Democracia y libertad

En algunos casos aflora la retórica en los comunicados cuyo destino es caer desprovisto de la coyuntura en los depósitos de la basura

Elecciones, Francisco Alvarado, Costa Rica, diálogo nacional

Ser independiente tiene la equivalencia de sentirse en el reino azul de la diversidad y la tolerancia donde el absolutista debe estar ausente.

Ante el preámbulo pretendo ser un periodista independiente sin tener compromisos políticos con nadie, lema que siempre conservé en los radio periódicos La Verdad y El Momento en Radio Mundial. Hubo una época en que me afilié en lo personal con el Partido Liberal Independiente (PLI) revivido por el talento sociológico y libertario del doctor Virgilio Godoy, sobre cuya espalda cayó un vendaval instigado por la traición. Sobre su tumba acaso prevalezcan las huellas de aquella ventisca. De la semilla sembrada por el renacimiento liberal en Pinolandia no quedó rastro alguno de la versión original.

Vuelvo al presente en nombre de la libertad y de la democracia en Nicaragua. La libertad de expresión sufrió ayer y sufre hoy. Si bien no hay un código negro que arbitrariamente legalice las multas y cierres de los medios de comunicación existen otros procedimientos acaso más ordinarios y anárquicos que la vulneran. Dentro de esos están los que hostigan las instalaciones físicas de las estaciones sentenciadas por los grupos en desborde: Radio El Pensamiento, dirigida por el periodista radial Allan Téfel Alba, un elemento probado en el esfuerzo de mantener incólume su posición. Radio Corporación nacida del vientre sonoro de Radio Mundial, agredidas ambas tanto por el somocismo como por el frentismo dirigida la última por Fabio Gadea Mantilla con quien compartí responsabilidades profesionales. 100% Noticias, dirigida por el polémico Miguel Mora. Radio Darío dos veces incendiada bajo cuyos aleros me estrené como locutor novicio por gestiones de don Celestino Toruño. Pero tampoco puede excluirse de esa lista afectada por la agresión a Radio Ya, victimizada por el fuego. No pueden haber excepciones o diferencias respeto de la línea política del medio, una puntualización justificada por el uso integral de la libertad. Las dictaduras de ayer y de hoy no han querido glorificar a la libertad de expresión, un honor y un derecho. Sostenido ha sido el afán de preservarla con un costo que tiene nombre en las páginas de la histología del sacrificio.

Allan Tefel Alba, cuyo noticiero nació en las entrañas de La Verdad ha insistido con amplitud en la razón en que está en crisis la solidaridad gremial, la efectividad resolutiva de las asociaciones. Profundo es el letargo de la función sindical. En algunos casos aflora la retórica en los comunicados cuyo destino es caer desprovisto de la coyuntura en los depósitos de la basura. Culpable del aislamiento es la polarización, un factor de separación de origen algunas veces político.

Cuando más derechos hay que plantear, mas nos fulmina la soledad.

El autor es periodista.

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