Paramilitares asesinan de ocho disparos a un manifestante en una barricada en Sutiaba, León

Wilber Antonio Jarquín Rostrán, de 26 años, quien resguardaba una de las barricadas, recibió al menos ocho disparos en todo el cuerpo

Wilber Antonio Jarquín Rostrán, de 26 años, murió en una de las barricadas en Sutiaba, León. LA PRENSA/Eddy López

Un grupo de paramilitares abordo de camionetas Hilux pasaron disparando la noche de este jueves a los manifestantes que mantienen barricadas en el barrio Sutiaba en León. Wilber Antonio Jarquín Rostrán, de 26 años, quien resguardaba una de las barricadas, murió tras recibir al menos ocho disparos en todo el cuerpo.

“Denuncio y condeno a Daniel Ortega y a la Chayo Murillo, y declaro hoy, que sí me llega a pasar algo a mí o a mí familia yo los acuso a ellos», denunció Cristina Rostrán López, madre de la víctima, quien además agregó que a su hijo lo habían llegado a amenazar días anteriores hasta su casa, por apoyar a los manifestantes en contra del régimen orteguista..

«Hasta a mi casa vinieron a decirme que me iban a matar a mi hijo porque apoyaba a los jóvenes en los tranques. Creo que somos libre para ser algo en la sociedad, era una causa digna y no para que me le hayan quitado la vida a mi muchachito”, manifestó Rostrán.

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Uno de los manifestantes expresó que tuvieron que desplegarse en la zona para evitar más muertes. La víctima era conocida como «Choreja”. El hecho ocurrió de la gasolinera Guido, una cuadra abajo.

Según Rostrán su hijo se suma a la lista de más de 200 asesinados en Nicaragua y teme que a sus otros hijos lo asesinen. “Cuando me alisté para ir a mi trabajo y cuando llegué al mercado a eso de las 6:00 a.m. recibí una llamada de que mi hijo salía en Facebook muerto. Luego me di cuenta que ahí hubo una balacera que la guardia, la Policía, había agredido a balazos a los jóvenes que estaba resguardando los tranques en Sutiaba y uno de mis hijos cayó muerto”, expresó Rostrán.

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“Me dolió ver a mi hijo tirado en el suelo como un perro, si hubiera sido un policía rápido lo hubieran ido a recoger, ni la ambulancia, sino hasta que me di cuenta que mi hijo estaba bañado en sangre. Esto no es ningún montaje, a como ellos dicen que los muertos y llantos son montajes porque aquí tengo a mi hijo en un ataúd con ocho balazos”, denunció la madre del fallecido.