Obesidad infantil: ¡ojo con lo que come sus hijos!

La obesidad infantil es una problemática que todos saben pero que pocos se disponen a tratar. Educación, un cambio de estilo de vida, y buenas prácticas alimenticias son aspectos que pueden cambiar el futuro de sus hijos.

obesidad infantil

La comida chatarra y la falta de conocimiento influyen altamente en la obesidad del niño. Fotos/Thinkstock

Como padre de familia, ¿qué prefiere comer: una hamburguesa o un plato de ensalada? Piense su respuesta porque de ello se puede conocer qué  tan variado es el gusto de su hijo a la hora de comer.

“Las prácticas alimenticias de los padres de familia, lo que manejen sobre el tema de nutrición y lo que comen tienen bastante incidencias” en los niños, resalta la nutricionista Nidia Báez.

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La obesidad infantil es una problemática que todos  saben pero que pocos se disponen a tratarla.  Educación, un cambio de estilo de vida, y buenas prácticas alimenticias son aspectos que pueden cambiar el futuro de sus hijos.

Un circulo vicioso

“Un niño no hace dieta. Lo que realmente se tiene que trabajar son aquellos hábitos que ocasionen el sobrepeso o la mala alimentación. La meta final de trabajar esto es que el niño sea un adulto sano”, expresa Báez, quien fue una de las expositoras del evento Primer Simposio de Alergia y Nutrición Infantil, realizado por el servicio de pediatría del Hospital Vivian Pellas.

 

“El sobrepeso es preobesidad. Cuando un niño está en sobrepeso es el momento de intervenir”.

Nidia Báez, nutricionista.

La obesidad es un círculo vicioso: se adueña del cuerpo del niño hasta ser joven y llegar a adulto. “Las estadísticas demuestran que la mayor parte de los niños que tienen obesidad si no se corrige, se vuelven adolescentes obesos y llegan a ser adultos obesos”.

La obesidad infantil desencadena otros tipos de enfermedades como diabetes, hipertensión, dislipidemia elevada, y si no se le da seguimiento a este problema, se vuelven adolescentes con más enfermedades, por ejemplo hígado graso.

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Causas de la obesidad

El sedentarismo. “Ahora los niños pasan más tiempos sentados frente al televisor, con el celular y ya no quieren salir a jugar. El sedentarismo afecta la actividad física del niño. Un niño tiene que hacer mínimo 60 minutos de actividad al día, y esto no debería ser un problema, porque la naturaleza del niño es que sea juguetón pero a medida que sean mayores esto se va decayendo”, comenta la nutricionista.

Comidas altamente energéticas. “Comer sin hambre y el mercadeo de los productos están causando que haya una sobrealimentación. Puede haber un niño o adolescente con sobrepeso u obesidad pero que no está bien nutrido”.

Mala nutrición. “La obesidad o sobrepeso está ligada a una mala nutrición porque se está subiendo de peso por comer chiverías, alimentos procesados y no se está alimentando correctamente pero está subiendo su grado de masa corporal”, expone Báez.

No exija que coma.  “Los papás obligan a los niños a que coman toda la comida, o no respetan cuando el pequeño ya está lleno, este tipo de cosas también afecta”.

El niño se desarrolla según su entorno

“Es importante el entorno del niño tanto en la casa como en los colegios. Hay que tener conciencia de que esto es una epidemia, un problema. Los colegios deberían fomentar prácticas positivas de alimentación, mayor consumo de frutas. Y en la casa la familia debe tomar medidas: comer ensaladas, vegetales y menos alimentos procesados”, recomienda la especialista.

Por su parte, el pediatra Jorge Sequeira comparte que los padres de familia deben poner un alto al vicio de la “tecnología” y controlar el tiempo que pasan los niños frente a la pantalla de la computadora, celular o videojuegos.

“Antes la preocupación era la desnutrición en nuestro país, ahora la malnutrición es el problema porque significa que una persona que tiene sobrepeso está malnutrida”, agregó Sequeira.

¿Qué familia es la más afectada?

“La clase media baja es la más afectada. Las creencias sobre la sobrealimentación es que quieren ver al niño más gordito. Les da más miedo el bajo peso, entonces no saben leer las etiquetas nutricionales y qué cosas son buenas. El mercadeo del producto te enreda”, señala Nidia Báez.

 

“El que tiene más educación sobre nutrición menos cae en la obesidad”.

“En Nicaragua tiene los dos lados (del peso) los niños obesos y bajo de peso y malnutridos. No todos los niños obesos están bien nutridos, al contrario es malnutridos, son calorías vacías que no los nutre. En el país tenemos frutas y verduras a disposición, somos de una cultura del maíz. Un plato de arroz con frijoles es una combinación saludable. Podemos tener un plato sencillo pero balanceado, que es incluir vegetales y frutas”, explicó.

Bullying

Pero esta situación no es meramente de salud. El niño que presenta obesidad infantil también se ve afectado en todos los aspectos de su vida.

El bullying, por parte de sus compañeros de colegio, amigos y hasta su propia familia, es una de las experiencias que marcan la vida de los niños.

Su autoestima es baja, padece de ansiedad, depresión, problemas neurológicos, se cansa fácilmente, puede ser el “extra” de la obesidad.

OMS

De acuerdo con la cifra mundial que reporta la Organización Mundial de la Salud:

1.- El sobrepeso u obesidad aumentó de 32 millones en 1990 a 42 millones en 2013 en niños menores de 5 años.

2.- Si se mantienen las tendencias actuales, para el 2025 aumentará a 70 millones.

3.- Sin intervención, los lactantes y los niños pequeños obesos se mantendrán en esta situación durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta.

4.- De acuerdo con el informe Situación de Salud en las Américas 2016, realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el 6.2 por ciento de niños menores de cinco años en Nicaragua sufren de sobrepeso.

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