obando

cardenal salvadoreño

Etimológicamente la palabra “cardenal” viene del latín “cardo, cardinis” que significa “punto de apoyo, bisagra”. Así los Cardenales son las “bisagras” alrededor de las cuales gira la Iglesia en torno al papa, y con este, en torno a Jesucristo. El cardenalato es el más alto título honorífico que puede conceder el papa a un varón que se haya distinguido notablemente (según el canon 351.1 del Código de Derecho Canónico de 1983 actualmente en vigor) y son “creados” en una ceremonia pública especial llamada Consistorio.

El color rojo de la nueva sotana a usar simboliza la disposición del cardenal a morir por su fe, es el color de los mártires que dan la vida por la Iglesia, es la sangre del Cordero en la Cruz. Expresándome como pensador católico no puedo ocultar la satisfacción teórica y alegría emocional que ha producido en mí la noticia e investidura cardenalicia del salvadoreño Gregorio Rosa Chávez ante todo sacerdote humilde muy bien formado y formador de doctrina íntegra y pastor piadoso y paciente que ha sabido darle continuidad a un legado social y profético como es la viviente obra del Obispo Mártir Beato Oscar Arnulfo Romero.

Para unos este magno acontecimiento es obra de la justicia divina porque las hazañas evangélicas de la pastoral de Romero fueron marginadas por décadas nada más y nada menos que por el mismo clero y máximas autoridades eclesiásticas, pero teológicamente a mi criterio de ciencia y fe y experiencia directa al compartir en múltiples ocasiones en este vecino país se trata de la “economía de la salvación” que solamente a la luz de la Providencia se puede entender y atender adecuadamente pues Dios tiene el plan de salvar la humanidad administrado por la Iglesia.
Es el amor redentor que abraza al “pulgarcito” de América. Verdaderamente “el pueblo salvadoreño tiene el cielo por sombrero” como dictan los versos de esta su emblemática canción.

La Semana Santa del año 1997 tuve la oportunidad con otros jóvenes de la Orden Franciscana de servir a la Iglesia en el Cantón (Comarca) Ánimas jurisdicción del municipio llamado Sociedad del Departamento de Morazán (El Salvador) que limita con Honduras. Fue precisamente el Domingo de Resurrección en el templo parroquial de sociedad donde nos despedimos de tan linda gente y una señora muy orgullosa me indicó: “En esta pila fue bautizado el padre José Gregorio Rosa Chávez, de acá son sus orígenes pero luego tuvo que estudiar en Jocoro y entró al Seminario de San Salvador y hasta estuvo en Roma y en Bélgica. Ojalá no lo maten como a monseñor Romero pues eran amigos y de la misma línea de pensamiento, ya lo han amenazado. Nosotros lo queremos y oramos mucho por él aunque no lo sepa. Si lo llega a conocer cuéntele que conoció las calles donde él aprendió a caminar”.

En ese momento yo no tenía la capacidad para asimilar la encrucijada que se daba entre aspectos culturales y religiosos y lucha de poder. Gregorio el primer cardenal salvadoreño ha sido convertido en el cuarto purpurado vivo de la región centroamericana uniéndose al gran hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga y a los nicaragüenses Leopoldo Brenes y Miguel Obando (antes le precedieron los guatemaltecos Rodolfo Quezada y Mario Casariego e incluso el primer cardenal nacido en Hispanoamérica y de padres criollos Juan Ignacio Moreno Maisanove guatemalteco que ejerció en España). Francisco, el papa argentino, se alegra con nosotros.

El autor es teólogo y psicólogo.