El bullying o acoso escolar

Los consejos para los padres de los niños que sufren bullying van más enfocados en la prevención o detección temprana, deben de poder identificar cambio de comportamiento del niño, cambios de humor, si se observa triste, con llanto fácil o irritable

Como ser humano, padre y médico dedicado a la niñez siento la obligación de abordar un tema preocupante y de suma importancia que actualmente se ha convertido en un fenómeno endémico sobre todo en las instituciones educativas.

Me refiero al acoso escolar, maltrato escolar o en inglés bullying que es igual a tiranizar, intimidar, cualquier forma de maltrato psicológico, verbal, físico y/o social, que tiende a ser provocado por un alumno, usualmente apoyado por un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa, esto en forma reiterada con el objetivo de someterlo y asustarlo, para obtener algún resultado favorable para los acosadores o simplemente para satisfacer la necesidad de agredir y destruir. El acoso escolar o bullying se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas sin intervenir firme y directamente.

En cada una de las personas involucradas se desarrollan ciertas características que pueden perdurar en el tiempo; en la víctima se desarrolla miedo y rechazo al espacio o la situación donde sufre la violencia, pérdida de confianza en sí mismo y en los demás; en el agresor o depredador vamos a ver la disminución de la capacidad de comprensión moral y de empatía, mientras se produce un refuerzo de un estilo violento de relación; en las personas que observan la violencia sin hacer nada para evitarla se produce falta de sensibilidad, apatía e insolidaridad.

El Código de la Niñez y la Adolescencia establece en su articulo 5 que “ninguna niña, niño o adolescente será objeto de cualquier forma de discriminación, explotación, traslado ilícito dentro o fuera del país, abuso o maltrato físico, psíquico y sexual, tratamiento inhumano, aterrorizador, humillante, opresivo, trato cruel, atentado o negligencia, por acción u omisión de sus derechos y libertades”, y continua diciendo: “Es deber de toda persona velar por la dignidad de la niña, el niño o el adolescente, poniéndolo a salvo de cualquiera de las situaciones anteriormente señaladas”. Todos tenemos un  grado de responsabilidad en la prevención, detección y denuncia de este problema.

Las autoridades de los colegios y su profesorado deben considerar este problema como una prioridad y contar con la preparación y herramientas para detectar tempranamente cualquier indicio de acoso escolar y además de un sistema enfocado y equipo de especialistas entrenados, con protocolos y técnicas para contrarrestar el acoso en una forma firme y consistente, sin preferencias ni ningún tipo de encubrimiento. En tanto los padres de familia deben de estar atentos si sus hijos presentan cambios de conductas, de humor, aparición de síntomas psíquicos o somáticos, golpes, aislamientos  y otros.

En el Decálogo Educativo Antiviolencia que se ha desarrollado en diferentes países se manejan diez puntos:

1. Adaptar la educación a los cambios sociales, desarrollando la intervención a diferentes niveles y estableciendo nuevos esquemas de colaboración, con la participación de las familias y la administración.

2. Mejorar la calidad del vínculo entre profesores y alumnos, mediante la emisión de una imagen del educador como modelo de referencia y ayudar a los estudiantes a que desarrollen proyectos académicos gracias al esfuerzo.

3. Desarrollar opciones a la violencia.

4. Ayudar a romper con la tendencia a la reproducción de la violencia.

5. Condenar, y enseñar a condenar, toda forma de violencia.

6. Prevenir ser víctimas.

7. Desarrollar la empatía y los Derechos Humanos.

8. Prevenir la intolerancia, el sexismo, la xenofobia. Salvaguardar a los niños que no se ajustan a los patrones de sexo preconcebidos.

9. Romper la conspiración del silencio: no mirar hacia otro lado. Afrontar el problema y ayudar a víctimas y agresores.

10. Educar en la ciudadanía  en este problema.

Es importante la relación entre la escuela y la familia, donde se debe de estimular la comunicación en ambas vías, sobre todo, cuando los niños tienen mayores dificultades de adaptación escolar y/o con más riesgo de violencia, de tal forma que ambos grupos estén atentos a prevenir o detectar tempranamente cualquier posibilidad de bullying.

Los consejos para los padres de los niños que sufren bullying van más enfocados en la prevención o detección temprana, deben de poder identificar cambio de comportamiento del niño, cambios de humor, si se observa triste, con llanto fácil o irritable. Si tiene pesadillas o cambios en los hábitos de dormir o del apetito,  síntomas psicosomáticos, si pierde con frecuencia sus pertenencias escolares, si aparece con golpes, hematomas, rasguños y como excusa dice que se ha caído, si no quiere salir ni se relaciona con sus compañeros o no quiere asistir al colegio. Si usted padre de familia observa esto en alguno de sus hijos, abórdelo, converse con él y no se conforme con la respuesta simple, ahonde, busque y asegúrese que no esté sufriendo de acosos o bullying.

Igual es importante que mencionemos a los que observan y son testigos, siempre se puede hacer algo para terminar con alguna situación de agresión, desde decir basta, hasta informar a un adulto si el que observa se pone en peligro al intervenir, puede intentar conseguir que la víctima se lo cuente a sus padres o a los profesores, inclusive acompañarlo si es necesario, es importante involucrar a tanta gente como se pueda, no es vengarse por su propia cuenta la solución porque esto termina generando más violencia.

Para finalizar, qué pueden hacer los padres que saben, que siente y conocen que sus hijos han sido víctimas del bullying y que a pesar de reportarlos a las autoridades escolares no se ha tomado ninguna medida, o por el contrario como puede suceder las víctimas se vuelven los culpables y en ocasiones tiene que abandonar  la institución educativa, estos padres pueden poner la denuncia en el Ministerio de Educación (Mined) y al Ministerio de la Familia (Mifamilia) o poner la denuncia en el Juzgado Penal de Adolescentes en la ciudad correspondiente, lo que no pueden ni deben hacer es quedarse callados ante esta injusticia que sufren cientos de niñas, niños y adolescentes en toda Nicaragua.

El autor es cirujano Pediatra.
Twitter  @DrAayon