El mensaje de la Conferencia Episcopal

Los obispos no hacen un llamado a votar o no votar. Esto lo dejan a la conciencia de cada ciudadano, según sus apreciaciones del contexto en que se celebran las próximas elecciones.

En su último Mensaje, emitido en ocasión de la clausura de la “Primera Fiesta Diocesana de Misioneros de la Diócesis de Matagalpa”, la Conferencia Episcopal de Nicaragua consideró oportuno referirse a las próximas elecciones municipales. En su documento, la Conferencia señala que, en su mayoría, subsisten los mismos problemas que en el pasado han puesto en cuestión los procesos electorales por la falta de credibilidad en el Poder del Estado que tiene a su cargo dirigir y administrar dichos procesos.

Los señores obispos hicieron referencia al Mensaje que emitieron el 26 de septiembre de 2012 y a la carta que, personalmente, entregaron al comandante Daniel Ortega en la reunión que sostuvieron en mayo de 2014, intitulada “En búsqueda de nuevos horizontes por una Nicaragua mejor”.

Conviene recordar algunos de los conceptos contenidos en el Mensaje del 2012. En su punto 4 el documento señaló que “La vida política del país está hoy dominada por un estilo de ejercer la autoridad en modo autocrático y abusivo, que se manifiesta a través de la concentración de poder y el deseo desmedido de conservarlo y perpetuarse en él, la manipulación de la ley y de las instituciones y la destrucción de los principios fundamentales que constituyen las bases del Estado de Derecho: la subordinación del poder a la ley, la supremacía de la Constitución, la jerarquía de la norma jurídica y la separación e independencia de los poderes del Estado, entre otros. Igualmente los partidos políticos de oposición, que aspiran a llegar al poder, se debaten en luchas internas y descalificaciones recíprocas, que no tienen su origen precisamente en motivaciones democráticas, sino en la búsqueda de mayores espacios de poder y en ambiciones personales”.

Más adelante, el Mensaje de septiembre de 2012, en su punto 7, añade “La experiencia de las últimas elecciones municipales del 2008 y las nacionales del 2011, en las cuales hubo serias denuncias de actos fraudulentos y graves irregularidades, ha creado en un gran sector de la población una profunda desconfianza en las autoridades del Consejo Supremo Electoral (CSE), que siguen siendo las mismas que administraron los comicios del 2008 y del 2011, y frente a una ley electoral que no se ha renovado debidamente al servicio de la democracia. Esto ha provocado una gran apatía hacia las próximas elecciones, que muchos consideran decididas de antemano y de las cuales opinan no sólo que es inútil participar en ellas, sino que hacerlo sería legitimar un organismo electoral fraudulento y convertirse en cómplices de otro grave atropello a la democracia y a la voluntad popular”.

Finalmente, en su punto 8, el mismo documento recomienda “a cada nicaragüense a que decida desde su conciencia, mediante un discernimiento práctico, lo que es más justo y bueno en la actual situación del país, según la razón y la ley de Dios”.

En la carta que entregaron al comandante Ortega en mayo de 2014, los obispos pidieron al presidente designado que comprometiera su palabra de honor para garantizar en el 2016 un proceso electoral transparente y honesto, con un CSE que garantizara que los votos ciudadanos serán honradamente contados. Ortega no atendió ninguna de las recomendaciones que se le hicieron.

En su último Mensaje los obispos hacen un llamamiento a no dejarse vencer por la desmoralización y la apatía y advierten que “La fuerza que transforma a una sociedad es la del pueblo, que animado por la justicia y la libertad se edifica en las virtudes del bien común, la verdad y la justicia social”.

Es interesante observar que en esta oportunidad todos los obispos se pusieron de acuerdo para pronunciarse sobre las próximas elecciones municipales y que su mensaje contiene numerosas citas del papa Francisco. Los obispos no hacen un llamado a votar o no votar. Esto lo dejan a la conciencia de cada ciudadano, según sus apreciaciones del contexto en que se celebran las próximas elecciones. Pero recalcan que “los sueños no se hacen realidad por sí solos, es el pueblo quien hace realidad esos sueños” entre ellos el de edificar “una nación verdadera”. … “Seamos actores y no espectadores”.
El autor es jurista y catedrático.

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