¿Qué es La Ciudad de Dios? (I)

Durante la década de los sesenta y coincidiendo con el Concilio Vaticano II se empieza a experimentar en la Iglesia una nueva efusión del Espíritu Santo de dimensión universal

Ciudad de Dios

Una de las cosas que desde el principio que comencé a escribir estas mis reflexiones de los sábados en LA PRENSA que con más insistencia me han pedido —ustedes mis lectores— es que les explique qué es mi comunidad “La Ciudad de Dios”. Y la había venido posponiendo porque me resultaba difícil describir lo que es parte de uno, lo que uno es. Pero ni modo, me llegó el momento y ahí les va:

Durante la década de los sesenta y coincidiendo con el Concilio Vaticano II se empieza a experimentar en la Iglesia una nueva efusión del Espíritu Santo de dimensión universal. Y una pequeñísima parte del fruto de esta efusión es lo que generalmente se conoce como la Renovación Carismática Católica. Y que al igual que sucedió en Nicaragua, este movimiento nace de una experiencia viva de Dios, en un grupo de dirigentes del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

Del seno de esta Renovación, pero sin confundirse con el Movimiento en cuanto tal, surgen grupos de personas que experimentan un llamado a niveles de compromiso más profundo, con Dios, con la Iglesia y con el prójimo, y un llamado a la vida en comunidad. Surgen entonces espontáneamente en muchas partes del mundo, y sin que nadie las promueva, las llamadas Comunidades de Alianza. Son comunidades con características y organización interna diversas, pero que tienen todas en común un elemento: Que la relación de sus miembros está fundamentada en una alianza formal.

Estas Comunidades de Alianza son una realidad pastoral nueva en la Iglesia, aunque fácilmente encuentran paralelo en organizaciones de Iglesia de siglos anteriores. No son un Movimiento Apostólico, ni una Asociación Parroquial, pero la Iglesia las acepta y las bendice. Ejemplo de ellas es una larga lista de más de cien comunidades de alianza alrededor del mundo, muchas de ellas —como la nuestra— reconocidas por las iglesias católicas locales como “Asociaciones Privadas de Fieles”.

Durante la década de los años setenta, algunas de estas comunidades se organizaron progresivamente como Asociación de Comunidades, como una sola Comunidad de Comunidades: “La Espada del Espíritu”, la que es hoy una comunidad de comunidades internacional, ecuménica y misionera en casi todos los países del mundo. Y en mayo de 1988 su eminencia el cardenal Obando otorga a La Ciudad de Dios, mediante decreto formal, la personalidad jurídica como “Asociación Privada de Fieles”, con el nombre de Asociación Cristo Rey.

Al cumplir en diciembre pasado 40 años de existencia, contamos con cerca de 600 miembros adultos, distribuidos en 5 sectores geográficos, más de un centenar de líderes pastorales, más de 100 jóvenes solteros, cerca de doscientos adolescentes y un sinfín de niños, residentes en tres departamentos de la Arquidiócesis. La Comunidad está hoy gobernada por un grupo de 13 Coordinadores y un Servidor Mayor que ejerce su autoridad como un cuerpo colegiado y ninguno de ellos ostenta una autoridad mayor que los demás. Son escogidos para el cargo conforme criterios claramente estipulados en los estatutos de la comunidad y su nombramiento requiere la consulta a toda la comunidad y la aprobación de todos los miembros de Compromiso Completo.

Continuaremos el próximo sábado con la descripción de “La Ciudad de Dios”

El autor es miembro del Consejo de Coordinadores de la Ciudad de Dios. 
reflexivo33@gmail.com

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