La violencia hacia las mujeres

Luego de ser violentada es importante que la mujer recurra a la Policía, que le relate a su familia lo sucedido y de ser posible que les cuente desde antes de echar de la casa a su pareja, para que el hombre se dé cuenta que la mujer no queda sola.

En las últimas semanas el país se ha estremecido por la ola de crímenes monstruosos contra mujeres siendo en la mayoría de las veces el excónyuge el que se encarga de cometer semejante horror.
Pero entre los crímenes que han sido cometidos de la forma más atroz son precisamente los planificados por dos mujeres, una contra su exnuera y otra porque quería eliminar a su rival.

En el segundo caso el asesino se equivocó de mujer y sin piedad descarga una serie de machetazos contra una señora con ocho meses de embarazo, el crimen lo presencia el hijo de la víctima de tres años de edad y otra niña, estos niños, que están vivos de milagro, han quedado marcados por el resto de sus vidas. El sicario de San José de Bocay vino desde Costa Rica para cometer el encargo de su tía, lo que demuestra que este tipo no siente compasión por nadie.

Lo común en estos crímenes son los famosos celos enfermizos que no soportan que su pareja decidiera rehacer su vida, la mujer corre a su cónyuge actual, el hombre se va con su orgullo destrozado, echando maldiciones y jurando que se las pagará.

Si la mujer ha decidido cambiar el rumbo de su vida eso significa una decisión muy valerosa, pero esa decisión la debe compartir con sus familiares más cercanos y, por qué no, con la Policía si el hombre es violento.

Es este el momento clave que la mujer debe aprovechar para denunciar al ahora agresor, aunque esto no es garantía que la Policía va a proteger a la mujer, pues en otros casos documentados el agresor fue denunciado, la Policía no hizo nada y el desquiciado mental cumplió su amenaza.

Pero es importante que se recurra a la Policía, que la mujer le relate a su familia lo que ha sucedido y de ser posible que les cuente desde antes de echar de la casa a su pareja, para que el hombre se dé cuenta que la mujer no queda sola.

También la mujer debe tomar precauciones en su casa pues se trata de salvar su vida. Lo mejor sería que se mudara a otro lugar para evitar chocar con el hombre despechado.

Pero el hombre debe ser objeto de seguimiento y de tratamiento psicológico, vale la pena invertir para salvar vidas porque después del crimen son los arrepentimientos, así que si se puede evitar una tragedia ¿por qué no se evita? Las autoridades deberían de trabajar en la prevención de este delito atroz, si el hombre no sabe leer es el momento para enseñarle cosas nuevas para que desista de cualquier idea criminal.

Las reformas a la Ley 779 con el aumento de las penas no logró su objetivo sencillamente porque en los lugares lejanos no saben de ley, no entienden de femicidio, y ni siquiera se dan cuenta que el país entero sufre por esta terrible desgracia.

La Policía, que desapareció las comisarías de la mujer, debe retomar ese antiguo rol para que unos policías se dediquen a atender las denuncias de amenazas que interponen las mujeres, especialmente en las zonas remotas donde no saben de leyes ni de noticias.

El autor es abogado y notario público.

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