Escasez de agua en Nicaragua se puede agravar más si persiste el manejo ineficiente

A pesar que el acceso al agua potable debería de ser garantizado como un derecho humano, las legislaciones centroamericanas no establecen políticas para que este derecho sea una realidad.

Mujeres, Niños, Agua, Sequía, Verano,de desastres naturales por eso, que los comunitarios conozcan sobre la gestión de riesgo es esencial, Centro Humboldt

La escasez de agua es uno de los principales problemas que tienen las personas en las comunidades más alejadas de Nicaragua. LA PRENSA/ARCHIVO

En Centroamérica, las familias urbanas, en su mayoría, gastan entre tres a cuatro dólares a la semana para abastecerse de agua para consumo humano, pese a que esto debería de ser garantizado como un derecho, explicó Mario Godínez López, decano de la facultad de agronomía de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El problema con el recurso hídrico, según el docente, pasa por las legislaciones de los países del istmo, que deben de garantizar que el agua sea considerado como un derecho y se conciba como un bien público, manejado bajo instituciones autónomas en las que tenga incidencia el Estado, pero que no sea el único actor.

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En el istmo centroamericano no existe un balance hídrico real de cuánta agua tiene la región, dice Wilson Galo, de la Concertación Regional de Gestión de Riesgos. De acuerdo con datos del Fondo de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), un área o país está bajo estrés hídrico regular cuando los suministros hídricos renovables caen por debajo de 1, 700 milímetros cúbicos per cápita al año.

Mientras que las poblaciones sufren escasez de agua crónica cuando el suministro de agua cae por debajo de 1,000 metros cúbicos per cápita al año, y de escasez absoluta cuando está por debajo de 500 metros cúbicos per cápita al año.

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En Nicaragua, según el experto en recursos hídricos, Salvador Montenegro, la disponibilidad ha mermado. Datos de la FAO aseguran que desde el período 1988-1992, se tenía 37, 886 metros cúbicos por habitante al año, que son equivalente a 518 barriles por persona al día, pero en el 2014, ese dato se redujo a 27, 056 metros cúbicos de habitantes por año, es decir, 370 barriles por persona al día.

El descenso ha sido calculado casi del 30 por ciento, hecho en el que ha influido la relación de la destrucción del recurso bosque, dijo Montenegro.

Panorama gris para el agua en el istmo centroamericano

Según estimaciones de Godínez, Guatemala y Nicaragua son los dos países con más problemas de agua, acrecentado por el impacto de sequías severas. A eso se debe sumar la tasa de deforestación anual de los países, estimada en el seis por ciento para Nicaragua, según el Centro Humboldt.

Godinez indicó que estos países tienen municipios en los que llueve menos de seis meses, y que mientras se siga usando el agua como se hace hasta el momento, la crisis de agua será severa en unos cinco años más. “Las legislaciones nuestras son inoperantes en ese sentido (abastecimiento de agua)”, afirmó el catedrático, mientras participaba del VIII Encuentro Regional Centroamérica Vulnerable, realizado a inicios del mes de julio en Guatemala.

Nicaragua con Ley de Aguas, pero sin cumplimiento

Mientras El Salvador lucha porque el agua no se privatice, Nicaragua cuenta con la Ley 620, Ley General de Aguas Nacionales, que establece que el recurso es público y se considera que “su acceso es un derecho irrenunciable de todo ser humano”; sin embargo, persisten comunidades en el país con grandes problemas de acceso al vital líquido.

El Gobierno nicaragüense había prometido presentar el Plan Nacional de Recursos Hídricos en el mes de julio, a través del que se conocería la situación real del recurso, pero aún sigue pendiente.

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