Red hospitalaria de Nicaragua se encuentra en estado crítico

La mayoría de los centros públicos del país cumplieron su vida útil, pero siguen operando. El Ministerio de Salud (Minsa) solo ha podido renovar el Fernando Vélez Paiz

hospitales de nicaragua, hospitales, red hospitalaria,

Aún no está definida la fecha del encuentro de OMS en el país. LA PRENSA/ARCHIVO

En los pasillos del Hospital Escuela Antonio Lenín Fonseca ronda la muerte. El otrora hospital provisional de la Managua posterremoto ha visto fallecer a muchos nicaragüenses de varias generaciones. Más de cuatro décadas de trabajo han sido suficientes para acabar con la vida útil de este centro asistencial, que al igual que la mayoría de sus visitantes, se encuentra en Cuidados Intensivos.

Cuando en 1977 inició operaciones el Hospital de Especialidades, ahora Lenín Fonseca, nadie podía siquiera suponer que ese nosocomio iba a aguantar una guerra civil, un terremoto en 2014 y que 40 años después, seguiría operando como un centro de referencia nacional. Pero este no es el único centro asistencial al que sigue venciendo al tiempo.

Le puede interesar: Horarios limitados en centros de salud de Nicaragua

Solo en Managua existen cinco hospitales públicos de referencia nacional que fueron erigidos entre 1973 y 1986. Para los expertos la caótica situación de los centros asistenciales solo empeora cada día, debido a que la inversión en Salud es poca y la población nicaragüense ya alcanzó los 6.3 millones de habitantes, según el Instituto Nicaragüense de Estadísticas (Inide).

“La mayoría de los hospitales (de Managua) son hospitales viejos, hospitales que fueron construidos —como es el caso del Bertha Calderón y el Lenín Fonseca— para dar una respuesta temporal frente a la destrucción de unidades de salud durante el terremoto (de 1972), eran casi hospitales de campaña”, explica la especialista en Salud Pública, Ana Quirós.

Una medida provisional

Como un parche que cubre una herida pero que no logra cicatrizar, así fue concebida la red de hospitales de la capital. Según el historiador Nicolás López Maltez, con la caída del Hospital General El Retiro, la administración de Anastasio Somoza Debayle mandó a construir cuatro hospitales provisionales con la promesa de que luego edificarían los hospitales definitivos, pero estos nunca se construyeron. “Para 1974, dos años después del terremoto que destruyó Managua, ya estaban hechos los hospitales”, añadió.

Lea también: Minsa reconoce labor de parteras en el departamento de Chinandega

Con el triunfo de la Revolución Popular Sandinista, en 1979, la nueva administración únicamente realizó un cambio de nombres, afirmó López Maltez. “Fueron cuatro los hospitales los que dejó Somoza Debayle: el Hospital Militar que estaba en la loma (de Tiscapa), el Hospital Oriental que después le pusieron Manolo Morales, el Hospital Occidental, que le pusieron Bertha Calderón y el Hospital de Especialidades que lo nombraron Lenín Fonseca y el Vélez Paiz, que ya estaba”, señaló el historiador.

En Nicaragua existen 31 hospitales. Sólo uno de ellos fue construido a inicios de la década del 2000, el Hospital del Maestro en Diriamba. Ocho fueron construidos en la década de los ochenta y seis fueron construidos en los noventa.

Vida útil vencida

Según un Estudio Médico Funcional de siete hospitales del Ministerio de Salud (Minsa), realizado en 2004 como parte del Programa de Modernización del Sector Salud, desde hace 13 años los centros asistenciales de Managua habían cumplido con su vida útil y en ese momento se recomendó reemplazar los hospitales Fernando Vélez Paiz, Alemán Nicaragüense y el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello (Heodra), de León.

Por otro lado, aunque los hospitales Bertha Calderón, Lenín Fonseca, Manolo Morales y Manuel de Jesús Rivera, conocido como “La Mascota”, ya estaban deteriorados, el estudio recomendó ampliar las instalaciones y reducir el número de camas, ya que el hacinamiento en estos centros es muy grande; además, la infraestructura está en completo deterioro.

“Por los factores antes mencionados (sobrecarga, saturación, deterioro, obsolescencia, falta de mantenimiento), la red hospitalaria se encuentra —en general—, en estado crítico. Algunos hospitales han alcanzado prematuramente su límite de vida útil”, dice el documento.

Lea además: Construcción de hospitales del Minsa queda en papel

Por su parte, el gerente general de la constructora Llansa, Benjamín Lanzas, dijo que a pesar de que no cuenta con estudios recientes sobre la situación de la infraestructura hospitalaria de la capital, la mayoría de estos centros asistenciales tienen un notorio estado de deterioro.

“Conozco unos cuantos (hospitales) y sí definitivamente se pudieran mejorar… yo sí creo que hay algunos que están bastante deterioraditos y definitivamente se necesita mejorar, pero también sé que el Minsa (Ministerio de Salud) está haciendo una excelente labor para mejorarlos”, manifestó Lanzas.

Centralización y hacinamiento

Pero las dimensiones del problema son mayores. En Nicaragua la atención especializada está centralizada en la capital. En la mayoría de los departamentos, exceptuando León, los hospitales no tienen las condiciones necesarias para atender a pacientes con problemas críticos, es así que los enfermos de los departamentos son remitidos a los viejos nosocomios de Managua.

“Estamos hablando de que en Managua tenemos como tres millones de personas y si contamos el área de alrededor de Managua, prácticamente los cinco millones de personas van a depender de esos pocos hospitales. Entonces, no hay ninguna relación, es un abismo, es como que si yo tratara de curar una amputación con una curita”, señaló la especialista en Salud Pública.

Le puede interesar:  El Minsa recibirá este fin de semana el nuevo hospital Vélez Paiz

Según el Minsa, en Nicaragua solamente hay 12 camas hospitalarias por cada 10,000 habitantes, nueve médicos, ocho enfermeras y siete auxiliares de Enfermería. Esta situación representa un desgaste en la infraestructura, los equipos médicos y del personal de Salud, aseguran expertos en la materia.

“Realmente el Sistema de Salud en Nicaragua, por más de que se le propagandice que ahora es gratuito, que ahora es incluyente, no es cierto, sigue siendo un sistema primero colapsado y luego muy dirigido a la curación, que desprecia el trabajo de prevención, hace cuánto no vemos un mensaje educativo por parte del Ministerio de Salud en los medios de comunicación”, continuó Quirós.

Reemplazo necesario

En 2014 todavía estaba en pie el viejo Hospital Fernando Vélez Paiz, solamente los infortunios de la naturaleza pudieron acabar con este centro asistencial, que fue fundado en 1944. El Gobierno se quedó sin más remedio que invertir en el reemplazo de este nosocomio que tuvo una vida útil de setenta años; sin embargo, no es posible esperar lo mismo del resto de hospitales.

“Se cerró porque ya no daba abasto, no fue por voluntad o porque nos gusta gastar. Ese era un hospital construido con todas las de la ley y digamos que su vida útil fue de unos 70 años. Ahora hospitales como el Lenín Fonseca y el Bertha Calderón que fueron construidos de emergencia, tienen una vida útil menor”, señala Ana Quirós.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), una construcción sismorresistente —como es el caso de los hospitales— puede tener una vida útil de hasta 50 años; sin embargo, el organismo advierte que en los países en desarrollo, como Nicaragua, existen muchas construcciones antiguas, por lo que se hace necesario mejorarlas.

Lea también: Epidemias en Nicaragua van en aumento

Además, tanto la infraestructura como los equipos médicos deben ser reemplazados con frecuencia debido a la alta incidencia de infecciones intrahospitalarias, ya que en los centros asistenciales se cultivan virus y bacterias que son resistentes a los antibióticos.

“La limpieza debería ser anual, mínimo una limpieza intensiva y la renovación de los quirófanos debería ser mínimo cada cinco o diez años, primero porque la maquinaria se vuelve obsoleta y por más que limpiés, lavés y todo eso, se necesita pintura nueva y se necesita una renovación para poder eliminar los seres patógenos”, explica Quirós.

Según la experta, las áreas más sensibles de los hospitales y que requieren mayor inversión son: emergencias, los quirófanos y el área de atención de casos de personas infectadas.

¿Por qué no se construyen más hospitales?

Aunque en los últimos años en Managua se han construido varios hospitales con los más altos estándares de calidad, estos son centros privados que atienden únicamente a la población que puede pagar por el servicio o está asegurada en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), como es el caso del Hospital Militar, construido con fondos del presupuesto nacional.

No obstante, para 2017 el presupuesto del Ministerio de Salud ascendió a 14,090.46 millones de córdobas y una buena parte estaba dirigida a la construcción de hospitales y centros de Salud en los distintos departamentos del país, proyectos que tardarán varios años en materializarse.

Lea también: Denuncian negligencias en los hospitales de Nicaragua

Sin embargo, en la reforma al Presupuesto General de la República se recortaron fondos al Programa de Inversión Pública (PIP) del Gobierno por más de ochocientos millones de córdobas. En este solo al Ministerio de Salud se le recortó 231.5 millones de córdobas, los que estaban destinados para financiar 11 proyectos de inversión, entre los que figuran el reemplazo y equipamiento del Hospital Oscar Danilo Rosales de León, al que se le quitó 151.1 millones de córdobas. Sobre este recorte el Gobierno asegura que ocurre por la falta de presentación de garantía por parte del contratista.

Construir un hospital es una inversión muy grande, muestra de ello es que el Minsa solo ha podido construir un hospital con los más altos estándares de calidad en Nicaragua. Pero fue hasta que el viejo Hospital Fernando Vélez Paiz sufrió daños irreversibles que el Estado decidió invertir en su reemplazo.

Mientras, cada hora que pasa en la Sala de Emergencias del Hospital Lenín Fonseca agoniza un paciente, otro enfermo recostado sobre un catre en un pasillo respira aquel fuerte olor, mezcla de cloro y sangre, su dolor es distinto pero una sola preocupación, en este lugar ronda la muerte.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: