Roberto Arriaza: el estancamiento de una carrera que pudo ser mejor

Roberto "Dinamita" Arriaza firmó un contrato en el primer semestre del 2016 con cláusulas arteras que ponen en gran signo de interrogación su porvenir

Roberto Arriaza. LA PRENSA/Archivo

El boxeador Roberto «Dinamita» Arriaza vino a enterarse de su desgracia hasta tarde. Lo que se imaginaba como una carrera florecida, de éxitos, de retribuciones económicas de altura, todo eso fue amputado por un contrato que firmó en el primer semestre del 2016, con cláusulas arteras que ponen en gran signo de interrogación su porvenir.

A pesar de su récord impoluto de 15 victorias y 12 nocauts, y de su debut soñado en Estados Unidos en mayo del año pasado, en el que parecía ser su despegue, Arriaza estampó su firma en un contrato en inglés que nadie le explicó, y ahora sus posibilidades de zafarse no son muchas.

Álvaro Uriarte, el hombre que conduce su carrera en Nicaragua, consideró que era buena opción Gary Shaw Productions, de Nueva Jersey, para promocionar la figura de Arriaza en el país del sueño americano, pero no ha sido así y la promesa bolsas apetitosas ayudan y ayudarán más a sus agentes que a él.

Números desiguales

Gary Shaw Productions lo firmó por cinco años (ya van dos) y matemáticamente cobra el 33 por ciento de las bolsas de Arriaza, el 23 por ciento son para Uriarte, su apoderado, más el 10 por ciento del entrenador y el 13 por ciento en conceptos de TAX (impuestos), se traducen en un 79 % de la bolsa bruta de Arriaza, quien se queda con un margen de ganancia de apenas el 21 por ciento.

Lea además: Hiroto Kyoguchi hace sparring con el campeón de la AMB de las 108 libras

A esto debe también sumarse que Gary Shaw Productions tiene los derechos de imagen y de patrocinio sobre Arriaza, en términos legales, pero además una de las cláusulas contempla que si el boxeador nicaragüense se mete entre los primeros diez del ranking de cualquier organismo, automáticamente el contrato se estira por dos años más.

Sin saber el entramado legal que cobijaba el contrato de Arriaza, las empresas Nicaboxing, de Pablo Osuna, y WRAM Boxing, de William Ramírez, una alianza que ha logrado captar lo mejor del talento nicaragüense, empezó a negociar para desprender a Arriaza, chocando con la realidad debajo de la hojarasca.

“A Arriaza lo montamos en dos eventos en Nicaragua y pagamos entre permisos, bolsas de sus rivales, sanciones, alrededor de 16 mil dólares, y para poder adquirirlo teníamos que pagar 14 mil dólares más, y a eso sumemos que Gary Shaw comenzó a meter más presión, por eso se dificultó la transacción y dijimos que no”, reveló Osuna, quien dice contar con una copia del contrato de Arriaza.

Lea también: En la vejez boxística, los cuatro excampeones mundiales nicaragüenses que pelearon con más de 40 años

Es por eso que, desde donde se vea, el futuro de «Dinamita» Arriaza está nublado.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: